Castillo de San Juan

Publicado por admin | Publicado en El zurrón | Publicado el 14-01-2012

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Castillo de San Juan

Castillo de San Juan

En 1599, el Cabildo recogió el proyecto de Torriani y decidió construir en los lugares indicados de Paso Alto y Caleta de Negros, dos cubelos capaces para 8 piezas de artillería y 30 soldados, no ejecutándose las obras por haber derivado S.M. los fondos hacia Las Palmas de Gran Canaria, que había sido atacada por el holandés Van Der Does.

En 1619, se recuperó el proyecto con idea de construir estos dos cubelos y otro en Puerto Caballos pero, una vez desaparecidas las amenazas que motivaron las alarmas, se abandonó de nuevo. Por fin, en 1641 (acababa de estallar la rebelión de Portugal), por iniciativa del Capitán General Luis Fernández de Córdoba y Arce, se dio un gran paso adelante con la construcción del castillo de San Juan, que era el tantas veces prometido baluarte de la Caleta de Negros. Estaba formado por una torre cilíndrica de cantería basáltica con un espigón saliente hacia el mar. El patio estaba dividido en dos partes: una que miraba al mar, reservada para plataforma de la Artillería, y otra para depósitos y aposentos del alcaide y tropa. Se terminó de construir en 1643. El 17 de septiembre de este año, aprobó el Cabildo la primera dotación de la fuerza en pólvora y bizcochos. Aunque en esa fecha nombró el Cabildo el alcaide, hasta 1683 no llegó la licencia real, en forma de privilegio perpetuo. No obstante, cada año el Cabildo, el 30 de noviembre, nombró nuevo alcaide entre 1643 y 1782, conociéndose el nombramiento de 121.

Esto ocurrió en Santa Cruz de Tenerife, Canarias, Spain.

UN EPISODIO DE 1810

Publicado por admin | Publicado en Tradiciones Portuenses | Publicado el 22-12-2011

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N Febrero de 1810 fondearon en el puerto de Santa Cruz de Tenerife cuatro poderosos navios de guerra: dos ingleses, el Leviathan y el Conquis, y dos españoles, San Lorenzo y el Montañés, uno de los pocos este último que escaparon del desastre naval de 1805.

Conducían los cuatro buques mil cuatrocientos ochenta y cuatro prisioneros franceses, soldados procedentes del ejército de Dupont, y marinos de los que, después de batirse en Trafalgar, hallábanse en los pontones de Cádiz.

Almoneda de Juan Rejón

Publicado por admin | Publicado en El zurrón | Publicado el 24-11-2011

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Almoneda

“Esta palabra es de origen arábigo; Diego de Urrea dice que su raíz es el verbo nedeye, que equivale a llamar, lo cual unido al artículo al (la) y me, que es aditicia, constitutiva del participio gente, resulta al-mo-nedeye, almoneda, que vale tanto como llamamiento.”

Juan Rejón, grabado.

Juan Rejón


Originalmente una almoneda era una subasta pública de bienes que se hacía por orden judicial, en la actualidad, se denomina almoneda a cualquier venta pública de bienes, voluntaria o no.

Almoneda de Juan Rejón

En su segunda venida, Juan Rejón, regresa a las islas con poderes de Gobernador de la Gran Canaria. Con esa autoridad manda detener al hasta ese momento Gobernador Pedro de Algaba y lo juzga, hallándolo culpable de querer entregar las islas a Portugal, condenándolo a muerte por ahorcamiento, sin posibilidad de apelación. Sin duda como venganza por rencillas que había tenido con Pedro de Algaba.

Las quejas por esta acción llegan a los Reyes Católicos que habilitan y envían a Pedro de Vera como nuevo Gobernador de Canarias.

