Identidad Canaria
Es verdad que en nosotros pervive el alma guanche, que generación tras generación hemos ido transmitiendo las costumbres de nuestros ancestros, creando una tradición no escrita de costumbres y pareceres, un conjunto de actitudes que componen nuestra idiosincrasia.
Es verdad que continuamos la manera de ser del guanche que quedó, el que se convirtió al cristianismo y cambio su nombre aborigen por el de un santo cristiano y se atribuyo un apellido que no era el de su familia, el que aprendió rápidamente las costumbres del invasor y las adopto como suyas defendiéndolas y exagerándolas para no ser tildado de nativo, el que rápidamente olvido su lengua y costumbres para aferrarse a las nuevas importadas y alababa todo lo que venía de fuera, despreciando los de aquí por miedo a ser acusado de aborigen.
Mantenemos la tradición del mimetismo exagerado con el invasor, y aun hoy, hay muchos que prefieren lo “bueno” de fuera a lo nuestro, aunque lo bueno de fuera, en ultima instancia sea contratado y desarrollado por empresas locales.
Prefiero el alma del guanche que no quedó, que prefirió ser esclavizado a convertirse a la nueva religión. Somos buenos, nuestras costumbres son nuestras, nuestra forma de ser no la cambio por nada, y prefiero el aplatanamiento a los nuevos usos y costumbres de depredador importada de fuera que estan marcando a nuestras empresas, prefiero al profesional de aquí, al comercial arrogante, agresivo de fuera que viene a vendernos un producto cuya única marca de calidad es su origen “hecho en godilandia”…