Santa Cruz de Tenerife en 1701
Publicado por admin | Publicado en El zurrón | Publicado el 19-01-2012
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En 1599, el Cabildo recogió el proyecto de Torriani y decidió construir en los lugares indicados de Paso Alto y Caleta de Negros, dos cubelos capaces para 8 piezas de artillería y 30 soldados, no ejecutándose las obras por haber derivado S.M. los fondos hacia Las Palmas de Gran Canaria, que había sido atacada por el holandés Van Der Does.
En 1619, se recuperó el proyecto con idea de construir estos dos cubelos y otro en Puerto Caballos pero, una vez desaparecidas las amenazas que motivaron las alarmas, se abandonó de nuevo. Por fin, en 1641 (acababa de estallar la rebelión de Portugal), por iniciativa del Capitán General Luis Fernández de Córdoba y Arce, se dio un gran paso adelante con la construcción del castillo de San Juan, que era el tantas veces prometido baluarte de la Caleta de Negros. Estaba formado por una torre cilíndrica de cantería basáltica con un espigón saliente hacia el mar. El patio estaba dividido en dos partes: una que miraba al mar, reservada para plataforma de la Artillería, y otra para depósitos y aposentos del alcaide y tropa. Se terminó de construir en 1643. El 17 de septiembre de este año, aprobó el Cabildo la primera dotación de la fuerza en pólvora y bizcochos. Aunque en esa fecha nombró el Cabildo el alcaide, hasta 1683 no llegó la licencia real, en forma de privilegio perpetuo. No obstante, cada año el Cabildo, el 30 de noviembre, nombró nuevo alcaide entre 1643 y 1782, conociéndose el nombramiento de 121.
Esto ocurrió en Santa Cruz de Tenerife, Canarias, Spain.

El Holandés Herrante
Esta noche, a las doce, nuestro viejo buque 2011 pasará al desguace dejando atrás una historia escrita en su cuaderno de bitácora a través de trescientas sesenta y cinco singladuras plenas de acaecimientos, felices y tristes, dulces y amargas de una travesía en la que se han mezclado bonanzas y tempestades que hemos podido vivir, unos y que para otros ha sido su última singladura.
Tripulantes todos de este viaje anual a bordo de ésta vieja nave, que llamamos Tierra, cubrimos una y otra vez la ruta alrededor del sol, por los océanos infinitos del cielo con la esperanza siempre de que lá próxima vuelta, la singladura del año nuevo, sea mejor que la pasada.
N Febrero de 1810 fondearon en el puerto de Santa Cruz de Tenerife cuatro poderosos navios de guerra: dos ingleses, el Leviathan y el Conquis, y dos españoles, San Lorenzo y el Montañés, uno de los pocos este último que escaparon del desastre naval de 1805.
Conducían los cuatro buques mil cuatrocientos ochenta y cuatro prisioneros franceses, soldados procedentes del ejército de Dupont, y marinos de los que, después de batirse en Trafalgar, hallábanse en los pontones de Cádiz.
(Recuerdo de un Carnaval)
¡Oh plataforma desartillada de Santa Bárbara! ¡Oh Cruz de “Los Arcedianos” ¡Cuan sin resguardo, cuan sin tertulianos y solitarias os han dejado!
Así se condolía y así exclamaba en cierta ocasión el tío Pererita, práctico viejo del puerto, sentado en un grueso cuadernel perteneciente el legendario «barco blanco», el que yacía tendido a la sombra— casi media centuria—bajo el formidable balcón de la casa de Lercaro y que un día compró como de barato el último alcalde castellano del fuerte de San Felipe, señor González de Chaves, de honrosa memoria para esta población y uno de los hijos de más clara inteligencia que ha nacido en ella durante el siglo XIX.
Así se lamentaba quien, san niño y de padres marineros, espigó yendo y viniendo a los placeres es «la lancha catalana» patronada por tío Cascarilla, pescando pargos y samas de ley. los que eran vendidos en trozos y par poco precio en los escalones de la Aduana Real por el timonel Caleta, con la única condición de reservar las cabeza del más gordo peje – según ordenanza o costumbre inveterada – para la cazuela de. los viernes cuaresmales que hacía el señor ayudante de Marina en riguroso cumplimiento de la Santa Cruzada.
Esto ocurrió en Puerto de la Cruz, Canarias, Spain.
Estando una vez en sus soledades Nuestro Padre Adán, vino a pedirle cuentas el Señor.
—Adán, ¿qué has visto?, le preguntó.
—Señor, una mujer, apañando fruta en la higuera negra.
—¡Pos calla, que esa es la Muerte!
¡Vamos, pastores, vamos!
¡Vámonos a Belén!
¡A ver en aquel niño
las glorias del edén!
Por el ritmo del verso parece que lleve la música de “Ande, ande, ande la marimorena”, es curioso descubrir el marcado caracter político de algunos versos, disfruten.
Esta noche és noche buena
para la unión liberal,
venid todos al pesebre
que ya es hora de cenar.
O’Donnell lloraba,
Posada reia,
y Alonso Martinez
yo no sé que hacia.
Por qué algunas noche llorando
y otras sin poder dormir
incesante, delirando
el tiempo se va pasando
sin dar tregua a mi sufrir
aquí no puedo encontrar
quien olvide mi quebranto
Almoneda
“Esta palabra es de origen arábigo; Diego de Urrea dice que su raíz es el verbo nedeye, que equivale a llamar, lo cual unido al artículo al (la) y me, que es aditicia, constitutiva del participio gente, resulta al-mo-nedeye, almoneda, que vale tanto como llamamiento.”
Almoneda de Juan Rejón
En su segunda venida, Juan Rejón, regresa a las islas con poderes de Gobernador de la Gran Canaria. Con esa autoridad manda detener al hasta ese momento Gobernador Pedro de Algaba y lo juzga, hallándolo culpable de querer entregar las islas a Portugal, condenándolo a muerte por ahorcamiento, sin posibilidad de apelación. Sin duda como venganza por rencillas que había tenido con Pedro de Algaba.
Las quejas por esta acción llegan a los Reyes Católicos que habilitan y envían a Pedro de Vera como nuevo Gobernador de Canarias.
Pedro de Vera llega un 7 de agosto de 1480 fingiendo buena relación con Juan Rejón. Durante 4 meses le permite continuar con una vida militar normal, e incluso participar en las entradas que en tierra se hacían. Pasado ese tiempo, arriba a las costas el hijo de Pedro Vera, Hernando según unos autores, Rodrigo según otros.