¡Ay, Puerto, mi Puerto mio!

Publicado por admin | Publicado en Cantos de trabajo, El zurrón, Tradiciones Portuenses | Publicado el 25-06-2011

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Tenía la tarde aquella
una cupula de incendios
con claros de amaneceres
y verdes de mar abiertos.

-¡Madre, que tarde más guapas
estas tardes de mi puerto:
cielo de tules rosados
sobre un mar de plomo inquieto.

Galería de fotos Antíguas del Puerto de la Cruz

Publicado por admin | Publicado en El zurrón, Tradiciones Portuenses | Publicado el 29-04-2011

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El correr del agua clara

Publicado por admin | Publicado en Imobach, Tradiciones Portuenses | Publicado el 25-11-2010

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TRADICIONES PORTUENSES

Para mi camarada el sabio arqueólogo Don Federico Maciñeira y Pardo de Lama.

«Cualquier cosa en mi pueblo, es ingente»

Fuente de agua clara.

Fuente de agua clara.

Veremos si lo que esta frase encierra puede servir de norma a las generaciones presentes y futuras, puede servir de ejemplo a cada uno y a todos los que. al abrir sus ojos a la luz del día, aspiren el aire salutífero que mi pueblo natal posee para hacerle grande. «Cualquier cosa en mi pueblo es ingente.» No vayamos a tomar como regla fija, los nacidos en el Puerto de la Cruz,  aquestas palabras célebres, dichas por un hombre que, sin pretensiones a encumbrarse, dio al mismo pueblo patentes pruebas de altruismo, pagando la conducción del agua desde El Burgado hasta la plaza de la Iglesia con su propio caudal, y luego inició la construcción de una pila sin tener que abonar por ello dinero alguno el Concejo municipal, casi en la inopia en aquellos tiempos, aunque integrado por personas pudientes y caballerescos hijosdalgos.

La Virgen de la Peña

Publicado por admin | Publicado en Imobach, Tradiciones Portuenses | Publicado el 10-11-2010

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Tradiciones portuenses.

Para el pundonoroso oficial de las gloriosas milicias Canarias
mi excelente amigo don Rafael Martínez Morales,

Para nosotros los portuenses que honramos a la Virgen Madre de Dios, bajo todas sus advocaciones  y la seguimos honrando con todos nuestros pensamientos, con todos nuestros ideales, con todas nuestras aspiraciones bajo el pomposo título de Nuestra Señora de la Peña de Francia, será orgullo y estimación grande nos llamen y respondamos por hijos suyos

¿Quién de los portuenses no ha invocado  a su Virgen de la Peña, en aflicciones, en sucesos adversos y desgraciados? ¿Quienes de ellos no han visto con solo pedir con fe con sinceridad de corazón y confianza en su misericordia, que no haya sido oído y atendido en todos sus infortunios por esta Madre?…

La espía

Publicado por admin | Publicado en Imobach, Tradiciones Portuenses | Publicado el 05-11-2010

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Tradiciones portuenses

Para el honorable ciudadano
don Francisco Oramas y Morales.

 

 

Horacio Nelson

Horacio Nelson

Allá por los años de 1788 al 89, vivía en el Puerto de la Cruz, en este pueblo noble, leal y benéfico, que aún conserva la herencia sana de virtudes cívicas, las que le donaron sus mayores, una señora extranjera a la que según cuentan, se le motejó por «La Espía»—así llegó a nombrarle el populacho—, y la cual extranjera se vanagloriaba en decir que era pariente del contralmirante inglés Horacio Nelson, de quien poseía un retrato en miniatura, el que, como adereza, llevábale a diario pendiente y visible sobre su pecho.

 

Esta señora fué incluida en el Padrón general levantado por orden superior en el año de 1789 y figura en la matricula de extranjeros del de 1791 (1) – prestando la declaración jurada que literalmente transcribiremos en este trabajo -; más, si bien ella confiesa que estaba enferma, este vulgo, siempre receloso, siempre desechador de dudas – porque es una verdad demostrada -, el Puerto de la Cruz, orgulloso pro- inspiración, armónicamente arraigada en su alma de ciudadano honrado, estudia bien y medita mejor a los que se introducen hasta el seno de la civilidad, casi arrastrándose, para mendigar luego cartas de vecindad, prohijamientos cuneros o de pega.

El llano del pavo

Publicado por admin | Publicado en Imobach, Tradiciones Portuenses | Publicado el 25-10-2010

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TRADICIONES PORTUENSE

Para mi intimo colega don
Adolfo Molina y Martín.