Pedro de Vera llega un 7 de agosto de 1480  fingiendo buena relación con Juan Rejón. Durante 4 meses le permite continuar con una vida militar normal, e incluso participar en las entradas que en tierra se hacían. Pasado ese tiempo, arriba a las costas el hijo de Pedro Vera, Hernando según unos autores, Rodrigo según otros.

La barca de Simón de D. Tomás de Iriarte

Publicado por admin | Publicado en D. Tomás de Iriarte, Imobach, Poetas Canarios | Publicado el 16-11-2011

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Tuvo Simón una barca
no más que de pescador,
y no más que como barca,
a sus hijos la dejó.

Mas ellos tanto pescaron
e hicieron tanto doblón,
que ya tuvieron a menos
no mandar buque mayor.

Respuesta de Don Tomás de Iriarte a una dama que le preguntó que era lo mejor que hallaba en su cuerpo.

Publicado por admin | Publicado en D. Tomás de Iriarte, El zurrón, Imobach, Poetas Canarios | Publicado el 16-11-2011

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Con licencia, señora, de ese pelo
que en rubias ondas llega a la cintura,
y de esos ojos cuya travesura
ardor infunde al pecho más de hielo;

con licencia del talle, que es modelo
propuesto por Cupido a la hermosura,
y de esa grata voz cuya dulzura
de un alma enamorada es el consuelo,

juro que nada en tu persona he visto
como el culo que tienes, soberano,
grande, redondo, grueso, limpio, listo;

culo fresco, suavísimo, lozano;
culo, en fin, que nació, ¡fuego de Cristo!,
para el mismo Pontífice romano.

  • ¿Qué más que decir a tremendo piropo? Solo queda añadir, ¡que pena que no haya foto!

Perico y Juana, poema erótico de D. Tomás de Iriarte.

Publicado por admin | Publicado en D. Tomás de Iriarte, Imobach, Poetas Canarios, Tradiciones Portuenses | Publicado el 16-11-2011

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D. Tomás de Iriarte y Oropesa

D. Tomás de Iriarte y Oropesa

Este poema, el más conocido de su vertiente erótica, fue prohibido por la inquisición en 1804, 13 años después de la muerte de Tomás de Iriarte. El poema no puede ser más cándido, comparado con cualquier ejemplo de literatura actual y el trabajo de algún que otro Premio Nobel. Pero estoy convencido, que aún hoy, alguno, lo tachará de indecente.

Un día con Perico riñó Juana
por no se que disgusto o fantasía
pero antes que pasase una semana
ya de tanta altivez se arrepentía
con el zagal querido más humana
volver quiso a entablar nueva armonía
y para hacer las paces mano a mano
diole una cita que el aceptó ufano.

Proceso inquisitorial contra D. Tomás de Iriarte.

Publicado por admin | Publicado en Imobach, Poetas Canarios, Tradiciones Portuenses | Publicado el 16-11-2011

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En el Santo Oficio de la Inquisición de Corte, á 11 días del mes de Agosto de 1779, estando en su audiencia de la mañana los señores Inquisidores Licenciado D. Joseph Escalzo y Dr. D. Bernardo Loygorri; habiendo visto la causa seguida contra D. Thomas de Iriarte, oficial traductor de la Secretaria del Despacho universal de Estado y Archivero del Consejo de Guerra, por delitos de proposiciones y leer libros prohibidos sin licencia, como tambien después de tenerla varios que con la general no pueden ser retenidos ni leídos, y asimismo otros que absolutamente no pueden leerse y por otros crimenes:

