Los soldados del 98

Los soldados del 98

Fueron muchos los soldaditos canarios que tomaron parte en las campañas de Cuba y Filipinas, de finales del siglo XIX. Y digo «Soldaditos» porque los más eran jóvenes, entre los 18 y los 20 años. Conocí a muchos y presencié todos los embarques que por nuestro puerto se hicieron rumbo a ultramar en aquellos días sombríos. Muchos regresaron, pero muchos quedaron para siempre en los maniguales cubanos y en las inhóspitas tierras filipinas. Unidos a sus hermanos de las demás regiones españolas, escribiendo con su sangre generosa páginas de heroísmo inmarcesible. No hubo episodio ni gesta digna de figurar en la Historia, donde no hubiera un canario. Del heróico destacamento de Baler («¡Los de Baler no se rinden!») formaron parte cuatro canarios. Dos murieron dentro de aquel recinto y dos regresaron: Eustaquio Gopar Hernández, de Fuerteventura, y José Hernández Arocha, de Tenerife. Leer más

Inventario del 17 de septiembre de 1811 de la Parroquia de Nuestra Señora de la Peña de Francia

Inventario del 17 de septiembre de 1811 de la Parroquia de Nuestra Señora de la Peña de Francia

Ynventario

En 17 de Sepbre. de 1811 el Sor. Dn. Bernardo Cólogan Mayordomo de Fabrica, resivio pr. inventario hecho pr. Dn. Ant. Josef Delgado Befdo. Servor. y pr. Dn. Rafael de Curra Notario pubco. las Alajas Ornamentos y utensilios de dha. Yga. en la forma siguiente. Leer más

La torre que no construyó Manuel Esquivel.

La torre que no construyó Manuel Esquivel.

De todos es sabido que D. Manuel de Esquivel es el artífice de la torre de la Iglesia de Nuestra Señora de la Peña de Francia del Puerto de la Cruz, en Tenerife. Lo que no es tan conocido, es que antes de esa torre, hubo un proyecto de otra que no se construyó por lo escaso de los dineros. Espero que les guste.

Ilmo. Sr.

D. Manuel Esquivel, Beneficia servidor de la Parroquial del Puerto de a Cruz de la Otava Ysla de Tenerife ante V.S.Y Digo: Que D. Antonio Delgado, Beneficiado servidor que fue de dha. Parroquia, dejo a su fallecimiento, mil pesos corr(.) a la misma Yglesia, con la condición de emplearlos en la fabrica de un Torrefon, pa. poner en el las campanas; pero como esta cantidad no es suficiente pa. una obra de tanta consideración.

A V.S.Y. suplico, se sirva disponer que mediante a que con los expresados mi pesos es imposible fabrique el citado Torrefon, se reforme el Sagrario del Altar mayor, en que se verifica, en que se una obra que perpetua su piedad si es del agrado de V.S.Y. o disponer como siempre lo que es del agrado de V.S.Y. extime mas conforme afuera.

Manuel Esquivel.

Canaria 13 de Julio de 1815

Respecto a lo que expresa en el memorial que antecede el Parroco servidor de la Iglesia del Puerto de la Orotava, concedemos licencia pa. qe. los mil pesos dexados pro el difunto Benefdo. servidorD. Antonio Delgado para la fabrica del Torreon que se menta, se inviertan en reformar el Sagrario del Altar Mayor (…) que no alcanza dicha cantidad para satisfacer la voluntad del donante, y que ésta última obra es de absoluta necesidad y de suma importancia con la que igualmente se dará a conocer y perpetua la piedad del expresado Parroco difunto. Dixolo S.S. el Obispo mi Sor. que firmó; doi fe

(…) Obispo de Canarias

Por mandato de S.S. el Obispo mi Sor.

Vida consular de Luis de Marinas Lavaggi (1851-1909) Por Melecio Hernández Pérez

Siguiendo la descendencia de los Lavaggi en el Puerto de la Cruz, y como continuación de mi anterior artículo titulado Luis Carlos Lavaggi, reformador urbanista del Puerto (1768-1828), voy a referirme ahora a uno de los personajes más relevantes de este linaje, cuyo nombre da título al presente trabajo.

En los Anales de Álvarez Rixo y en una sola ocasión aparece el nombre de Luis de Marinas Lavaggi. El apunte del cronista portuense señala que el 14 de febrero de 1872 celebraron los artesanos del casino de su nombre un convite al cual invitaron al nuevo juez de letras del partido, a cuyo efecto franqueó su bien equipada casa don Luis Marina Lavaggi[i].
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Carta del guardiamarina William Hoste a su padre  (15 de agosto de 1797)

Theseus, 15 de agosto de 1797

Querido padre:

Debo sentarme ahora y darte un relato detallado de nuestra desafortunada expedición contra la isla de Tenerife. A pesar de lo incómodo de esta tarea, estoy seguro de que será mejor explicado por mí que por ningún otro; además de que te convencerás de que estoy bien y, créeme, desearía poder decir lo mismo de todos los de a bordo. Sin ningún prefacio más, por tanto, comenzaré.

