Sobre los piropos que a Nuestra Señora, algunos le adornan.

Hay un pueblo en esta isla
de caracter singular
con un barrio muy pesquero
que a la madre de los cielos
le gusta piropear.
La llaman cabrona, morenita,
¡qué guapa eres! japuta virgencita.
Dicen que es sentimiento
de pueblo llano,
y que tiene de tradición
cuatrocientos años.
No creo que Torquemada,
y hasta hace poco un tal Franco
permitieran tanta flores,
estrechos que eran los señores.
No entiendo como no extienden
tan hermosas costumbres
al día día, al cotidiano.
El buenos días cristiano,
lo cambiamos por un cabrón,
un joputa o un marrano.
Para ligar le digan,
a esa moza imponente,
¡Qué tetas tienes cabrona!
¡Qué buenas estas japuta!
seguro que eres una zorrona.
Si la chica le responde,
¡tu puta madre, cabrón!
el barriero se emociona
y piensa con ilusión,
una lágrima en el rostro,
palpitando el corazón
“No conoces a mi madre,
y ya quieres a tu suegra”
¡CABRONA!
 
El barón de Inmorach.

El origen de la palabra fisco. La fisca, moneda macuquina.

En Canarias se llamaba así a la moneda columnaria o macuquina acuñada en Hispanoamérica, generalmente de uno o dos reales. En el Archipiélago todavía se usa la palabra “fisco” por trozo, poca cosa, pequeñez, recorte.

Las personas de fuera de las Islas se hacían un verdadero lío en Canarias con los cálculos entre las monedas legales – reales de vellón, escudos y pesetas- y las tradicionales canarias como las fiscas, tostones de Portugal (así como en una primera época los ceutís lusos), reales de plata, bambas, pesos… que unos versos satíricos de finales del siglo XIX definía de esta manera:

Entre fiscas, pesos, y tostones
si dicen -Esa chica te conviene
porque tiene de renta dos millones-
no se sabe de fijo lo que tiene

En la imagen, una Fisca de 1 real de plata de 1760 del Potosí.
En la imagen, una Fisca de 1 real de plata de 1760 del Potosí.
En la imagen, una Fisca de 1 real de plata de 1760 del Potosí.
En la imagen, una Fisca de 1 real de plata de 1760 del Potosí.

 

Fuente: http://www.odalsi.com/usuarios/bamba/?refer=www.numisma.org

San Telmo es un si lugar.

San Telmo es un si lugar.

Marc Augé escribe:

“Para que la identidad personal y social pueda formarse, es necesario que exista una relación de interdependencia equilibrada entre memoria y olvido. Vamos siendo (y cambiando esa identidad) en función de la relación más o menos profunda que mantenemos con la realidad, con los otros, con las cosas que vamos haciendo nuestras y perdiendo alternativamente.

Un no-lugar es un espacio en el que reina el olvido porque lo transitamos en condiciones de rutina y automatismo, sin que realmente nos influya. Conocemos el no lugar, pero tendemos a olvidar lo que decimos, lo que hacemos, lo que vivimos en él y nos resulta difícil recordar rostros a los que no podemos poner nombre. Los contactos anónimos rara vez forman recuerdo. Un no lugar está marcado por la brevedad del tiempo y porque estamos siempre llegando o yéndonos de él. No echamos raíz (memoria, identidad, apego).”

Y nosotros añadimos:

San Telmo desde el convento de Santo Domingo.
San Telmo desde el convento de Santo Domingo.

“San Telmo nunca será un no-lugar, no dejaremos que se convierta en algo rutinario y anodino, igual a cualquier otro paseo, sin identidad propia ni elementos diferenciadores. Siempre será el lugar de nuestro primer baño, de nuestro escarceo amoroso pegado a los riscos de debajo de las escaleras, de nuestras aguavivas y erizos, y sus picaduras. De nuestro ¡¡AL AGUA!! el día de tú cumpleaños.

San Telmo no es una playa, y unos charcos, son las tardes jugando al escondite, y a la cogida, llegando a casa con los zapatos y los bajos del pantalón mojados.

Son las tardes viendo batir las olas en el reboso del lado del charco de los perros, enguirrado en el risco que asoma al final del pasillo de cemento, en las que salías mojado hasta las rodillas porque la marea subió, y ni la viste.

Es el pejeverde pescado en el laguito, con la caña, la tanza y el anzuelo, y los erizos a montones detrás de la roca del charco de los Espadartes.

Los buches de agua tragados en el reboso de la punta, que si no te sacan la cascas.

Es la prueba de valentía de ir nadando a la Cebada y volver, como primer rito de iniciación.

La de ir nadando a la trinchera y tirarte del Camello, como segundo rito de iniciación y tirarte porque no encontraste la forma de bajar, no por valentía.