Dijeron: Que á este sujeto, en la posada del señor más antiguo, presente éste y un secretario del Secreto, se lea su sentencia sin méritos, abjure de levi, sea absuelto ad cautelam, gravemente reprehendido, advertido y conminado, haga unos ejercicios espirituales por el tiempo de 15 dias, pudiéndolo ejecutar sin nota, y á lo menos por el de 8 con la persona docta que se le señalare, la cual le instruya y fortifique en los misterios y dogmas de nuestra santa fe católica, y al fin de ellos una confesión general. Que por el tiempo de 2 años confieso y comulgue en las tres pascuas á lo menos y se le exorte á que execute lo mismo y frecuente los Sacramentos en el resto de su vida. Que por el mismo tiempo de 2 años ayune todos los viernes y rece en los sábados una parte de rosario á Nuestra Señora y un credo los domingos, haciendo los actos de fe, esperanza y caridad, y lea cada dia media hora en la Guia de pecadores, de Fray Luis de Granada, ú otro libro espiritual, y reteniéndosele las licencias de leer libros prohibidos, se le haga entender el grave delito que cometerla si se arroja á leerlos, no sólo por la contravención á los mandatos del Santo Oficio, sino es por el particular daño que causará á su alma, y que en caso de contravención será cnstigado con todo rigor de derecho, y antes de ejecutarse se remita á los señores del Consejo; y lo rubricaron, de que certifico. (Dos rúbricas).—Antonio Gómez de Lázaro, Secretario. (Rúbrica.)
(Archivo General de Simancas, Libros de Inquisición, núm, 877, fol. 151,)

La higuera de la Cruz

Publicado por admin | Publicado en D. Tomás de Iriarte, Imobach, Poetas Canarios, Tradiciones Portuenses | Publicado el 09-11-2011

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I

Capilla de San Carlos

Capilla de San Carlos Erigida en emplazamiento del antiguo fuerte de San Carlos.

Grandes calamidades pesaron sobre la isla de Tenerife, allá por Noviembre de 1826.

Prisioneros de las aguas, por aquel formidable aluvión y durante los días 7, 8 y 9, estuvieron muchos de sus pueblos, y muy particularmente el Puerto de la Cruz, en el que El Limpio grande, donde fondeaban las naves de alto bordo, quedó para siempre inutilizado.

Las impetuosas corrientes del barranco de La Raya a San Felipe, con los arrastres de escombros y peñascos deformes, robaron más de 200 metros al mar, y en La Encenada de Taoro, desde aquella luctuosa inundación hasta nuestros días, jamás se ha visto anclar buque alguno.[1]

Carta inédita y poesía de Iriarte

Publicado por admin | Publicado en D. Tomás de Iriarte, Gran Poder de Dios, Imobach, Poetas Canarios, Tradiciones Portuenses | Publicado el 22-10-2011

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Tomás de Iriarte

Tomás de Iriarte

Ha tiempo que hemos venido prosiguiendo una labor de investigación sobre documentos inéditos, relacionados con el insigne fabulista don Tomás de Iriarte, que ya son bien conocidos de los centros docentes de España y Extranjero, y hoy, felizmente, en el Archivo municipal del Puerto de la Cruz, donde, como jefe del mismo prestamos nuestros modestos servicios y en su Apartado histórico, legajo F,—”Asuntos generales,”— 1.772—1.813,—Número 4, – 1.790—1.808. “Instrucción pública”, descubrimos la sentida carta, acompañada de una laudatoria poesía que dedica a su querido pueblo natal, (ambas joyas literarias inéditas), por las que se viene patentemente a resolver las dudas que existían sobre la prolongada enfermedad que padeció el poeta y fecha más aproximada a la que nos dieron—refiriéndonos a su muerte—, los biógrafos de su tiempo y otros más modernos.

El agua de la cueva de San Telmo

Publicado por admin | Publicado en El zurrón, Tradiciones Portuenses | Publicado el 22-08-2011

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La Cueva del secreto

San Telmo, playa de mi niñez, en sus charcos di mis primeras brazadas, me clavé mis primeras púas de erizo que salían con la subida de la marea, o eso decían. Recuerdo un salto de macho por detrás del charco de los Espadartes, y el aterrizaje sobre una inmensa comunidad de erizos. No sé si me hicieron más daño las púas, o mi madre y mi tía con las agujas sacándolas sin esperar la marea.