Sobre el trono y la peana del Gran Poder de Dios

Buceando en los viejos papeles he encontrado este artículo que sin duda será de interés para todos los devotos de nuestro “viejito”.  Espero que les guste.

“Sr. Director:

Gran Poder de Dios
"El viejito"

Con motivo de las Fiestas de Julio que el Puerto de la Cruz celebra anualmente en honor de las imágenes del Gran Poder de Dios y Stma. Virgen del Carmen, publiqué en «El Día» de Santa Cruz de Tenerife, en el número correspondiente al 11 de julio, un articulo titulado En torno a la Imagen del Gran Poder de Dios. Los angelotes, el trono y la peana.

Como quiera que el periódico sólo tiene de vida veinticuatro horas, quiero publicar en esta REVISTA DE HISTORIA, acompañado de las reproduciones fotográficas de la peana o piedra en que va sentado el Cristo Maniatado y también la parte del trono que aún se conserva en el llamado Camarín del Gran Poder de Dios de la iglesia parroquial de Nra. Sra. de la Peña de Francia, un extracto del citado trabajo.

Resolviendo en la vieja biblioteca de mi buen amigo don Felipe Machado del Hoyo, di con el interesantísimo manuscrito —el único que existe hasta el momento— que lleva por título: Libro de cuentas de la Cofradía del Gran Poder de Dios y San Pedro, comenzado el año 1746, bajo la mayordomía de don Pablo Nicolás Pérez del Castillo, y terminado en 1827, siendo mayordomo don Domingo Nieves-Ravelo, primo hermano de los Iriarte.

Para añadir a lo ya encontrado sobre el pintor, estofador y decorador el moreno José Tomás Pablo está el citado trono, donde era colocado el Señor del Gran Poder los días de su fíesta. En la confección de este trono se gastaron 60 libros de oro, que fueron comprados a la casa de don Juan Cólogan, y se empleó madera de pinsapo; de ahí que se halle completamente destrozado, víctima de la polilla y del abandono. Cobró José Tomás por su trabajo de «pintarlo, dorarlo y dibujarlo» 545 1/2 pesos, de 645 en que lo  había tasado, pues «hizo gracia de 100 pesos». Lo que de él se conserva, puede verlo el curioso en la citada parroquia.

También era obra de José Tomás Pablo el dorado de los pilares de las andas del Señor que fueron vendidas a Caracas el año 1750 y la pintura de las manos y colores, «engrudado y estofado de los angelotes que con todo lo necesario para acompañar en las andas al santo» fueron hechos en Santa Cruz el año 1755 por el escultor Sebastián Fernández y costaron 180 reales. Pero la obra más importante por su belleza de ejecución, acaso sea la citada «peana o piedra en que Su Majestad va sentado cuando sale de procesión». Esta obra en plata, trabajada al martillo, débese al orfebre lagunero Alonso de Sosa, quien la ejecutó en 1753; costó 387 reales, por la labor de ocho libras y tres cuartas de plata, más 7 y 3/4 libras «que estaban aplicadas al Señor, de la plata contrahecha » y que había sido retirada el año 1734, y «la comprada para mezclar», que costó 200 reales a 10 de plata onza. Además se pagaron aparte al mismo artífice 40 reales, importe de unas carteras y tornillos «para sujetar dicha piedra y 25 al arriero que llevó la plata y la trajo de La Laguna, sin hablar de las cosas personales de dicho Mayordomo de haber pasado a la Ciudad».

En la misma cuenta se hace constar que para la fábrica de la «piedra» se abonaron a dicho oficial 41 pesos fuertes, «que en virtud de poder de este Mayordomo trajo de La Habana en dicho año don Antonio Nicolás Cabeza».

Esta peana o piedra corre el riesgo de perderse, pues se encuentra estropeadísima; debiera ser restaurada por mano experta, pero con cuidado de no mermar la plata ni destruir los dibujos.

Antonio RUIZ ÁLVAREZ

Revista de Historia de Canarias nº 113-114 de 1956.

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