Vida consular de Luis de Marinas Lavaggi (1851-1909) Por Melecio Hernández Pérez

Siguiendo la descendencia de los Lavaggi en el Puerto de la Cruz, y como continuación de mi anterior artículo titulado Luis Carlos Lavaggi, reformador urbanista del Puerto (1768-1828), voy a referirme ahora a uno de los personajes más relevantes de este linaje, cuyo nombre da título al presente trabajo.

En los Anales de Álvarez Rixo y en una sola ocasión aparece el nombre de Luis de Marinas Lavaggi. El apunte del cronista portuense señala que el 14 de febrero de 1872 celebraron los artesanos del casino de su nombre un convite al cual invitaron al nuevo juez de letras del partido, a cuyo efecto franqueó su bien equipada casa don Luis Marina Lavaggi[i].
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Colón en La Gomera (1484-86), según un romance del siglo XVI

Casa de Colón en La Gomera
Casa de Colón en La Gomera

El histórico y revelador romance del siglo XVI publicado por primera vez en 1929 por el prestigioso cronista oficial de Canarias, el portuense Pedro Montes de Oca García (1877-1964), en su libro Colón en La Gomera (1484-1486), … copia sacada en 1792 de otra de letra, papel y tinta, del año 1671, que poseían los señores Condes de La Gomera y para en el archivo de su casafuerte en la Villa de Adexe desta isla de Theneriffe, pues, el dhº romance, fue recogido en 1573 por un relegioso hijo de Seraphico P Sn. Francisco, en ocasión de hallarse en visita de la orden de San Sebastián de aquella isla, siendo Provincial y antes, guardián de su convento de los Reyes.

 

Como señala don Luis Fernández Pérez, cronista de la isla de La Gomera, y prologuista del documentado trabajo de investigación de nuestro historiador: “Consta ya en el mundo científico, como el Congreso de Americanistas, efectuado en París en el año 1900, no pudo aclarar el punto, hasta hoy dudoso, donde estuviese Cristóbal Colón durante el periodo de tiempo, o sea desde el año 1484 al de 1486, más, por medio del Romance inédito hasta el presente, donación hecha al Sr. Montes de Oca García, en 1919, por el académico correspondiente a la Real de la Historia, don Manuel de Ossuna y Vanden  Heede, el que obra es su archivo, parece determinar con claridad el sitio y tiempo en que el glorioso navegante y descubridor del Nuevo Mundo permaneciera ignorado y además, los pormenores del famoso viaje a tierras ignotas que efectuara el piloto Alonso Sánchez de Huelva, su sufrida y trágica odisea acaecida en 1484…”.

 

Es por tanto un serio y riguroso estudio que esclarece y explica con la aportación de 54 citas, dos apéndices y varios adicionales, con el seguimiento del viejo romance, un lapso de dos años de vida de Cristóbal Colón, así como la importante convicción del navegante Alonso Sánchez de Huelva, “natural de aquella Villa, en el condado de Niebla, piloto de una pequeña embarcación suya, con que en tiempo de la conquista de esta isla, frecuentaba su comercio, trayendo a los conquistadores los efectos que más necesitaban, y reformando los que producía la tierra inculta, de carne, cecinas, cebo y pieles; y volviendo su viaje de este contrato, le arrebató un recio tiempo [que sería leste] y le llevó corriendo a las partes de Occidente, sin sosegar en 28 días, que arribó a tierras ignoradas, y no conocidas sin que pudiese su pericia observar la altura en que se hallaba. Salió a tierra y admirando muchas cosas, escribió lo que vio y pudo; y tomando agua, leña, y otras cosas de provisión para su vuelta, cuando le pareció el tiempo favorable y de la tierra, siguió a tiempo su viaje, que si fue más dilatado de lo que pensó Alonso Sánchez con que padeció tantas faltas, que siendo 17 los compañeros con que comenzó la fortuna de su viaje, cuando llegó a la Tercera solo se hallaron vivos cinco hombres: y arribando en casa de Cristóbal Colón, que unos quieren estuviese en la isla de la Madera, y otros que fue en la isla de Canaria, les procuró la salud con todo regalo; pero no estaban ya las naturalezas para aprovecharse, y murieron todos, siendo el último Alonso Sánchez de Huelva, que correspondió agradecido a Colón entregándole sus relaciones, y las demás observaciones que pudo hacer en su vuelta, con que subieron las Islas Afortunadas, y lo fue Colón en su empresa, año de 1492, habiendo sido el desgarro de Alonso Sánchez, fenecida esta conquista de Canarias, año de 1484; por todos los filósofos antiguos ignorado el que hubiese estos antípodas…”

