Villancico, publicado en “Falange” el 24-12-1936
Publicado por admin | Publicado en Cantos de trabajo, El zurrón | Publicado el 19-12-2011
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¡Vamos, pastores, vamos!
¡Vámonos a Belén!
¡A ver en aquel niño
las glorias del edén!
¡Vamos, pastores, vamos!
¡Vámonos a Belén!
¡A ver en aquel niño
las glorias del edén!
Por el ritmo del verso parece que lleve la música de “Ande, ande, ande la marimorena”, es curioso descubrir el marcado caracter político de algunos versos, disfruten.
Esta noche és noche buena
para la unión liberal,
venid todos al pesebre
que ya es hora de cenar.
O’Donnell lloraba,
Posada reia,
y Alonso Martinez
yo no sé que hacia.
Por qué algunas noche llorando
y otras sin poder dormir
incesante, delirando
el tiempo se va pasando
sin dar tregua a mi sufrir
aquí no puedo encontrar
quien olvide mi quebranto
Leer con mucha atención
deberían nuestros políticos,
la fábula de animalicos
que pongo a continuación.
Aquel que tanto le gusta
que le regalen el oido
los “regalos” del otro partido
debería de valorar.
Porque no es deshonra el pensar
¿Habré actuado mal, es normal
que de los míos, tanto y tanto alabar?
Si digo hoy blanco, y mañana digo negro
¿Por qué me aplauden todavía,
si ni yo mismo me entiendo?
Señor D. Juan, quedito, que me enfado:
besar la mano es mucho atrevimiento;
abrazarme… no, D. Juan, no lo consiento.
Cosquillas… ay Juanito… ¿y el pecado?
Qué malos son los hombres… mas, cuydado
que me parece, Juan, que pasos siento…
no es nadie… pues despachemos un momento.
¡Ay, qué placer… tan dulce y regalado!
Jesús, qué loca soy, quién lo creyera
que con un hombre yo… siendo cristiana
mas… que… de puro gusto… ¡ay… alma mía!
Ay, qué vergüenza, vete… ¿y aún tienes gana?
Pues cuando tú lo pruebes otra vez…
pero, Juanito, ¿volverás mañana?
No te quejes, ¡oh, Nise!, de tu estado
aunque te llamen puta a boca llena,
que puta ha sido mucha gente buena
y millones de putas han reinado.
Dido fue puta de un audaz soldado
y Cleopatra a ser puta se condena
y el nombre de Lucrecia, que resuena,
no es tan honesto como se ha pensado;
esa de Rusia emperatriz famosa
que fue de los virotes centinela,
entre más de dos mil murió orgullosa;
y, pues todas lo dan tan sin cautela,
haz tú lo mismo, Nise vergonzosa;
que aquesto de honra y virgo es bagatela.
I
Grandes calamidades pesaron sobre la isla de Tenerife, allá por Noviembre de 1826.
Prisioneros de las aguas, por aquel formidable aluvión y durante los días 7, 8 y 9, estuvieron muchos de sus pueblos, y muy particularmente el Puerto de la Cruz, en el que El Limpio grande, donde fondeaban las naves de alto bordo, quedó para siempre inutilizado.
Las impetuosas corrientes del barranco de La Raya a San Felipe, con los arrastres de escombros y peñascos deformes, robaron más de 200 metros al mar, y en La Encenada de Taoro, desde aquella luctuosa inundación hasta nuestros días, jamás se ha visto anclar buque alguno.[1]
Buceando en los viejos papeles he encontrado este artículo que sin duda será de interés para todos los devotos de nuestro “viejito”. Espero que les guste.
“Sr. Director:
Con motivo de las Fiestas de Julio que el Puerto de la Cruz celebra anualmente en honor de las imágenes del Gran Poder de Dios y Stma. Virgen del Carmen, publiqué en «El Día» de Santa Cruz de Tenerife, en el número correspondiente al 11 de julio, un articulo titulado En torno a la Imagen del Gran Poder de Dios. Los angelotes, el trono y la peana.
Como quiera que el periódico sólo tiene de vida veinticuatro horas, quiero publicar en esta REVISTA DE HISTORIA, acompañado de las reproduciones fotográficas de la peana o piedra en que va sentado el Cristo Maniatado y también la parte del trono que aún se conserva en el llamado Camarín del Gran Poder de Dios de la iglesia parroquial de Nra. Sra. de la Peña de Francia, un extracto del citado trabajo.
Ha tiempo que hemos venido prosiguiendo una labor de investigación sobre documentos inéditos, relacionados con el insigne fabulista don Tomás de Iriarte, que ya son bien conocidos de los centros docentes de España y Extranjero, y hoy, felizmente, en el Archivo municipal del Puerto de la Cruz, donde, como jefe del mismo prestamos nuestros modestos servicios y en su Apartado histórico, legajo F,—”Asuntos generales,”— 1.772—1.813,—Número 4, – 1.790—1.808. “Instrucción pública”, descubrimos la sentida carta, acompañada de una laudatoria poesía que dedica a su querido pueblo natal, (ambas joyas literarias inéditas), por las que se viene patentemente a resolver las dudas que existían sobre la prolongada enfermedad que padeció el poeta y fecha más aproximada a la que nos dieron—refiriéndonos a su muerte—, los biógrafos de su tiempo y otros más modernos.
San Telmo, playa de mi niñez, en sus charcos di mis primeras brazadas, me clavé mis primeras púas de erizo que salían con la subida de la marea, o eso decían. Recuerdo un salto de macho por detrás del charco de los Espadartes, y el aterrizaje sobre una inmensa comunidad de erizos. No sé si me hicieron más daño las púas, o mi madre y mi tía con las agujas sacándolas sin esperar la marea.