Sobre las vicisitudes de la Cruz que da nombre a Santa Cruz

Extracto de un artículo sobre la Cruz Verde de mi bisabuelo Francisco Pedro Montes de Oca y García, publicado el 25 de julio de 1933.
 
Cruz de la conquista.
Cruz de la conquista.

Allá por el año de 1901, cuando marchamos a la capital para cumplir nuestros deberes militares y al contemplar aquel madero carcomido, ya resguardado de la inclemencia de los tiempos, dentro de un marco plateado que el Municipio, con buen acuerdo, mandó a hacer, nos preguntamos:

—Pero, ¿es que nadie supo hasta la fecha de aquel acuerdo, quién fué el salvador de esta sagrada reliquia, joya arqueológica netamente paradigma y evocativa?… ¿Qué historial, tradición o leyenda de ella se conservará, después de haber desaparecido aquella peña en que fué colocada?…

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El origen de la palabra fisco. La fisca, moneda macuquina.

En Canarias se llamaba así a la moneda columnaria o macuquina acuñada en Hispanoamérica, generalmente de uno o dos reales. En el Archipiélago todavía se usa la palabra “fisco” por trozo, poca cosa, pequeñez, recorte.

Las personas de fuera de las Islas se hacían un verdadero lío en Canarias con los cálculos entre las monedas legales – reales de vellón, escudos y pesetas- y las tradicionales canarias como las fiscas, tostones de Portugal (así como en una primera época los ceutís lusos), reales de plata, bambas, pesos… que unos versos satíricos de finales del siglo XIX definía de esta manera:

Entre fiscas, pesos, y tostones
si dicen -Esa chica te conviene
porque tiene de renta dos millones-
no se sabe de fijo lo que tiene

En la imagen, una Fisca de 1 real de plata de 1760 del Potosí.
En la imagen, una Fisca de 1 real de plata de 1760 del Potosí.
En la imagen, una Fisca de 1 real de plata de 1760 del Potosí.
En la imagen, una Fisca de 1 real de plata de 1760 del Potosí.

 

Fuente: http://www.odalsi.com/usuarios/bamba/?refer=www.numisma.org

Las quemas de Judas

Quema de judasEran estas fiestas, unas viejas costumbres con visos rituálicos, que se efectuaban en épocas pasadas y por Pascua florida, —de Resurrección—, en el Puerto de la Cruz.

Tales festejos, ya en desusos – de quemar anualmente en efigie grotesca al apóstol traidor. Judas Iscariote—, fueron introducidos en nuestro pueblo natal a mediados del siglo XVIII por los irlandeses católicos establecidos como comerciantes, para exportar aquellos famosos vinos vidueños y de malvasía a Europa y América.

Estos extranjeros, desde la primera semana cuaresmal y cada cual, en las ventanas y balcones
de sus casas habitaciones, colocaban un “pelele”— figura humana, que representaba al desgraciado discípulo de Cristo—, la que reducían a cenizas, tan pronto como en la parroquia se anunciaba, por medio de repiques de campanas, la aparición de la “Aleluya”, el Sábado de Gloria.

Pero sucedió: Que un día, como eran muchos los “peleles” a quemar, les prohibió el alcalde real, dejándoles para el siguiente domingo de Resurrección, y entonces prepuso tomar acuerdo en una previa reunión popular y unificando voluntades, que en lo sucesivo fuese una sola y exclusiva la víctima, pero de grandes dimensiones, la que, llevada a la “Plaza del Charco de los Camarones (1), alzada a lo largo por medio de potente cabria y prendida de un gran palo —para así dársele los giros y maniobras que fueren del caso y antes de sufrir la prueba del fuego—, recibiese los consiguientes oprobios de los espectadores, hasta ser arrastrada hacia el mar de la “Caleta”, ¡final del dramático festejo!, donde, a su paso, los “arcedianos” y “peludos” (2), le propinaban sendas palizas con garrotes, de descomunales magnitudes.

Y vemos que así comenzaron a celebrarse las llamadas “Quemas de Judas” en el Puerto de la Cruz, donde, a la sazón, se hallaba viviendo nuestro historiador regional don José de Viera y Clavijo, quien para este primer acto justiciero, escribió en versos la confesión pública del traidor apóstol por el pecado que había cometido —de vender a su Maestro—, y su propia sentencia de muerte (3), composición poética ésta que sirvió desde aquella época para que en las fiestas sucesivas y por orden del alcalde, fuese leída por uno de los vecinos más caracterizados del “Gremio de toneleros” y en alta voz, montado sobre un “tabladillo” que, junto al mamarracho, se levantaba en la tan famosa “Plaza del Charco de los Camarones”, antes de la Constitución, y hoy de la República por añadidura.

