Apuntes históricos sobre la Semana Santa portuense

Publicado por admin | Publicado en Gran Poder de Dios, Tradiciones Portuenses | Publicado el 01-04-2012

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El Calvario antiguo

Hasta el año de 1760 estuvo el Calvario frente al Convento de San Francisco, siendo trasladado más  tarde al sitio que ocupa en la actualidad. El antiguo tenia una balaustrada de tea, de típica construcción colonial, la cual habia sido costeada por su fundador, don Juan Grimaldi de Franchy. Más tarde, por suscripción popular, se le puso cielo raso y se embaldosó su piso que era de  tierra. En el lugar que había ocupado, esto  es, en la plazuela de San Francisco, el nieto de don Juan Grimaldi, de nombre don Juan Máximo de Franchy, edificó unas lonjas, que más tarde pasaron a ser propiedad de la familia de Chaves.

La tradición oral, conversación con Punta Brava amiga.

Publicado por admin | Publicado en El zurrón, Fuera de tiempo, Tradiciones Portuenses | Publicado el 03-03-2012

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Hablando con Punta Brava Amiga en el Facebook sobre tradición oral, se formó esta curiosa conversación que creo que es de ley guardar, para que no se pierda en el sumidero de la eventualidad que son las redes sociales, donde la afirmación más esplendorosa, se pierde en el vacío del tiempo a los 5 minutos de escribirla.

El cojolaburra

Publicado por admin | Publicado en Imobach, Tipos del país, Tradiciones Portuenses | Publicado el 16-02-2012

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El Cojolaburra

El Cojolaburra sentado en la fachada de la ermita de San Telmo

Don Antonio, “el cojolaburra”, vivía en la garita grande que se encuentra en la parte trasera de la batería de San Telmo, en el Puerto de la Cruz. Hacía su trabajo de zapatero y albardero, con el que sacaba sus perrillas, en la misma garita donde vivía. Las mismas perrillas, que con su paso discordante, iba a comprar de vino a casa  Casiano en la calle de la Hoya.

Hombre de fuerte carácter y poco apocado, rudo y orgulloso, era tomado en muchas familias como referente para amendrentar a los niños cuando hacían travesuras. Mi abuela amenazaba a mis tíos Manolo y Peri con que o se portaban bien o llamaba al “cojolaburra”. Mis tíos, cuando oían el rítmico ruido de su paseo hacia el bar situado a pocos metros de su casa, se asustaban y estaban quietos, porque pensaban que el “cojolaburra” venía a por ellos. Sólo descansaban cuando oían que sus pasos se dirigían hacia San Telmo con su fiel perro Luis y su gato Perico.

Al volver de pasear por la playa de Martiánez, venían cantando mi madre y sus amigas:

“Las campanas de San Telmo
ya no pueden repicar
porque se ha muerto Juanito
y lo llevan a enterrar”

y al llegar a la altura de las piscinas de San Telmo, mi abuelo les decía que se callaran, para no enfadar al “cojolaburra” que estaba en su garita.

Allí, con el calor del vino en el cuerpo dormitaba en su garita soñando con cuando tenía dos piernas. Y cuando los niños, y no tan niños, le molestaban en su refugio, él les lanzaba sus orines, como castigo a la osadía, y una vez ahuyentados, volvía a soñar, con sus dos piernas, y una mula, una inoportuna mula, le hizo perder una.

 

P.D.: Según leemos de Domi H. Torres ”efectivamente perdió una pierna al caerle encima una mula que era propiedad del padre de mi tío Darío Franco”.

 

UN EPISODIO DE 1810

Publicado por admin | Publicado en Tradiciones Portuenses | Publicado el 22-12-2011

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N Febrero de 1810 fondearon en el puerto de Santa Cruz de Tenerife cuatro poderosos navios de guerra: dos ingleses, el Leviathan y el Conquis, y dos españoles, San Lorenzo y el Montañés, uno de los pocos este último que escaparon del desastre naval de 1805.

Conducían los cuatro buques mil cuatrocientos ochenta y cuatro prisioneros franceses, soldados procedentes del ejército de Dupont, y marinos de los que, después de batirse en Trafalgar, hallábanse en los pontones de Cádiz.

El Cristo ahogado (Acaecido en 1810)

Publicado por admin | Publicado en Imobach, Tradiciones Portuenses | Publicado el 22-12-2011

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(Recuerdo de un Carnaval)

Plataforma de Santa Barbara

Plataforma de Santa Barbara

¡Oh plataforma desartillada de Santa Bárbara! ¡Oh Cruz de “Los Arcedianos” ¡Cuan sin resguardo, cuan sin tertulianos y solitarias os han dejado!

Así se condolía y así exclamaba en cierta ocasión el tío Pererita, práctico viejo del puerto, sentado en un grueso cuadernel perteneciente el legendario «barco blanco», el que yacía tendido a la sombra— casi media centuria—bajo el formidable balcón de la casa de Lercaro y que un día compró como de barato el último alcalde castellano del fuerte de San Felipe, señor González de Chaves, de honrosa memoria para esta población y uno de los hijos de más clara inteligencia que ha nacido en ella durante el siglo XIX.

Así se lamentaba quien, san niño y de padres marineros, espigó yendo y viniendo a los placeres es «la lancha catalana» patronada por tío Cascarilla, pescando pargos y samas de ley. los que eran vendidos en trozos y par poco precio en los escalones de la Aduana Real por el timonel Caleta, con la única condición de reservar las cabeza del más gordo peje – según ordenanza o costumbre inveterada – para la cazuela de. los viernes cuaresmales que hacía el señor ayudante de Marina en riguroso cumplimiento de la Santa Cruzada.

Esto ocurrió en Puerto de la Cruz, Canarias, Spain.