Es la diferencia en este pueblo polarizado, hasta en el mismo San Telmo estaban los de los callaos, los de las duchas, los del laguito, los de los Espadartes, los de la Punta, y los que nadaban fuera, cada uno constituyendo un grupo diferenciado, enfrentado al otro por el convencimiento de que su “zona de baño” era mejor que la del otro.

Ahora los de San Telmo, hemos olvidado las diferencias, y tenemos que unirnos a los de Martiánez, los del Muelle, los del Charcón, los de Punta Brava y la Barranquera, para defender lo que es de todos, para todos, y no dejar que nos hagan otra Placeta.”

¡SALVEMOS SAN TELMO!

MILLONES DEL CABILDO SIN ORDEN NI CONCIERTO

Muchas cosas se están haciendo en Tenerife. Muchos millones andan a voleo por ahí. Muchos esfuerzos se realizan. Muchas voluntades se mueven. Pero todo, fijaos bien, todo, absolutamente todo, sin responder a un orden preconcebido, a un plan de conjunto o parcial, a un programa mínimo, con respecto a ninguno de los propósitos o de las intenciones.

Beneficencia y Sanidad: Ya hemos dicho en nuestro número anterior lo que pasa con el Hospital Civil. Un Centro bien atendido perfectamente organizado. Dotado de todos los medios que necesita para el desarrollo de los servicios y funciones que tiene encomendados, pero que no cumple, ni con mucho, las finalidades que le corresponde cumplir, ni satisface las necesidades que debe satisfacer.

Carreteras y vías insulares: Se emprenden obras, bien por propia función o con carácter de proyectas apoyados y protegidos por la Corporación y se realizan incompletamente, o se eternizan en su ejecución, o se ejecutan aquí y allá, satisfaciendo necesidades parciales y locales, sin responder a un plan o programa de conjunto, sin completar nunca ningún sector entero de la red de vías que debieran tenderse, como una ordenada combinación de enlaces, sobre todo el perímetro de la Isla.

Turismo: Se construyen y proyectan paradores y miradores y, aparte el hecho de la demora en construirse de la dilación en la ejecución de unos proyectos de cuya necesidad poco será cuánto pueda decirse, se echan de menos el estudio de conjunto, el plan general, que permita conocer y fijar las posibilidades turísticas del país, las necesidades planteadas, en toda clase de iniciativas, con discriminación exacta de la perentoriedad de cada una y orden de prelación que a su solución corresponda…

Son éstos sólo tres puntos y son con respecto a ellos sólo unas consideraciones incidentales, apuntadas someramente, sin detenido estudio y únicamente como surjan y se presentan al juicio popular. Pero como “botones de muestra” pueden y deben bastarnos. Ellos nos demuestran cómo se enfocan los asuntos en la órbita de la política insular y cómo va saliendo todo, a brincos, a retazos, sin orden ni concierto, perdiendo la labor, pese a la buena voluntad que en ella indudablemente se pone, un ochenta por ciento de su importancia, de su eficacia y de su valor.

Ocurre también en lo local, pero ahora estarnos hablando de lo insular y no queremos apartarnos del tema. ¿Dónde está el programa insular, program.a total de actividades, qué dé unidad y fije la continuidad de la política a realizar en cualquiera de los terrenos a que la política del Cabildo afecte?

Un plan general de comunicaciones, en el que se armonice la función oficial, en carreteras, de la Junta Administrativa y de la Jefatura de Obras Públicas, con la propia función insular, en caminos vecinales y la que los Municipios puedan realizar dentro de los términos respectivos.

Un plan general de obras Sanitarias y de asistencia, en el que se debe también trabajar con acuerdo perfecto y en estrecha colaboración con la Jefatura Provincial de Sanidad y Ayuntamientos, para no duplicar servicios y poder complementar los existentes, llevándolos a su máxima eficacia y amplitud, obra en la que deben emplearse los mayores recursos, convirtiéndola en base y eje de toda b política y todos los empeños de la Corporación.

Un programa de turismo, en el que la función propia del Organismo debe dejar paso a las iniciativa privadas, fomentadas, apoyadas estimuladas por él, llegando a pedir colaboraciones e ideas, como en otros lugares y principalmente en el Norte de España, se acude a la eficaz y entusiasta labor de las Juntas de Iniciativas, que tan excelentes resultado han dado donde quiera que llegaran a crearse.

Un plan general de obras culturales, en el que podría figurar todo lo que de alguna forma pueda referirse a la enseñanza y fomento de la cultura, – Museos, subvenciones, becas para enseñanza, etc.—Con este plan de conjunto se evitaría la dispersión actual de los empeños, con los proyectos de un Museo Oceanográfico, un Museo Militar, un Museo Insular,—¿de qué?—, y otros y otros proyectos, lanzados por un lado y por otro, unos en marcha, los demás esbozados, apuntados, iniciados simplemente. Y abarcándolo todo un programa de conjunto; un programa definido, en el que se comprendan las necesidades y los recursos con que se cuenta para satisfacerlas.