Ella, aunque su verificación no sea de sabor muy estimable y para que vuelva al recuerdo de los
actuales portuenses, nos permitimos incluirla aquí:

“Soy Judas, aquel traidor
qe. sin conciencia ni fe,
pr. un vil precio entregué
Al ms. potente Señor
Yo soy, aquel qe., al furor
de un pueoio Cruel e insolente
espuse al hombre inocente,
y me hallo en capilla metido,
ya todos me habrán comprendido
qe. quiero morir decente.”
V. de C.—1750.

Hemos investigado que estos festejos continuaron celebrándose y sin interrupción, con el propio entusiasmo, con las mismas características populares, desde 1750 a 1809, porque, de 1810 a 1837, fueron interrumpidas a causa de continuas perturbaciones políticas, epidémicas y ruina del floreciente comercio con que contaba el vecindario y máxime que se había fundado la “Logia Masónica”.

Y así sucedió. Al entrar el año 1858, volvieron a ser restablecidas. El pueblo mejoró notablemente siendo famosa la presenciada entonces y descrita por Mr. Alfredo Díston, natural de Lowestoffe, súbdito de S. M. Británica y establecido como socio principal de la Casa de Comercio en esta plaza con la razón de “Pasley-Little y Compañía”, (véase su M.S. intitulado “The Burning of Judas”); y la que tuvo lugar en 1861, patrocinada como aquella, por el M. I. Ayuntamiento y con la colaboración del vecindario — entre el que se formaron distintas comisiones —, según se puede ver por la minuta del oficio que se custodia en el Archivo Municipal, el que dice así:

“El I Ayuntamiento que presido al tratar de las fiestas de la próxima pascua, ha tenido a bien nombrar varias comisiones que auxilien, para que tengan el lucimiento y ostentación que se requiere.—Y siendo una de dichas comisiones la de poner un palo en la plaza en que colgar el famoso Judas que ha de quemarse en ese día, no ha dudado elegir a V. para ello por ser la persona más aparente qe. podía encontrarse, atendida su conocida y probada inteligencia en esta clase de maniobras.—Y no dudo que V. aceptará gustoso este encargo, y que desempeñará con la honradez y exactitud de que tiene dadas repetidas pruebas.—Dios &º Marzo 21 de 1831.—Sor. Dn. Juan Gonz. .Martel. “(4).

La última de las quemas judaicas — que fué espectáculo de imperecedero recuerdo, festejo gracioso, el que jamás se nos ha podido borrar de nuestra mente—, le presenciamos, allá por el año 1885.

¡Parece que fué ayer! Feliz es nuestra memoria, y aún se nos viene el lumínico reflejo imborrable de aquel día. Nos parece ver salir del vientre descomunal del mamarracho, de ojazos formidables, de su boca entreabierta con labios caídos y “bembudos”, ¡pobre apóstol!, gran minero de gatos en actitud diabólica, disparos de “cámaras”, vomitar azufre, estrellas, centellas y fuegos infernales.

También dejó huellas de remembranzas inolvidables entre nuestros compañeros y condiscípulos de instrucción primaria, ¿por qué no estilo? Don Benjamín J. Miranda, maestro del Colegio donde recibimos la educación juvenil cientos de muchachos, después de haber terminado las vacaciones de Semana Santa y al comentarse en clase la quema del Judas — por estar en el secreto de quien era el rostro-figura” que se había reducido a cenizas el pasado domingo de Pascua—, y del cantar que con tal motivo se hizo popular, nos prohibía, para evitar alusiones y a los que vivíamos en el “barrio de la Hoya” al salir de la escuela, no pasar por la “botica de don Ramón”, ni menos, frente a ella, repetirle a grandes voces:

“Del Judas que se quemó
modeló el rostro “el inglés”.—(5)
al de “un muerto”, resultó,
llámanle, don J. B.”—(6).