 

Así pues, la contribución útil al Certamen Iberoamericano de Sevilla fue este valioso trabajo de investigación histórica que a modo de homenaje cariñoso les rindieron los organismos administrativos canarios y su autor Sr. Montes de Oca García.

 

Tan apasionante tema no puede volcarse en un artículo periodístico; pero con la reproducción literal del romance y algunos breves comentarios como introducción, el lector puede aventurarse a su interpretación más subjetiva.

 

Según el historiador Pedro A. del Castillo, el naufragio ocurrió en 1484, y Colón, que tenía su estancia en San Sebastián de La Gomera, que era su amigo lo socorrió y alojó en su casa. Con respecto a la casa de Colón, más que las existentes en torno a la torre, fue en la misma “Torre del Conde”, donde residió, pues el inmueble propiedad de doña Teresa de Castro de Fernández “casa actualmente señalada como de Colón en la Villa de San Sebastián de La Gomera, era una solemne impostura, era una filfa”, según don Maximiano Aguilar y Medina.

 

Desfilan personajes como Diego Herrera, fallecido en 1485 y su hijo Hernández Peraza, asesinado en 1488; su esposa doña Beatriz de Babadilla. También otros como Pero Fernández (coronel), que salió de San Lucas, el 6 de febrero de 1498, para el Nuevo Mundo en las carabelas Santa Cruz y Niña o Santa Elena, cuyos maestres fueron, Juan Bermúdez y Pedro Francés, vecinos de Palos y por pilotos Francisco Niño y Juan de Umbría.

 

Se enriqueció Colón con los documentos facilitados por el pariente del piloto que mantuvo en secreto para su proyectado descubrimiento, aunque con anterioridad a 1484, fue conocedor de las ignotas tierras que piso Alonso Sánchez, por lo que oyó a un piloto vizcaíno de una nave que había visitado las lejas tierras, resolvió su primer viaje y descubrimiento de América.

 

ROMANCE

 

—I—

Ya Canaria conquistada,

a La Gomera arribó

una nave empavesada

por buen tiempo que corrió,

al ser en Cádiz armada

con Colón y aquí fondeó.

 

De aquesta tierra gomera,

el Gran marino habitó

la casa que le ofreció

Diego García Herrera

la q. e su hijo heredó

y después, gozó su nuera.

 

Y sucedió en aquel tiempo,

cosa digna de contar,

que. por fuerte temporal

de mar recia, lluvia y viento

la nave de un nauticál

corrióse a lejano puerto.

 

Ya en tierra desconocida

sus Caciques-indorinos

en tan penosa jornada

el nauticál y marinos

-con motivo a la arribada-

tratándoles cual divinos.

 

Hizo el nauticál el viaje

un derrotero y buen plano

levó anclas, tomó aguaje

y partió del suelo indiano

con su nave al capeaje

cierto día de verano.

 

Se enfermaron los marinos

durante el viaje do fueron

de tumores, que por descuido

sin curarles ellos dejaron;

algunos destos murieron,

y seis, tomaron malignos.

–II–

 

Pero Fernández contó:

“Que vio una isla poblada,

que su gente iba pintada

y que en ella pernotó”;

más, Juan Bermúdez afirmó

todo lo que aquel narraba.

 

Pedro Francés nos hablaba

de esa tierra y con encanto;

también Franco Niño daba

más noticias, mientras tanto

Juan de Umbría, sospechaba

fuese el Paraíso Santo.