En un corto predio de zahorra (1) con tal o cual mancha de verdura raquítica, vivía  cristianamente, al calor de la medianería cierto matrimonio cuyos descendientes por línea de varón, ejercieron, con muy poca suerte, entre islas y América, el oficio de pacotilleros, allá por los años de 1798 a 1799.

Como mezquina herencia—conste que esto es rigurosamente histórico – sólo poseían un corto número de pavos que procuraban alimentarse por si solos y hacer sus crías como mejor les conviniese.

Los pavos de Las Arenas, llegaron a tomar fama en estas islas, no solo por haber sido su casta conservada sin enrazar con otras de su especie y color más o menos inferior, sino que sus carnes eran de mejor sabor y provenir de aquella pareja americana – primera introducida en Tenerife -, pobladora con sus hijuelos los corrales del mayorazgo de la Quinta Roja, y más tarde, los de las distintas casas tituladas de la nobleza isleña.

El salto del capitán

Publicado por admin | Publicado en Guanchinesco, Imobach, Tradiciones Portuenses | Publicado el 22-10-2010

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A mi querido amigo
Fernando Luis Pérez.

Martiánez y La Paz

Martiánez y La Paz

Sobre el alto y pétreo macizo de Martiánez (1) se sitúa una encantada finca, celebrada mansión señorial que, con blasón marmóreo, en días de opulencia y de gesta hidalguía, mandó superar la puerta de su entrada un gran caballero cruzado.

En otros tiempos heroicos y feudales, estos dominios orlados estaban, y muy caracterizados lucían con sus plantíos de dragos y palmeras; hoy, a hurtadillas, “razziados” han sido; el fuego y el hacha devastadora, con odio atávico de jaurías de beduinos y anómalos, al servicio de un nuevo señor y “como cantado guerra a lo verde”, truncó para siempre la hermosura sugestiva de aquel paisaje encantador.

El Robado

Publicado por admin | Publicado en Imobach, Tipos del país, Tradiciones Portuenses | Publicado el 02-09-2010

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Tradición Portuense

Para el presbítero don Manuel Díaz Pacheco,
conocedor del sitio del que trata este relato.

Casa del Robado

Casa situada en el Robado.

Aún conservo en mi memoria esta frase:

“En Cuaco hay brevas”, “brevas hay en Cuaco”,  la que, dicha de una a otra forma, fué oída siendo niño de labios que jamás mintieron (1) y la que, más tarde, vino a satisfacer mi curiosidad, en explicación categórica hecha con pelos y señales por la vieja medianera de Malpeis Alto, una tal cha Cecilia Amador, persona que sabía el por qué de ella, y aplicarle, si era menester, cuando llegase el caso.

El pulpo-policía (Orígen del nombre del Charco de la Coronela).

Publicado por admin | Publicado en Imobach, Tradiciones Portuenses | Publicado el 26-08-2010

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TRADICIÓN PORTUENSE

A Don Amaro Riverol, anciano marino, capitán de puerto y comandante militar del trozo de Orotava, que, en un tiempo, llegó a ser alcalde del Puerto de la Cruz, conservó hasta la hora de su muerte la gran memoria que Dios le dio.

Cierto día, hablando de cosas preteridas, con razón se lamentaba; «Todo lo antiguo se va derruendo; todo lo antiguo, que es lo que evoca el recuerdo grato de lo pasado y nos proporciona las emociones más intimas en nuestras almas, toma el rumbo de desaparecer.»

Y entre el arsenal de curiosidades que poseía frescamente en su privilegiada maza encefálica, brotó una, la que desde niño le conservo, y como ya voy para viejo, tengo por debilidad de que, antes de achocharme, darle a la luz pública.

Allá vá. Habla el viejo Riverol:

Risco de Oro

Publicado por admin | Publicado en Imobach, Tradiciones Portuenses | Publicado el 24-08-2010

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TRADICIÓN PORTUENSE

A Luis y Francisco Padrón
García, con todo afecto.

I

En un florido vergel, por mirtos y azucenas perfumado, cual relíquia intangible de la edad pretérita y con diadema formada de indígenas matas, se levanta, se alza desde su peana augusta, el peñón que dió en tiempos mejores, en tiempos felices al recolector de la riqueza que el Cielo sobre de él habla depositado, pingües e Incalculables resultados para mejorar sus cortos pasos en el azaroso camino de la vida.

Y en una vivienda humilde y uraño, allá por el año de 1635…