Pero, por esta prohibición, nuestra curiosidad, se prestaba a mayores ansias del escudriñamiento del secreto. Y efectivamente. Sucedió que a las pocas semanas del entrante verano, y ya pasados los exámenes de curso, Antonio Domínguez, muchacho de carácter vivaracho, al pasar por la mencionada “botica de don Ramón”, prorrumpió a cantar la aludida copla, cuando, de pronto y sin darle tiempo a huir, el propio farmacéutico le tomó de un brazo y llevándole a su despacho, le hizo confesar cuanto sabía sobre este interesante asunto, previo pagó, con algunas “golosinas” el sustazo.

Y pasaron días, semanas y años, sin que la cosa diese margen al menor intento de sobresalto, ni sospecha de lo que se preparaba.

Por fin. vino el año 1897. En ese año, el farmacéutico nos contaba que ya había desaparecido de este Puerto la “Logia Masónica” y plenamente convencido de que el “inglés”—autor del “rostro-figura del Judas”—lo era un “hermano durmiente” de aquella “Logia Masónica” el que ejercía el cargo de director de las obras del muelle en esta población, y que representaba nada menos el tal Judas, al que fué en vida su protector —Licenciado en Farmacia, don José Barriuso—, le mandó llamar, y “el inglés”, le hizo historia, “pie por punto”, de quiénes le habían obligado a cometer tamaña desconsideración, confeccionando como venganza, no al apóstol traidor, sino al personaje fallecido para a su heredero ponerle en ridículo.

Para que el lector se haga cargo del asunto de que tratamos, vamos a detallar brevemente como sucedió y tuvo origen este lance; “Después de fallecido el Sor. Barriuso,
personaje enemigo de los “masones portuenses”, desde la fundación de la “Logia”, fué vilmente perseguido, por su “venerable”, el Don Ramón, Ambos, tenían abiertos al público sus despachos de medicina, acudiendo al de éste, gran número de clientes de la clase más elevada de la sociedad y, como quiera que el “venerable” (7) se las pasaba los días enteros sin vender ni siquiera una sola “droga”, éste reunió el “Capítulo” — (Febrero de 1885)—y los “hermanos en activo ejercicio” acordaron —después de oír las “jeremiacas” del “Maestro”—, hacer secreta campaña contra Don Ramón, poniendo en juego todas sus influencias, hasta conseguir el tener mayoría —los del mandil y triángulo— en las comisiones que, para la próxima fiesta del domingo de Resurrección, donde le quemaran al Judas, se debían de formar con antelación.
El “trusco” o “treta fracmasónica surtió sus efectos. Distribuídos por el alcalde, y con la mejor intención, los cargos que habían de desempeñar cada cual de los sujetos nombrados para tal fin, entró a formar parte “el inglés”, como director artístico, modelador del “rostro-figura”,del que se iba a quemar, y entonces, los “hermanos en activo ejercicio” acudieron presurosos a la casa del “hermano durmiente” y amenazándole de muerte, si no renunciaba al cargó que había aceptado —a lo que se negó en un principio—, consiguen que al confeccionar el Judas, le diese al rostro, el idéntico que en vida llevara por gracia de Jehová, el propio semblante que tuvo fin este mísero Mundo él Sor. Barriuso.”

El cuerpo del fingido apóstol traidor, de gigantescas, dimensiones, fué terminado, pero la cabeza, no aparecía, nadie podía verla… Solo se sabía que de noche, dentro de la “Logia Masónica”, “el inglés”, la modelaba, y nada más… Pero en este año de 1897, don Ramón—y proseguimos el relato—, nos seguía contando que: “en aquella quema de 1885, a la una de la mañana, fué alzado el Judas y colocada su cabeza, pero sin ser descubierta hasta la hora de ser cumplida la sentencia de muerte, y entonces el público supo de lo que se trataba, reprocando toda persona decente el “trusco” o la “treta fracmásónica” hábilmente preparada, y que, desde ese instante se hizo, eco el cantar que ya hemos incluido en otro lugar de este trabajo, añadiéndonos fuera de sí: pagó con creces el “venerable” la burla inferida a mi protector y seguidamente calló, enmudeció…

Personas que nos merecieron entero crédito, nos aseguraron que don Ramón, una tarde, al ver pasar con dirección a la “Playa de Martiánez” a su colega en asuntos farmacéuticos, al “Maestro” de la extinguida “Logia Masónica”, preparado de un “rebenque” o “chucho” que conservaba en su Museo, fué a dar con el truan, y sin mediar palabra alguna, hubo de cruzarle la cara con toda satisfacción y a sus ansias y después, escupirle el rostro.