 

Surcando olas violentas,

rota en la nave sus gavias,

las gentes muy fiebriolentas,

perdida casi sus sabias

maltrechos por las tormentas,

llegaron a las Canarias.

 

De tal fusta marinera

los horrores del naufragio

lloró la villa gomera,

y Colón, aquí, en espera,

tendió en su casa agasajo

cual pudo y a su manera.

 

Luego, y a los pocos días,

falleció el nauticál

de tan incurable mal,

y Colón, por simpatías

le sufragó el funeral

y aquellos, sus estadías.

 

Dicho derrotero y plano

los recogió el genovés

para su entrega a un huelvano,

y como tuvo a su mano

documentos de interés,

les conservó muy ufano.

–III—

 

Ya referimos los grave.

En dos años que vivió

hacia España con su nave

y la otra que arregló,

desde aquí, Colón, partió

a Cádiz, con viento suave.

 

Por ser el muerto atendido,

cedióle en Huelva, un pariente

a Colón, muy complacido,

el derrotero, excelente

y aquel plano, conocido

que iluminaron su mente.

 

Por los documentos vio

quel nauticál había ido

a regiones que soñó

el gran Séneca instruido

y ese secreto guardó

para darle buen destino.

 

De ayuda al descubrimiento

de las tierras, y con denuedo

dado su conocimiento

nuestro morador gomero

salióse de Huelva, luego

de conseguido intento.

 

Colón, con aquel secreto

y otro que había adquirido

de antemano más completo,

con aplomo y buen sentido,

descorrer quiso lo ignoto

por ser un hombre entendido.

 

Y al correr  el año, presto,

Colón sube a Portugal

y en la corte, ya depuesto

ante el Consejo Real

el discutido proyecto

no consigue su ideal.

–IV—

¡Oh, que triste desventura

sufrió el genovés Colón

allá, donde con locura

prisión dio a su corazón

al ver su gloria insegura

y su fama casi al baldó!

 

Por no poder encontrar

quien tendiese protección

a su proyecto, y triunfar,

disgustado por la acción,

Colón se marchaba al mar

a disipar su aflicción.

 

Visita con devoción

vestido de peregrino

y en santa resignación

de Galicia, su Patrón

Santiago, ¡Apóstol divino!

y ante él hace oración

 

Con firme y santa entereza

le ofrece, por ser cristiano

toda la vida que aprecia

vestir sayo franciscano

y cumplir esta promesa

con fervor de galiciano.

 

Por este voto ofrecido

mandó labrar un retrato

a un judío de su trato

muy bello y enegrecido

el q.e siempre, y con recato,

Juró llevarlo consigo…

 

El mundo desconocido

vio Colón en lontananza

y cual fruto apetecido

a su triste bienandanza,

jamás, perdió la esperanza

darlo a su España rendido.

 

Y concluyo en la esperanza de que el libro “Colón en La Gomera (1484-1486)”, una pieza rara de conseguir y muy valiosa sea reeditada como homenaje al autor y al universal acontecimiento del Descubrimiento del Nuevo Mundo, lo que estoy seguro podría hacerse con poco coste, aunque no tanto para ofrecerlo al lector al precio de 5 Ptas. como figura en la contraportada de la edición 1929.

 

Por Melecio Hernández Pérez

Fiestas de San Telmo, enclave de historia y leyenda por Melecio Hernández Pérez

EL BOQUETE, como antaño se conocía a la ensenada llamada hoy San Telmo, al este del litoral de la ciudad, conforma uno de los centros más interesantes desde el punto de vista histórico y paisajista. Pocos lugares como éste definen mejor el mapa del pasado y del presente Puerto de la Cruz. En la caleta, entre la llamada zona del Infierno y el Pris, se acunó el fondeadero del Rey en un ámbito de legendario simbolismo. Del rugiente mar surge el grito indómito de la fiera oceánica, mientras que el Pris -deformación de Proís- es el risco que servía de amarre a las embarcaciones. No menos representativos son los bajíos, su flora y fauna; la cueva de San Telmo y los charcos nominales, la zona de baño y un largo etcétera.