Un programa que no sería el de ésta o aquella Corporación, ni de éste o aquel presidente o éste o aquel consejero, sino el programa de la Isla y para la Isla. Programa de presente y, sobre todo, de futuro.

Pasó el tiempo en que los cambios de partido político traían aparejados los de personas y proyectos o empeños. Hoy esto no se concibe. Las Corporaciones han de trazar sus programas con miras a largos años de realización y por ello deben ser bien meditados y estudiados, para que establezcan el principio de una tarea ininterrumpida ya hasta su total realización, con un sentido claro y preciso de continuidad.

Pero el programa debe existir. La labor caprichosa debe cesar. Lo que se haga debe responder siempre a una necesidad definida; nunca al voluntarioso gesto de amistad o simpatía, o al impulso,—por generoso y noble que sea—, del momento, fruto de la improvisación o de la espontaneidad, siempre un poco inconsciente.

Orden y concierto. Todo lo que no se haga así será, por bien intencionado que parezca o en la realidad sea, un juego de tristes resultados para la economía y para el porvenir de la Isla.

Publicado en 1952 en la Revista Selecciones Canarias

Pero parece que fue ayer.

EL PUERTO DE LA CRUZ LLEVA MÁS DE UN SIGLO RECLAMANDO UN PUERTO DIGNO.

EL PUERTO DE LA CRUZ LLEVA MÁS DE UN SIGLO RECLAMANDO UN PUERTO DIGNO.

Ya desde 1906 se reclamaba un puerto de mercancías a construir en la zona de Martiánez para mejorar el tráfico de mercaderías y la economía portuense. Un siglo de promesas y de plazos incumplidos. ¿Tendrá algún día la “llave de la isla”, el puerto que se merece? Leer más

Invento impresionante

“Se ha presentado recientemente en la Academia de Ciencias de Páris por M. Cavanna, de Génova, un notable trabajo en que da cuenta de un aparato que ha inventado para utilizar como fuerza motriz el agua del mar y de los rios. El aparato de M. Cavanna se compone de dos partes, construida la una con una materia flexible, pero capaz de resistir a una gran presión, a lo que se ha dado el nombre de «fuelle», y la otra llamada «campana» es de fundición, presentando en conjunto una analogía con los cilindros de las máquinas de vapor. M. Cavanna ha construido uno de estos aparatos, que tiene la fuerza de 450 caballos, y lo pone en acción la presión del agua exterior, obteniendo de una manera constante la elevación de un volumen considerable de agua que puede hacer marchar un motor hidráulico cualquiera.”

Maravillosa noticia sin duda, un gran avance en materia de energías renovables que no dejaría de ser una anécdota si no se tratara de una reseña publicada el 1 de enero de 1867 por la revista “El amigo del país” editada por la Real Sociedad Económica de Amigos de País de Santa Cruz de Tenerife.

¡Como hemos avanzado!

Identidad Canaria

Es verdad que en nosotros pervive el alma guanche, que generación tras generación hemos ido transmitiendo las costumbres de nuestros ancestros, creando una tradición no escrita de costumbres y pareceres, un conjunto de actitudes que componen nuestra idiosincrasia.

Es verdad que continuamos la manera de ser del guanche que quedó, el que se convirtió al cristianismo y cambio su nombre aborigen por el de un santo cristiano y se atribuyo un apellido que no era el de su familia, el que aprendió rápidamente las costumbres del invasor y las adoptó como suyas defendiéndolas y exagerándolas para no ser tildado de nativo, el que rápidamente olvidó su lengua y costumbres para aferrarse a las nuevas importadas y alababa todo lo que venía de fuera, despreciando los de aquí por miedo a ser acusado de aborigen.

Mantenemos la tradición del mimetismo exagerado con el invasor, y aún hoy, hay muchos que prefieren lo “bueno” de fuera a lo nuestro, aunque lo bueno de fuera, en última instancia sea contratado y desarrollado por empresas locales.

Prefiero el alma del guanche que no quedó, que prefirió ser esclavizado a convertirse a la nueva religión. Somos buenos, nuestras costumbres son nuestras, nuestra forma de ser no la cambio por nada, y prefiero el aplatanamiento a los nuevos usos y costumbres de depredador importada de fuera que están marcando a nuestras empresas, prefiero al profesional de aquí al comercial arrogante, agresivo de fuera que viene a vendernos un producto cuya única marca de calidad es su origen “hecho en godilandia”…