Perdonó del “inglés” su imprudencia ética, por haber sido un tanto inocente la intervención en el asunto de que se ha hecho mérito, máxime que fué obligado por amenazas de muerte y podría resultar, al negarse, víctima propiciatoria de sus “hermanos” de “mandil”, pero lo cierto es que desde entonces, nadie se ha preocupado por restablecer las fiestas de las “quemas de Judas” en la “Plaza del Charco” y que tan famosas fueron en épocas pretéritas.

Ellas parece han pasado al libro de la historia, y solo como de imperecedera memoria nos queda aquella hermosa copla que aún revive y se oye lanzar al viento en noches de holgorio y de desafinadas “parrandas ranilleras” a los “pescadores de chicharros”, descendientes de los primeros portugueses que se avecindaron en estas playas, que es la que jubilosa canta aquí:

“Viva la “Plaza del Carcho”
¡donde quemaban a Judas!
y también grito muy alto
¡Viva la de La Laguna!

F. P. Montes de Oca García
Puerto de la Cruz .abril de 1936.

(1) En la antigüedad, para pasar del “puerto nuevo” al “viejo”, se tenia que hacer por medio de una embarcación, a causa de ser esta una gran marisma que luego le agotaron.
(2) Entiéndase cargadores y gentes de campo que hacían las faenas del muelle.
(3) Se custodia en el Archivo Municipal, Legajo ch. (7).
(4) ídem id. en el Ídem, Ídem, Cchch, (20).
(5) Callamos su nombre, por ser éste del dominio público conocido por tal mote.
6) Se atribuyen estos versos a un hermano del “venerable” que ejercía el cargo de Cartulario o de fe pública, en uno de los pueblos comarcanos al Puerto de la Cruz.
(7) Fué persona que gozó de estimada reputación entre sus camaradas.

CUEVA DE LA NEGRA (Topónimo de Fasnia)

(Historia de exclavitud, amor y libertad….)

Llegaste desde tu África
venías encadenada
ibas a ser vendida
pero tu destino estaba
para siempre aquí ligada.
En esta Zona del pueblo
cerca de D. Juan Marrero
en la hoya de Don Eusebio
esta historia aquí pasó
y no hace tantos años
que las argollas
de aquí alguien

Los esclavos los escondían
en las cuevas que allí había
hasta que por fin
a alguien se los vendían

Don Manuel era el encargado
de los esclavos vigilar
cuando llegó aquel grupo
blancos y negros mezclados
y te pudo divisar
su cuerpo se estremeció
y enseguida comprendió
que la llama del amor
na´más verte se encendió

Desde que te vio mujer
se quedó escandilado
eras tan esbelta y tan bella
no se pudo resistir
y te entregó su amor
mientras su corazón pudo latir

Tú mujer de color
del Africa Tropical
que con tu gran belleza
lo supiste enamorar

Viniste como esclava
mezclada con los demás
pero quién te lo iba a decir
que gracias a tu belleza
la libertad ibas a conseguir

Cómo serías de linda
qué belleza tan impresionante
que arriesgó su vida
para salvarte

Don Manuel no concilió el sueño
duerme varias semanas
su corazón le decía
tienes que ser para mí
linda gacela africana
y una noche de temporal
de la cueva te sacó
te había secuestrado
sabiendo que si lo cogían
moría bien ahorcado

Te escondió en una cueva
informó que habías muerto
que te había enterrado
cuando lo cierto del caso
es que le habías enamorado

Se cuenta que un hoyo cavó
y que un animal
que había muerto
en tu lugar enterró
y un poco más arriba
tus ropas ya colocó

Cuando el traficante
su historia no la creyó
pero al abrir el hoyo
tus ropas ya divisó
y al llegarle el perfume
el hoyo se taponó

Él temblando se había puesto
porque si descubría el engaño
ya estaba dispuesto
al hoyo ir a parar
porque el robo de una esclava
con la vida has de pagar

Cuánto tiempo estuviste
encerrada en aquella cueva
amando aquel fasniero
que la primera palabra
que te enseñó a decir
es la amorosa “te quiero”

Se acabó la esclavitud
y te dio la libertad
pero para siempre decidiste
a su lado continuar

En premio a tu gran amor
decidieron bautizar
a esta zona de Fasnia
como Cueva de La Negra
para siempre a ti recordar

Quiero hacer constar
que todo lo que aquí describo
es pura realidad
pues un familiar de Don Manuel
me contó esta verdad

(Fasnia, Agosto de 1999)

Aportación de:Arístides Díaz Chico
Fuente http://www.fasnia.net/html/arist06.html

Punta del Hidalgo ¡Vive!

