Carta de intimidación a la Plaza de Santa Cruz de Tenerife de Horatio Nelson

Al gobernador, u oficial comandante de Santa Cruz, la intimidación de Sir Horacio Nelson, Caballero muy Honorable Orden del Baño, Contra-almirante del escuadrón azul, y comandante en jefe de las fuerzas marinas y terrestres de Su Majestad Británica.

Theseus, 20 de Julio.

Tengo el honor de informarle que he venido a exigir la inmediata entrega del navío Príncipe de Asturias, procedente de Manila y con destino a Cádiz, perteneciente a la Compañía de Filipinas, junto a su entero y completo cargamento, y así mismo todos aquellos cargamentos y propiedades que hayan podido ser desembarcadas en la isla de Tenerife, y que no sean para el consumo de sus habitantes. Y, siendo mi ardiente deseo que ni uno sólo de los habitantes de la isla de Tenerife sufra como consecuencia de mi petición, ofrezco los términos más honrosos y liberales; que si son rechazados, los horrores de la guerra que recaerán sobre los habitantes de Tenerife deberán ser imputados por el mundo a vos, y a vos únicamente; pues destruiré Santa Cruz y las demás poblaciones de la isla por medio de un bombardeo, exigiendo una muy pesada contribución a la isla. Leer más

Carta de D. Francisco Grandi

Señor:

Don Francisco Grandi, Teniente de la Primera Compañía de Artilleros Provinciales agregados a Vuestro Real Cuerpo de Artillería en la Plaza de Santa Cruz de Tenerife, una de las islas de Canarias. A L. R. P. de V. M. reberentemente expone: Que sin embargo de la extrecha obligación que tienen los Gefes Militares de trasladar a V. M. noticia puntual de los Subalternos que con exmero se distinguen en acreditar su celo y amor al Real Servicio, mayormente en . las acciones de gracia en que se trata de repeler la fuerza con la fuerza por el honor de la Corona para que V. M. se digne premiar a cada uno con proporción a sus legítimos méritos; el fundado recelo de que estas noticias no hayan llegado a V. M. con la individualidad que tanto importa a la reputación de cada Individuo. constituye al Exponente en la presición de poner baxo los ojos de V. M. la relación de su conducta en la imbación que los Ingleses hicieron eh esta Plaza la memorable noche del día 24 al 25 de Julio del presente año. Leer más

Isidra

Hace unos días mi amiga Sophie Baillon, me preguntó si podía averiguar algo sobre la señora que vivió en el polvorín adosado a la Casa de la Real Aduana del Puerto de la Cruz. Mis conocimientos en este aspecto son muy limitados, pero como dicen, lo mejor es tener el teléfono del que sabe, y en este caso nadie mejor que mi estimado amigo Melecio Hernández que tuvo la deferencia de enviarme  estas líneas: Leer más

Castillo de San Juan

Castillo de San Juan
Castillo de San Juan

En 1599, el Cabildo recogió el proyecto de Torriani y decidió construir en los lugares indicados de Paso Alto y Caleta de Negros, dos cubelos capaces para 8 piezas de artillería y 30 soldados, no ejecutándose las obras por haber derivado S.M. los fondos hacia Las Palmas de Gran Canaria, que había sido atacada por el holandés Van Der Does.

En 1619, se recuperó el proyecto con idea de construir estos dos cubelos y otro en Puerto Caballos pero, una vez desaparecidas las amenazas que motivaron las alarmas, se abandonó de nuevo. Por fin, en 1641 (acababa de estallar la rebelión de Portugal), por iniciativa del Capitán General Luis Fernández de Córdoba y Arce, se dio un gran paso adelante con la construcción del castillo de San Juan, que era el tantas veces prometido baluarte de la Caleta de Negros. Estaba formado por una torre cilíndrica de cantería basáltica con un espigón saliente hacia el mar. El patio estaba dividido en dos partes: una que miraba al mar, reservada para plataforma de la Artillería, y otra para depósitos y aposentos del alcaide y tropa. Se terminó de construir en 1643. El 17 de septiembre de este año, aprobó el Cabildo la primera dotación de la fuerza en pólvora y bizcochos. Aunque en esa fecha nombró el Cabildo el alcaide, hasta 1683 no llegó la licencia real, en forma de privilegio perpetuo. No obstante, cada año el Cabildo, el 30 de noviembre, nombró nuevo alcaide entre 1643 y 1782, conociéndose el nombramiento de 121. Leer más

La higuera de la Cruz

I

Capilla de San Carlos
Capilla de San Carlos Erigida en emplazamiento del antiguo fuerte de San Carlos.

Grandes calamidades pesaron sobre la isla de Tenerife, allá por Noviembre de 1826.

Prisioneros de las aguas, por aquel formidable aluvión y durante los días 7, 8 y 9, estuvieron muchos de sus pueblos, y muy particularmente el Puerto de la Cruz, en el que El Limpio grande, donde fondeaban las naves de alto bordo, quedó para siempre inutilizado.

Las impetuosas corrientes del barranco de La Raya a San Felipe, con los arrastres de escombros y peñascos deformes, robaron más de 200 metros al mar, y en La Encenada de Taoro, desde aquella luctuosa inundación hasta nuestros días, jamás se ha visto anclar buque alguno.[1] Leer más

Un viejo castillo

Castillo San Felipe
Castillo San Felipe

En la desembocadura del barranco de Taoro (1), sobre plúmbeas y potentes rocas que junto al mar se alzan con gesto triunfador, manchados sus arrugados paredones por zumos salitrosos, encontramos un recinto heroico, que ha cerrado para siempre su portalón de entrada a toda contienda belicosa.

Artillado en su fundación, hoy ni siquiera una férrea bala guarda en su seno para muestra; la fuerza de que gozaba le truncó, en mal hora, cierto decreto antidinástico, y caído y sin giro los ejes del pesado puente que antaño, anocheciendo, era elevado por medio de broncíneas cadenas a la voz de mando de un sargento de Milicias provinciales, en tinieblas lleno, cual aterrorizado fantasma, se presenta a las gentes pescadoras y caminantes que frente a su cara y a diario parar pretenden.

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Torre de San Andrés

Torre de San Andrés
Torre de San Andrés

En las proximidades de La Playa de Las Teresitas ( Santa Cruz de Tenerife ) donde el mar cruje de tarde en tarde, se levanta el   semiderruido, Castillo de San Andrés o La Torre de San Andrés, entre la confluencia de los barrancos de El Cercado, Las Huertas y la orilla del mar.

La “Torre” circular o “Castillo” ha formado parte del conjunto de fortificaciones menores encargadas de la defensa de nuestra isla. Antes de ser torre vencida, existía en la vida de San Andrés, como elemento destacado del barrio desde el siglo XVII.
Desde mediados del siglo XVII se consideró necesario defender la playa de San Andrés para proteger a los barcos que se refugiaban en sus aguas huyendo de los piratas y para alejar a los buques enemigos y hacerles perder su barlovento, tan necesario para acercarse y batir los fuertes de Paso Alto y de San Miguel. Leer más