Publicado por admin | Publicado en El Holandés Herrante, El zurrón | Publicado el 31-12-2011
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El Holandés Herrante
Esta noche, a las doce, nuestro viejo buque 2011 pasará al desguace dejando atrás una historia escrita en su cuaderno de bitácora a través de trescientas sesenta y cinco singladuras plenas de acaecimientos, felices y tristes, dulces y amargas de una travesía en la que se han mezclado bonanzas y tempestades que hemos podido vivir, unos y que para otros ha sido su última singladura.
Tripulantes todos de este viaje anual a bordo de ésta vieja nave, que llamamos Tierra, cubrimos una y otra vez la ruta alrededor del sol, por los océanos infinitos del cielo con la esperanza siempre de que lá próxima vuelta, la singladura del año nuevo, sea mejor que la pasada.
Publicado por admin | Publicado en Tradiciones Portuenses | Publicado el 22-12-2011
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N Febrero de 1810 fondearon en el puerto de Santa Cruz de Tenerife cuatro poderosos navios de guerra: dos ingleses, el Leviathan y el Conquis, y dos españoles, San Lorenzo y el Montañés, uno de los pocos este último que escaparon del desastre naval de 1805.
Conducían los cuatro buques mil cuatrocientos ochenta y cuatro prisioneros franceses, soldados procedentes del ejército de Dupont, y marinos de los que, después de batirse en Trafalgar, hallábanse en los pontones de Cádiz.
Publicado por admin | Publicado en Imobach, Tradiciones Portuenses | Publicado el 22-12-2011
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(Recuerdo de un Carnaval)

Plataforma de Santa Barbara
¡Oh plataforma desartillada de Santa Bárbara! ¡Oh Cruz de “Los Arcedianos” ¡Cuan sin resguardo, cuan sin tertulianos y solitarias os han dejado!
Así se condolía y así exclamaba en cierta ocasión el tío Pererita, práctico viejo del puerto, sentado en un grueso cuadernel perteneciente el legendario «barco blanco», el que yacía tendido a la sombra— casi media centuria—bajo el formidable balcón de la casa de Lercaro y que un día compró como de barato el último alcalde castellano del fuerte de San Felipe, señor González de Chaves, de honrosa memoria para esta población y uno de los hijos de más clara inteligencia que ha nacido en ella durante el siglo XIX.
Así se lamentaba quien, san niño y de padres marineros, espigó yendo y viniendo a los placeres es «la lancha catalana» patronada por tío Cascarilla, pescando pargos y samas de ley. los que eran vendidos en trozos y par poco precio en los escalones de la Aduana Real por el timonel Caleta, con la única condición de reservar las cabeza del más gordo peje – según ordenanza o costumbre inveterada – para la cazuela de. los viernes cuaresmales que hacía el señor ayudante de Marina en riguroso cumplimiento de la Santa Cruzada.
Esto ocurrió en Puerto de la Cruz, Canarias, Spain.
Publicado por admin | Publicado en Cantos de trabajo, El zurrón | Publicado el 19-12-2011
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¡Vamos, pastores, vamos!
¡Vámonos a Belén!
¡A ver en aquel niño
las glorias del edén!
Publicado por admin | Publicado en Cantos de trabajo, El zurrón | Publicado el 19-12-2011
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Por el ritmo del verso parece que lleve la música de “Ande, ande, ande la marimorena”, es curioso descubrir el marcado caracter político de algunos versos, disfruten.

Cantando villancicos
Esta noche és noche buena
para la unión liberal,
venid todos al pesebre
que ya es hora de cenar.
O’Donnell lloraba,
Posada reia,
y Alonso Martinez
yo no sé que hacia.
Buceando en los viejos papeles he encontrado este artículo que sin duda será de interés para todos los devotos de nuestro “viejito”. Espero que les guste.
“Sr. Director:

"El viejito"
Con motivo de las Fiestas de Julio que el Puerto de la Cruz celebra anualmente en honor de las imágenes del Gran Poder de Dios y Stma. Virgen del Carmen, publiqué en «El Día» de Santa Cruz de Tenerife, en el número correspondiente al 11 de julio, un articulo titulado En torno a la Imagen del Gran Poder de Dios. Los angelotes, el trono y la peana.
Como quiera que el periódico sólo tiene de vida veinticuatro horas, quiero publicar en esta REVISTA DE HISTORIA, acompañado de las reproduciones fotográficas de la peana o piedra en que va sentado el Cristo Maniatado y también la parte del trono que aún se conserva en el llamado Camarín del Gran Poder de Dios de la iglesia parroquial de Nra. Sra. de la Peña de Francia, un extracto del citado trabajo.

Tomás de Iriarte
Ha tiempo que hemos venido prosiguiendo una labor de investigación sobre documentos inéditos, relacionados con el insigne fabulista don Tomás de Iriarte, que ya son bien conocidos de los centros docentes de España y Extranjero, y hoy, felizmente, en el Archivo municipal del Puerto de la Cruz, donde, como jefe del mismo prestamos nuestros modestos servicios y en su Apartado histórico, legajo F,—”Asuntos generales,”— 1.772—1.813,—Número 4, – 1.790—1.808. “Instrucción pública”, descubrimos la sentida carta, acompañada de una laudatoria poesía que dedica a su querido pueblo natal, (ambas joyas literarias inéditas), por las que se viene patentemente a resolver las dudas que existían sobre la prolongada enfermedad que padeció el poeta y fecha más aproximada a la que nos dieron—refiriéndonos a su muerte—, los biógrafos de su tiempo y otros más modernos.
Publicado por admin | Publicado en El zurrón, Yerberos | Publicado el 21-08-2011
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“Examinando de antemano los orines del paciente, embrujado ó hechizado, que conoce esta enfermedad, colocando boca abajo el frasco que los contiene y en la sombra que en el interior proyecta la tapa, cree ver la toca de la bruja hechicera y el Taumaturgo le enjareta el exorcismo:
Al Excmo. señor don Angel Benítez de Lugo, Gentil hombre de S. M. y marqués de Celada.
Preámbulo
A un orotavense de nacimiento, pero porteño en alma y patrióticos hechos probadísimos, don Bonifacio García y Rodríguez (1), gustaba mucho recordar las viejas memorias aprendidas durante su niñez en las aulas del convento dominico, que dirigían una buena pléyade de monjes sapientes, establecidos en la villa de la Orotava (2), aristocrática población, alzada sobre su asiento arrogante, al naciente de aquel célebre «Jardín hespérico», que llego ser memorablemente cantado por los poetas helénicos y le llamaron nuestros mayores Valle de Taoro.
Don Bonifacio, era dueño de una rememoración prodigiosa; él sabia cosas de las que hoy casi nadie se acuerda.
Tenía la tarde aquella
una cupula de incendios
con claros de amaneceres
y verdes de mar abiertos.
-¡Madre, que tarde más guapas
estas tardes de mi puerto:
cielo de tules rosados
sobre un mar de plomo inquieto.