Punta del Hidalgo ¡Vive!

Dos hermanos
Dos hermanos

Se han celebrado las fiestas de San Mateo, Patrón de La Punta del Hidalgo. Sus fiestas patronales podrán ser como las de otro pueblo cualquiera, tal vez incluso mucho más modestas, sin grandes ecos en los medios informativos, prácticamente desconocidas, lo mismo que la propia Punta; olvidada por los que deberían tenerla presente, más recordada y admirada por nuestros «compatriotas» de la Unión Europea que por nuestros propios paisanos; unida al resto de la isla por una carretera propensa a los derrumbamientos, que cuando se producen, se arreglan con alguna que otra chapuza o se deja el firme con las picaduras producidas por las rodas desprendidas, o simplemente, sin alisar debidamente los baches producidos por obras como la que se llevó acabo al poco tiempo de hacerse el nuevo trazado de la carretera de Bajamar a La Punta hace años.

Pero pese a todo, a sus calles mal pavimentadas, a sus muchos problemas de un refugio pesquero inadecuado, a su olvido en fin, La Punta del Hidalgo vive, lucha, y sus famosas voces siguen sonando por todos los puntos geográficos y hoy, me voy a permitir repetir la descripción que de este hermoso rincón hice hace algunos años:

¡Punta del Hidalgo! ¡Punta que se interna en las aguas en busca del horizonte infinito de la mar; que asciende por las montañas para tratar de alcanzar el horizonte infinito del cielo!. ¡Punta del Hidalgo: cielo, tierra y mar! Cuna de gargantas elegidas que cantan el sentir de nuestras islas y nuestra diario afán; nido donde nació la más señera de las agrupaciones revitalizadoras de nuestro cancionero y a la que los punteros inmortalizaron en pétreo monumento. Paleta de infinitos colores que el pintor del Cielo nos donó: azules verdosos de las aguas serenas, blanco encaje nupcial de olas en la furiosa mar; verdes laderas de El Homicián; huertos de frutos con colores de un arco iris excepcional; alegres trazos de mil colores de las barcas de pescadores en la modesta cala de La Hoya y plata y dorado, reflejos vivos de su pescado; negros y pardos de las volcánicas rocas costeras; grises y blancos, canelos, de las casitas de La Hoya, de El Calvario, de El Homicián; hermandad maravillosa de hombres de tierra y hombres de mar sobre un fondo en que también se hermanan en eterno abrazo, tierra y océano entre un aroma que trae el viento de huerta y sal.

Calles tranquilas, remanso de paz, donde ante sus puertas, bares o aceras, las noticias televisivas son relegadas y aún olvidadas por la amigable y serena charla de unos hombres que comentan los duros problemas de sus tierras o sus siempre arriesgadas salidas a la mar, debates sólo interrumpidos por la broma sana y alegre al conocido que llega, al amigo que se va, o el saludo afectuoso y sincero al desconocido que pasa y como amigo se va.

San Mateo
San Mateo

¡Punta del Hidalgo, qué corto se te quedó el nombre! Al antiguo hidalgo Zebenzui y su princesa Aguacada, hoy suceden los Ramos, Alonso, Suárez, Melián y tantos otros que hacen que Tierra de Hidalgos de mar y tierra te debieran llamar. En ti, hasta la prosa es poesía y la dura faena se hace cantar, en esas voces maravillosas que dieron fama a tu solar.

Y en estas fiestas, éstos hombres y mujeres dan una prueba más de sencillez, aunque ricos de corazón, con la imagen de su Santo Patrón, que no es una imagen llamativa, lujosamente rica en adornos y joyas, es un modesto cuadro que un día, lejano ya, apareciera de forma inexplicable en una vulgar cueva, pero que hoy tiene el rico y generoso altar de los corazones de todos los punteros.

Y así es esta tierra, muy olvidada de presupuestos, debates y más o menos, falsas promesas electorales, pero que contra todo pronóstico, ¡vive!, y vive porque lo que los hombres han negado, Dios se lo ha dado compensado con creces en su paz, su clima, sus grandiosas montañas, legendarias como Aguacada o los Dos Hermanos y esas bellas puestas de sol que los punteros pueden contemplar en las que cuando va a ocultarse, fundiéndose con el mar, parece quedarse quieta su redonda y roja faz por unos segundos como apenado de no poder contemplar hasta el día siguiente esta bella tierra.

