Sobre las vicisitudes de la Cruz que da nombre a Santa Cruz

Extracto de un artículo sobre la Cruz Verde de mi bisabuelo Francisco Pedro Montes de Oca y García, publicado el 25 de julio de 1933.
 
Cruz de la conquista.
Cruz de la conquista.

Allá por el año de 1901, cuando marchamos a la capital para cumplir nuestros deberes militares y al contemplar aquel madero carcomido, ya resguardado de la inclemencia de los tiempos, dentro de un marco plateado que el Municipio, con buen acuerdo, mandó a hacer, nos preguntamos:

—Pero, ¿es que nadie supo hasta la fecha de aquel acuerdo, quién fué el salvador de esta sagrada reliquia, joya arqueológica netamente paradigma y evocativa?… ¿Qué historial, tradición o leyenda de ella se conservará, después de haber desaparecido aquella peña en que fué colocada?…

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LO QUE DICEN LAS FLORES

TESOROS DEL TERRUNO

Para mi vieja, para mi
idolatrada madre, dechado
de bondades y espejo
ante quien me recreo.

Soñaciones

Yo he visto en Nivaria, yo he visto en la “peña tinerfeña”, en sus jardines arautapalenses, en sus vergeles taorinos,  cosas, muchas cosas prodigiosas y…

En esa isla platónica, en esa roca ingente llamada “Columna del Cielo”, en mis ensueños yo he visto las flores reír, las flores llorar durante las noches, durante los días sin cesar.

Las flores, con sus perfumes, con tas aromas, saturan las brisas del “Mayo florido” y llenas de luz esplendente,  en aquellas hermosas mañanas del “mes de las florestas”, enamoran a las gratas tardes crepusculares, rindiendo recuerdos misteriosos a un sol que dejó de brillar, o a una noche lunera que llega apacible y acariciadora. Leer más

Canción de cuna

Permítame admirada amiga, la señora doña María Zerolo de González Gamargo,
en aceptar estas pomas literarias y genuinamente históricas, que le dedica su
autor, como signo de homenaje a las santas virtudes de que está dotada.

Hay para mi, y le conservo en el alma, un supremo encanto, un recuerdo de dulce envelezo, de clara pureza, que me hace volver a la nueva vida, a pesar de que, de niño, forjara una primavera de color de rosa, la que, poco a poco y como ensueño infantil, se fuése deshojando ilusoriamente.

Ese recuerdo perdura, subsiste, no ha muerto.

He llegado a mi otoño y el candor de aquella sonrisa me conmueve grandemente, elocuentemente… Leer más