Historia del padre Adán

Estando una vez en sus soledades Nuestro Padre Adán, vino a pedirle cuentas el Señor.
—Adán, ¿qué has visto?, le preguntó.
—Señor, una mujer, apañando fruta en la higuera negra.
—¡Pos calla, que esa es la Muerte!


Volvió al otro día y lo encontró cavilando.
—Adán, ¿qué has visto?
—¡Cuatro hombres, con cuatro sogas, que tiraban de un árbol y no lo arrancaban!
—¡Pos calla, que esa es la rosa de los tiempos!

Volvió más tarde, y lo encontró triste.
—Adán, ¿qué te aflige?
—¡Señor, la soledad!
—¡Pos calla, que yo te alegraré! ¡Y dióle una compañera…!

Después que el hombre tuvo su mujer, mandóle el Señor a sorribar la tierra; pero la tierra no le obedecía; la tierra se le engrifaba. Y vino a decírselo
al Señor.
—Señor, que la tierra no me obedece, que la tierra se me engrifa,
—Pos ve y dile que se deje labrar, que lo que ella diere, a ella volverá…
¡Así dijo el Señor a Nuestro Padre Adán!

Estampas Tinerfeñas – Leoncio Rodríguez

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