Historia del padre Adán

Publicado por admin | Publicado en Cantos de trabajo, El zurrón | Publicado el 20-12-2011

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Estando una vez en sus soledades Nuestro Padre Adán, vino a pedirle cuentas el Señor.
—Adán, ¿qué has visto?, le preguntó.
—Señor, una mujer, apañando fruta en la higuera negra.
—¡Pos calla, que esa es la Muerte!

Fábula del Oso, la Mona y el Cerdo, de D. Tomás de Iriarte.

Publicado por admin | Publicado en Cantos de trabajo, Poetas Canarios | Publicado el 16-11-2011

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Leer con mucha atención
deberían nuestros políticos,
la fábula de animalicos
que pongo a continuación.

Aquel que tanto le gusta
que le regalen el oido
los “regalos” del otro partido
debería de valorar.

Porque no es deshonra el pensar
¿Habré actuado mal, es normal
que de los míos, tanto y tanto alabar?

Si digo hoy blanco, y mañana digo negro
¿Por qué me aplauden todavía,
si ni yo mismo me entiendo?

La higuera de la Cruz

Publicado por admin | Publicado en D. Tomás de Iriarte, Imobach, Poetas Canarios, Tradiciones Portuenses | Publicado el 09-11-2011

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I

Capilla de San Carlos

Capilla de San Carlos Erigida en emplazamiento del antiguo fuerte de San Carlos.

Grandes calamidades pesaron sobre la isla de Tenerife, allá por Noviembre de 1826.

Prisioneros de las aguas, por aquel formidable aluvión y durante los días 7, 8 y 9, estuvieron muchos de sus pueblos, y muy particularmente el Puerto de la Cruz, en el que El Limpio grande, donde fondeaban las naves de alto bordo, quedó para siempre inutilizado.

Las impetuosas corrientes del barranco de La Raya a San Felipe, con los arrastres de escombros y peñascos deformes, robaron más de 200 metros al mar, y en La Encenada de Taoro, desde aquella luctuosa inundación hasta nuestros días, jamás se ha visto anclar buque alguno.[1]

El agua de la cueva de San Telmo

Publicado por admin | Publicado en El zurrón, Tradiciones Portuenses | Publicado el 22-08-2011

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La Cueva del secreto

San Telmo, playa de mi niñez, en sus charcos di mis primeras brazadas, me clavé mis primeras púas de erizo que salían con la subida de la marea, o eso decían. Recuerdo un salto de macho por detrás del charco de los Espadartes, y el aterrizaje sobre una inmensa comunidad de erizos. No sé si me hicieron más daño las púas, o mi madre y mi tía con las agujas sacándolas sin esperar la marea.

¡Ay, Puerto, mi Puerto mio!

Publicado por admin | Publicado en Cantos de trabajo, El zurrón, Tradiciones Portuenses | Publicado el 25-06-2011

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Tenía la tarde aquella
una cupula de incendios
con claros de amaneceres
y verdes de mar abiertos.

-¡Madre, que tarde más guapas
estas tardes de mi puerto:
cielo de tules rosados
sobre un mar de plomo inquieto.

Terrible coincidencia en la montaña de Ofra (1914)

Publicado por admin | Publicado en El zurrón | Publicado el 27-08-2010

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Ayer, por la mañana falleció en el Hospital civil el infeliz obrero Manuel Cabrera de la Rosa, que el día anterior tuvo la desgracia de despeñarse en la montaña de Ofra, donde trabajaba, y de cuyo desgraciado suceso dimos cuenta.

Como rarísima y triste coincidencia, se nos dice que también en la madrugada de ayer y víctima de una rapidísima enfermedad, falleció en sitio próximo á la misma montaña de Ofra, donde vivía, la joven novia de aquel.

Descansen en paz y reciban las familias doloridas nuestro pésame.

Diario de Tenerife 27-05-1914
Extraña curiosidad, añado.

El pulpo-policía (Orígen del nombre del Charco de la Coronela).

Publicado por admin | Publicado en Imobach, Tradiciones Portuenses | Publicado el 26-08-2010

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TRADICIÓN PORTUENSE

A Don Amaro Riverol, anciano marino, capitán de puerto y comandante militar del trozo de Orotava, que, en un tiempo, llegó a ser alcalde del Puerto de la Cruz, conservó hasta la hora de su muerte la gran memoria que Dios le dio.

Cierto día, hablando de cosas preteridas, con razón se lamentaba; «Todo lo antiguo se va derruendo; todo lo antiguo, que es lo que evoca el recuerdo grato de lo pasado y nos proporciona las emociones más intimas en nuestras almas, toma el rumbo de desaparecer.»

Y entre el arsenal de curiosidades que poseía frescamente en su privilegiada maza encefálica, brotó una, la que desde niño le conservo, y como ya voy para viejo, tengo por debilidad de que, antes de achocharme, darle a la luz pública.

Allá vá. Habla el viejo Riverol:

El loco de Martiánez ha muerto

Publicado por admin | Publicado en Imobach, Tradiciones Portuenses | Publicado el 23-02-2010

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Ha dos días, con sol abrasador, respiraba libremente, vivía la viva troglodita,

Aquel, que sin ser marinero, que sin ser pescador de oficio, sabía pescar; aquel que, con su raspona, se afanaba en el campo haciendo las labores cotidianas primorosamente.

El loco de Martiánez

Publicado por admin | Publicado en Imobach, Tradiciones Portuenses | Publicado el 23-02-2010

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Bajo mis plantas y en declive se bifurca serpenteando estrecha vereda, la que finaliza junto a la charca de la fuente…

Estamos rodeados de palmeras. Por entre unas y otras, medios cubiertos de ramajes, lucen los claros que apartan sus obscuros troncos;  y entrelazadas sus espinosas cortezas, y a plena luz solar, se deja ver él horizonte lontano.

Estamos en la Plazoleta de la Paz. La silueta de la tierra de Tanausú se destaca majestuosa, señalando multítud de penachos, de verdinegros pinos que la coronan; y abajo el bravo mar rizado de espumas, que, indómito, viene a luchar con los guijarros del bajío tapizado de amarillentos musgos. Sus olas moribundas besan las playas taorinas, las playas de Martiánez, las playas de Arautápala.

Mal tiempo sobre Tenerife

Publicado por beita | Publicado en El zurrón | Publicado el 09-10-2009

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Aluvión 1826

Aluvión 1826

8 de Noviembre de 1826.

Anoche siguió la tempestad más fuerte que ayer. Se vino a la playa un bergantín  goleta americano, se ahogaron de dicho barco tres marineros… Los estragos que hubo en este Pueblo son incalculables, con la fuerza del agua que venía por las calles las han desempedrado y el Barranco de Santos se llevó el puente sin dejar más que un pie y eso mudado de su puesto,  fue tan fuerte el viento que tumbó casas, dejó ventanas con nada más que las molduras, en fin no hay memoria de que en las Islas Canarias haya habido semejante diluvio y huracán de viento.