Los cimientos del convento levantado entre el mar y el viejo camino real son socavados por el rodar continuo de los cilindros marinos de azul y espuma, con un efecto sonoro de murmullo de rezos que parecen salidos de una legión de voces dominicas hecha jirones en los arrecifes. En una de sus celdas expiró la poetisa Fernanda Siliuto, a quien llevaron a sepultar al anochecer flanqueada por antorchas que engarzaban encendidos versos de mujer romántica y enamorada que el pueblo convirtió en leyenda; en el mismo edificio conventual nació el prestigioso poeta Luis Rodríguez Figueroa. A la medianoche, el mar y el ex convento dialogan entre arreboles, mientras la silueta de un fraile penitente se tiñe de rojo al estallar en cien lenguas de fuego el candil azotado por el aire que envuelve y devora el cenobio, su iglesia y la casa de los Montemayor. Entre las cenizas de barro y sal se fundieron en un haz de luz la imagen de san Telmo y el corazón que a su muerte le fue extraído a Juan de Montemayor y depositado en un nicho del camarín de la virgen del Rosario, de la que en vida y muerte fue su esclavo.

¿Se llamó penitente al embarcadero de su nombre por fray Felipe Ferrera, causante involuntario del trágico incendio que, como un alma en pena, los soñadores dicen ver vagar entre el mar y las paredes conventuales? Lo que sí es real es el asentamiento del muelle El Penitente, que recibió a los vapores que llenaban sus bodegas con los frutos de la tierra y desembarcaban los turistas ingleses. La imagen de una gran grúa en el olvido como esqueleto dinosáurico marcó la frustración del infructuoso sueño portuario de los portuenses.

La fuerza que impulsó la devastación del convento de Santo Domingo está presente en el mirador, en la Punta del Viento, de lucida panorámica, que atrapa a los transeúntes con el embrujo de las olas persiguiendo las rocas para vestirlas de blanco gaviota. Tal vez entre las aves que rozan el mar algunos arrecifes se hayan transmutado perdiendo su inmovilidad para remontar el vuelo azul. ¿Qué extraño cíclope envuelve la furia marina que resopla y late incluso bajo los cimientos de la iglesia parroquial desde el fondo de su garganta volcánica? Próximo al manriqueño Lago Martiánez, y sobre una mole basáltica, está el sentir de un pueblo cristiano. Allí, en la planicie donde estuvo la batería artillada, se yergue la ermita del patrón de los marineros y de los muchos devotos de san Telmo. Es un paraje de encuentro que compendia y simboliza las tradiciones y la historia del enclave costero que, por junio, se rinde a los pies del santo. De ahí la razón de las rescatadas fiestas de San Telmo con rango de antigua tradición en el calendario festero de Puerto de la Cruz.

Los actos culturales y deportivos tienen por escenario el mar y la terraza donde un clima inmejorable propicia el desarrollo de los mismos con sabor a yodo y sal, siendo muy significativa la representación de la gente menuda que hace las delicias de los naturales y turistas.

Las fiestas en honor a San Telmo se celebrarán durante los días 17, 18 y 19 de junio, siendo de destacar la apertura con el acto del nombramiento de la madrina y distintas actuaciones musicales que se prolongarán en los días sucesivos a cargo de prestigiosos grupos y el desarrollo de diversos números lúdicos y concursos acuáticos, además de exposiciones de canaricultura y repostería, entre otras de interés. Para el último día está reservada la celebración de la eucaristía en honor del santo patrón de las fiestas en la ermita de San Telmo, siendo deseo del barrio de La Hoya, en próximas ediciones, sacar en procesión la venerada imagen.

11 de octubre de 2008

Cómo podría convivir el pequeño comercio con las grandes y medianas superficies.