Y los Dos Hermanos, ese impresionante roque, que ha pasado a ser el logotipo, el símbolo que se entrega como recuerdo a los amigos de La Punta, parece indicarnos con su forma, que unamos nuestras manos en oración para dar gracias a Dios porque nuestra Punta, La Punta del Hidalgo, pese a todo, ¡VIVE!

Valentín Pedraza Garzón
01 de Octubre de 1996

CUENTO DEL DOMINGO “La Lucharona”

CUENTO DEL DOMINGO “La Lucharona”

Lucha-canaria-FEDAC
Lucha Canaria

Va de cuento: Muy mujer lo era, y tanto, que se tiene noticias existió.  Como el relato, con el correr del tiempo, formó historieta, la vulgar  narración del suceso le trocó en lo que hoy es.  Suprimiremos el nombre propio de la protagonista para dar a conocer la inaudita proeza que llevó a cabo.

I

–Un terrible marimacho lo era la maga del tiempo de mi mocedad; mujer casada y con hija a la que aun no he conocido. El diantre sin cuernos me confunda, si, en la época de su vivir juvenil, andaría suelto ningún chasnero por estas “Bandas del Sur”, el que, de momento, lidiase con ella.
–¡Fué la diableja una luchadora celebérrima!
–Pero… La forzada mujer, ya hecha polvo está, y, por esto, con lengua expedita podemos platicar, como buenos amigos y también respirar.
¡Los del otro mundo ni oyen, ni siquiera comen a nadie! ¿Qué tal será la
maga que dejó para muestra?

… … … … …

Lo atrás suscrito, lo narrado con trazas de diálogo y pacíficamente, le referían sentados en la era-alta dos viejones secos; cho Luis y cho Pancho, amigos inseparables, buenos luchadores en su tiempo y ante el corro que atentos les escuchaban. Como se trataba de realzar las dotes de una mujer, he aquí que el labriego no pierde jamás detalles que observar.

Atentos estaban todos y la apología, de sabor apocalíptico, había de finalizar para formarse la luchada nocturna y al aire libre.

Y así sucedió. Forzudos mozos habían llegado a agarrar o a pegar en aquél terrero, aun cubierto del tamo fino, aventado y con motivo de las trilladas del granó, desde la primera quincena del mes anterior, o sea, del de la fiesta de San Juan, y allí estaban en espera. Vino la agarrada. El juego había subido a su mayor altura de expansión. Bregábase de lo lindo y tanto, que, uno de los atletas, pronto se quedaba dueño y señor del terrero. El agraciado se gozaba, por haber tumbado, cual viento a paja, más de una docena, y en tres sopladeras; en media hora, aproximadamente, y en lucha franca, quedó este mozo soberano del terruño aronero, pasando a ser ensalzado como lo merecen los invencibles.

Felipillo, este era el gracioso nombre del héroe. Tenía su casucha en el valle de San Lorenzo, y la pata, en esa noche, en la era-alta. Felipillo era el guapetón, tirador de hombres que se había cargado a Florencio “el del Roque”; el decirlo a pensarlo es mucho, pero…Florencio, el caído, venía a platicar con la hija que dejó la marimacho, con la maga, y he aquí que, por casualidad, se encontraban los novios reunidos entre los del corro donde peroraban cho Luis y cho Pancho, con grato placer de los concurrentes.

II

Profundo silencio reinaba en toda la era alta. El del Roque había perdido, desde esa noche, la merecida fama de su alcurnia tan tibiamente.

De pronto, algunas muchachas y viejas divertían el corro con sus chanzas y punzantes sátiras; muchas con puntas dirigidas a cada cual de los espectadores y en tiempo oportuno.  Florencio recibió su buena parte, por lo que estaba escamado, y su
hembra se sentía herida, pudiendo ocultar el estado de indignación, de corrida, de avergonzada, pormenor y detalle de su pundonoroso corazón cuando, sin ser vista, entra en el terrero vestida de luchador, pide lucha, reta a Felipillo, da ágil y soberbia chascona y consigue derribarle dejando pasmados a los congregados en la era-alta.

