CANARIZAME
Historia de Canarias en pastillas.

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Domingo Manuel Hernández Herrera (pequeño esbozo biográfico)

Me cago en las escopetas de caña y algún coño, muy bajito eran las palabras más soeces que cuentan que mi abuelo decía, don Manuel el de la junta de abastos, o don Manuel el del ayuntamiento o incluso don Manuel el de la punta del viento. Cuando le alteraban los nervios decía “Ándense con ojo que me disparo y mato a uno”. Read More

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Identidad Canaria

Es verdad que en nosotros pervive el alma guanche, que generación tras generación hemos ido transmitiendo las costumbres de nuestros ancestros, creando una tradición no escrita de costumbres y pareceres, un conjunto de actitudes que componen nuestra idiosincrasia.

Es verdad que continuamos la manera de ser del guanche que quedó, el que se convirtió al cristianismo y cambio su nombre aborigen por el de un santo cristiano y se atribuyo un apellido que no era el de su familia, el que aprendió rápidamente las costumbres del invasor y las adoptó como suyas defendiéndolas y exagerándolas para no ser tildado de nativo, el que rápidamente olvidó su lengua y costumbres para aferrarse a las nuevas importadas y alababa todo lo que venía de fuera, despreciando los de aquí por miedo a ser acusado de aborigen.

Mantenemos la tradición del mimetismo exagerado con el invasor, y aún hoy, hay muchos que prefieren lo “bueno” de fuera a lo nuestro, aunque lo bueno de fuera, en última instancia sea contratado y desarrollado por empresas locales.

Prefiero el alma del guanche que no quedó, que prefirió ser esclavizado a convertirse a la nueva religión. Somos buenos, nuestras costumbres son nuestras, nuestra forma de ser no la cambio por nada, y prefiero el aplatanamiento a los nuevos usos y costumbres de depredador importada de fuera que están marcando a nuestras empresas, prefiero al profesional de aquí al comercial arrogante, agresivo de fuera que viene a vendernos un producto cuya única marca de calidad es su origen “hecho en godilandia”…