Dejamos la Flota situada frente a Cádiz el día 14 de junio, en compañía de dos navíos de línea, tres fragatas, el cúter Fox y una bombarda. Las órdenes del almirante Nelson eran -las recibí de él mismo- hacer un vigoroso ataque al pueblo de Santa Cruz, en la isla de Tenerife. El día 20 avistamos la isla, y el 22 por la mañana los soldados de marina y los marineros armados pertenecientes al escuadrón -entre todos, 600 ó 700 hombres- desembarcaron a unas 2 millas al este del pueblo, pero fueron obligados a reembarcarse de nuevo a bordo de las fragatas antes del anochecer, estando los habitantes alarmados y sin ninguna apariencia de éxito por aquel lugar. Fue entonces cuando se decidió atacar el pueblo en la noche del 24. Creo que no puedes tener una mejor idea de lo que pasó si no te envió una copia del diario de abordo, desde el momento del ataque hasta el día siguiente. Por ese motivo, empezaré. Será necesario que te informe para una mejor comprensión que el Leander, un navío de 50 cañones, se unió al escuadrón el 23. A las 5 anclamos al este del pueblo, en compañía del Culloden, Zealous, Leander -todos barcos de línea-, y las fragatas Seahorse, Terpsichore y Emerald; el cúter y la cañonera se mantenían enfrente de la ciudad. A las 7 y media la bombarda comenzó a arrojar bombas al pueblo. A las 10 y media los soldados de marina y los marineros de los diferentes barcos se reunieron y comenzaron a remar en dirección a la cabeza del muelle, bajo el mando de nuestro valiente almirante. Leer más

Sobre los piropos que a Nuestra Señora, algunos le adornan.

Hay un pueblo en esta isla
de caracter singular
con un barrio muy pesquero
que a la madre de los cielos
le gusta piropear.
La llaman cabrona, morenita,
¡qué guapa eres! japuta virgencita.
Dicen que es sentimiento
de pueblo llano,
y que tiene de tradición
cuatrocientos años.
No creo que Torquemada,
y hasta hace poco un tal Franco
permitieran tanta flores,
estrechos que eran los señores.
No entiendo como no extienden
tan hermosas costumbres
al día día, al cotidiano.
El buenos días cristiano,
lo cambiamos por un cabrón,
un joputa o un marrano.
Para ligar le digan,
a esa moza imponente,
¡Qué tetas tienes cabrona!
¡Qué buenas estas japuta!
seguro que eres una zorrona.
Si la chica le responde,
¡tu puta madre, cabrón!
el barriero se emociona
y piensa con ilusión,
una lágrima en el rostro,
palpitando el corazón
“No conoces a mi madre,
y ya quieres a tu suegra”
¡CABRONA!
 
El barón de Inmorach.
Relación auténtica e verdadera de lo que en esta Ysla de Tenerife, en la ciudad de San Cristobal de La Laguna acaecido después de aver dado en ella grave enfermedad de Pestelencias

Relación auténtica e verdadera de lo que en esta Ysla de Tenerife, en la ciudad de San Cristobal de La Laguna acaecido después de aver dado en ella grave enfermedad de Pestelencias

Fuente: http://merrick.library.miami.edu/cdm/compoundobject/collection/asm0491/id/53/show/47

Ruego disculpen algún error de transcripción, es mi primer trabajo paleográfico.

 

Relación auténtica e verdadera de lo que en esta Ysla de Tenerife, en la ciudad de San Cristobal de La Laguna acaecido después de aver dado en ella grave enfermedad de Pestelencias es lo siguiente

1588 Plano de San Cristobal de La Laguna de Torriani
1588 Plano de San Cristobal de La Laguna de Torriani

 

Parece que aviendo dies e seis meses que la enfermedad de la Pestelencia dio e alcanzado el maldito mal en esta ciudad de San Cristobal de La Laguna, Puerto de Santa Cruz e otros lugares de su contorno e Viendose hecho por la Justicia e Regimiento desta Ysla todas las precauciones e remedios posibles a lo que parecio haviendo muerto de la dicha enfermedad de Peste mucha cantida de gente. Visto de faltos de remedios porque se acabado las medicinas de la Ysla nuestro medico, sirujano e barvero e muchos Leer más