Resonaron palmas y ajijides y en medio del contento, de la algarabía, la moza quita su disfraz y vuelve a colocarse en el corro, con la mayor naturalidad que le era dable, y sin notar su ausencia por ningún concepto, aprovechando el momento de que la estrella de la noche ocultaba su luz tras de un negruzco pompón de nubes.

¿Y quién será ese mozo fornido y cómo se llamaba? –se preguntaba el “del Roque” y cuantos allí atónitos estaban por saberlo.
El luchador había desaparecido –se decían–. ¿Dónde está el hombre de esta noche? –interrogaban los más–; y mientras se gritaba y se aplaudía, el caído se desliza por el camino y abrazado de Felipillo, también caído, ambos en pos siguieron y sin valvucear frase alguna durante su marcha a…
–¿Quién será? –dice cho Luis.
–¿Quién sería? –pregunta cho Pancho.

III

En la era-alta ya había terminado la luchada. Mozos y mozas, altos o bajos, medianos en edad o viejos rechochos, fueron poco a poco retirándose, cada cual a su choza.

¿Quién sería el mozo que tumbó a Florencio, y el otro, el mejor, el que de una chascona se cargó a Felipillo? Esto y con babitud se interrogan los unos a los otros y sin poder averiguar el enigma en que permaneciera envuelto el misterioso suceso…
Pero… llegó el nuevo día y presentóse Florencio al trabajo más madrugador que de costumbre. Cho Pancho notó que el corrido no estaba en caja; cho Luis, que ni siquiera le miraban Elvira, Josefa y Petrilla…  Cuando de pronto, una mujerona, más alta que un pino y aprovechando que el rancho estuviese reunido, colérica, se presenta y dice:
“Ahí tienen ustedes al cobarde de anoche!!… De nada le han valido sus fuerzas, de nada le sirvieron sus mañas!!…  ¡El que le llaman “el del Roque”, no es mago, ni sabe maguearse…  Magos como éste no merecen que las mujeres le quieran!… Mientras esto sucedía, la maga reprochadora le entregaba a su novio unas enaguas, de revés y derecho, improperándole así:
Como no eres mago, no te quiero y por hoy, puedes vestir con lo que  me ha sobrado desde anoche. Pregúntaselo a Felipe, que es tan cobarde como tú.

Epílogo

La novia de Florencio, La Lucharona, murió soltera en Arico, en Miloo, y conocida por este apelativo, y él, el pobre corrido, en América, víctima de un continuo luchar por la existencia y pensando en su desgracia.

EL BARÓN DE IMOBACH.
Puerto de la Cruz Agosto de 1930.

Guión del Batallón Expedicionario 282 del Puerto de la Cruz. (26 de junio de 1937)

Guión del Batallón Expedicionario 282 del Puerto de la Cruz. (26 de junio de 1937)

Puerto de la Cruz.

OBRA HERÁLDICA

“Hoy tenemos el gusto de dar cuenta a nuestros lectores del “GUIÓN LEGIONARIO” que, bordado en sedas policromadas y en hilos metálicos, ha sido ejecutado por distinguidas señoras y señoritas, pertenecientes al “Taller Patriótico” de esta población, para ser donado al Batallón expedicionario de guarnición en esta plaza, el que en breve marchará al frente de los campos de batalla, obra que, ejecutada bajo la dirección y conforme a la ciencia heráldica y arte del blasón, ha producido nuestro buen amigo e ilustre cronista oficial de las islas Canarias, don Francisco P. Montes de Oca García, hijo predilecto del pueblo de su natalicio y que es el siguiente;

  • Guión del Batallón 282. Dibujo de Ion Urrestarazu.
    Guión del Batallón 282. Dibujo de Ion Urrestarazu.

    Primero. En campo azul y orlado el todo por galón de flecos oro, aquél representando el límpido cielo portuense, iluminado por su sol calenturiento, luce en banda, la enseña de la Patria española, la que abarca el (fondo con gracia diagonal por ambas caras.

  • Segundo (En el ángulo primero del campo azul y surmontado por corona mural, luce el escudo del pueblo, que reposado y señorial, descansa sobre un disco blancoplata, y en el segundo y de idéntico color, un león de oro rampante, sin coronar, pero de brava actitud, que trata de tirar sus zarpas a los enemigos de las gloriosas tradiciones del solar hispano.
Foto del Guión.
Foto del Guión.