Hace años, cuando empezaron las grandes superficies comerciales a implantarse en Tenerife y en él tiendas fundamentalmente multinacionales en detrimento del pequeño comercio, la pequeña y mediana empresa (conocida también por el acrónimo pyme) no supo o no pudo prever las graves consecuencias que se avecinaban al no encontrar fórmulas efectivas, pues las estrategias de futuro que se hayan trazado para hacer frente al arrollador fenómeno comercial poco o nada han frenado su capacidad arrolladora de expansión en un espacio limitado por la condición de isla, ya que, como es perceptible, mientras Goliat sigue ganando terreno, David se repliega ante el menor rendimiento económico de su negocio, abocado a la extinción; lo que incita con inquietud a la creatividad de eficaces proyectos, planes e ideas para, con la reconversión del pequeño comercio tradicional, hacer viable la existencia de unos y otros sin el exterminio del más débil pero, en su conjunto, actividad de estos últimos que asume un mayor índice de empleo. Leer más

Charla con Pascal sobre pasiones y el amor

En mi colección de libros están aprisionados lo volúmenes exentos del clásico polvo de las grandes bibliotecas, sin que por ello dejen de asomar con presunción los lomos de las principales obras universales que constituyen mis mejores compañeros en las horas de lectura.

Shakespeare, Cervantes, Dante, Goethe, Pascal, etc., están a mi alcance, y los consulto frecuentemente. Más de una vez, con una buena dosis de imaginación, he llegado hasta interrogarles, instructiva distracción que conduce a examinar mejor la obra y sabiduría de los mismos descubriendo la indiscutible personalidad de cada uno de ellos.

En esta entrevista con los genios literarios, quiero que el lector, si lo hubiere, reciba la impresión más real y el mayor provecho posible para sí, respetando y considerando el pensamiento según la etapa en que anduvieron por este planeta terrestre.

Hoy es Blas Pascal, insigne matemático, físico, filósofo y escritor, quien nos va a hablar sobre las pasiones del amor. El autor de Las Provinciales y Los Pensamientos, sus más famosas producciones, nació en Clermont-Ferrand, ciudad del centro de Francia el 19 de junio de 1623 y murió en 1662, hace la friolera de 250 años; de ahí la elección del personaje. Leer más

PUERTO DE LA CRUZ – EL PRIMER PROCESO INQUISITORIAL DE ESPAÑA TUVO LUGAR EN LA CIUDAD EN EL SIGLO XVIII

(publicado en La Prensa/El Día el 6 agosto 2005)

El Puerto de la Cruz, por ser protagonista del primer episodio histórico en la España del siglo XVIII de un atentado contra la independencia del pensamiento dogmático del hombre, puede arrogarse el derecho de ciudad referente de librepensamiento, aunque con ciertos matices documentales.

El término librepensamiento nos traslada a los movimientos filosóficos de los siglos XVII y XVIII, usado por los deístas, como Anthony Collins (1676-1729), uno de los primeros librepensadores de Gran Bretaña. En España, desde los inicios

De 1880 este movimiento ideológico, cuya doctrina reclama para la razón individual independencia absoluta de todo criterio sobrenatural, contó con varias organizaciones en nuestro país. La masonería o francmasonería, según definición de la Enciklopedio de Esperanto, editada en Budapest en 1933 es “comunidad de hombres que piensan libremente, ubicados en logias. Su origen se halla en los gremios medievales de los albañiles. La construcción se entiende en sentido moral. Su constitución es de 1723, escrita por Anderson. Frecuentemente atacados, debido a consideraciones políticas y religiosas”. Leer más

Turismo y patrimonio del Puerto de la Cruz

 

Playa de Martiánez
Playa de Martiánez

En los inicios de los 60 el Puerto de la Cruz con una población cercana a los 14.000 habitantes recibe más de 35.000 turistas y a mediados de dicha década unos 120.000, que representa para la economía de España un aporte impactante de divisas. Durante esta década y la siguiente se convierte en uno de los centros turísticos de moda más cosmopolita de la isla demandado por los turistas de distintas nacionalidades. Fue el periodo del boom y la consolidación del Puerto como destino turístico internacional, aunque faltó previsión con miras a encauzar convenientemente los desarrollos futuros. Leer más