Lleva una bandolera-portadora de color azul, ribeteada de vivos rojos y oro, y en su frente y centro, un pequeño disco blanco-plata, donde campea otro león rampante oro, de la propia forma de la pieza descrita en el guión, y como signo distintivo. En ella descansa el asta de madera preciosa y primorosamente labrada, la que remata en puntiaguda flecha, fundida con blanco metal, con contera proporcionada a la que va asido el guión; y sujeto por cordones dobles, del que penden nutridas iberias rojas y  gualdas que le adornan graciosamente.
Por esta obra de arte, y por su originalidad tan adecuada, vaya nuestro aplauso, unido a los parabienes de los hijos de esta población al autor, y especialmente, a las señoras y señoritas del Taller Patriótico, que han sabido interpretar felizmente la producción descriptiva, lo propio que al Comandante de la fuerza señor Espejo, quien, según versiones, trata dé celebrar con gran solemnidad la entrega del mencionado guión en un acto público, con Misa de Campaña en la plaza de la Constitución, y al que asistirán todos los organismos militares y civiles galantemente por él invitados y con tiempo oportuno y hora adecuada. 
La señora que actuará de madrina, no hemos podido aún saber su nombre, pero ya lo daremos a conocer tan pronto se confeccione el programa de dicho festival.” (La Gaceta de Tenerife 26 de junio de 937, pág. 3)

 

Unos días después, el 11 de julio de 1937, aprovechando las fiestas del Gran Poder, se realiza la entrega de la Bandera en la plaza de la Constitución, (plaza del Charco) con misa de campaña, siendo la madrina doña Adela Topham de Miranda, y entregando el Guión mientras pronuncia este discurso:

Palco de autoridades.
Palco de autoridades.

“Señor Comandante Jefe del Batallón expedicionario de este Puerto: Ante el Santo y Bendito Madero de la Cruz, símbolo de redención y de justicia, sublime enseña que enarbolan los esforzados guerreros de la gran epopeya que hoy vive nuestra Patria, a quien humildemente reverencio, yo, la más inmerecida de sus hijas, hago entrega, poniendo en vuestras manos la presente ofrenda, laborada con patriotismo y entusiasmo enaltecedores, para que, bajo sus dolores gloriosos, Dios lleve a usted y a vuestros soldados a la victoria rotunda que ha de liberar a nuestra amada Patria del opresor yugo de las hordas que la estragan, salvando para la posteridad nacional y la civilización del Mundo nuestra Religión de caridad y amor y todas las encauzadoras tradiciones de nuestra España inmortal. Y ya que me cabe la honra de ser Madrina de este Batallón, designación inmerecida, pero que de corazón no rechazo, para todos y cada uno de sus componentes vaya mi fervoroso rezo y ante el símbolo eterno de la Cruz, gritad conmigo: ¡Viva Cristo Rey. Viva España. Arriba España. Viva nuestro Caudillo el invicto general Franco!”  (La Gaceta de Tenerife 13 de julio de 1937, pág. 2)

Tropas en parada.
Tropas en parada.

Continua la crónica:

“Enseguida tuvo lugar el desfile de las fuerzas ante las autoridades. Desfile marcialísimo, de fuerzas aguerridas y preparadas para la lucha .como se revela en el continente y en el gesto. El espíritu militar que se les ha infundido se hace visible, mereciendo los mayores elogios y cosechando los más fervorosos aplausos.

A renglón seguido, el comandante señor Espejo obsequia a las autoridades y asistentes con un bien servido refresco en el Hotel Marquesa.

Solemne misa de Campaña.
Solemne misa de Campaña.

A la vez ha comenzado en la parroquia la Misa solemne, con orquesta, ante la imagen del Poder de Dios. Un conocido orador pondrá por la tarde el colofón cantando las excelencias de este Poder de Dios que se manifiesta en da creación y conservación del mundo, .en las relaciones con el hombre en la profecía, en el milagro, en el Evangelio,
en la Iglesia, en las grandes crisis de los pueblos, en la historia y en la actualidad de la Patria española. Pero antes, ha tenido lugar la grandiosa procesión que ha paseado la sacrosanta imagen por las calles más céntricas, por en medio de un pueblo enfervorecido, al compás de las marchas solemnes.

Un día, pues, completo. Así se lo manifestamos cuando nos despedimos, al señor conde de Sietefuentes, que patrocina todos los años esta fiesta. Y también al comandante señor Espejo, que con todo acierto, ha contribuido este año a darle el mayor realce y la nota del recuerdo imperecedero.”