El correr del agua clara

TRADICIONES PORTUENSES

Para mi camarada el sabio arqueólogo Don Federico Maciñeira y Pardo de Lama.

«Cualquier cosa en mi pueblo, es ingente»

La fuente de agua clara
La fuente de agua clara

Veremos si lo que esta frase encierra puede servir de norma a las generaciones presentes y futuras, puede servir de ejemplo a cada uno y a todos los que. al abrir sus ojos a la luz del día, aspiren el aire salutífero que mi pueblo natal posee para hacerle grande. «Cualquier cosa en mi pueblo es ingente.» No vayamos a tomar como regla fija, los nacidos en el Puerto de la Cruz,  aquestas palabras célebres, dichas por un hombre que, sin pretensiones a encumbrarse, dio al mismo pueblo patentes pruebas de altruismo, pagando la conducción del agua desde El Burgado hasta la plaza de la Iglesia con su propio caudal, y luego inició la construcción de una pila sin tener que abonar por ello dinero alguno el Concejo municipal, casi en la inopia en aquellos tiempos, aunque integrado por personas pudientes y caballerescos hijosdalgos.

Fuente de agua clara. 1890. Foto Miguel bravo.
Fuente de agua clara. 1890. Foto Miguel bravo.

Todo lo que hemos trascrito y parte de lo que seguiremos haciéndolo, nos ha sido narrado detalladamente, ha diez años contados, por el jamás bien llorado amigo don Maximiano Aguilar y Medina, tan amante de las «cosas buenas del tiempo viejo», como duro combatidor, a su manera de ser, de muchas otras que consideraba fatales para el bienestar de sus conciudadanos.

I

Ya terminaban las obras hidráulicas que con el mayor interés había dirigido el señor alcalde del lugar y alcalde del Castillo de San Felipe [1] para surtir al pueblo del líquido tan apetecido de que carecía. En el Pilar, ordenó aquella autoridad se dejase un cuadrado en hueco, para colocarle la lápida de mármol el día de la inauguración de la obra, la que había sido pedida a España por mediación de don Juan Pardo de Montenegro, natural de Galicia[2] con alusiva dedicatoria, y ya obraba en su poder. Semanas antes a la verificación del acto- del que ya queda hecho mérito reclamaba el párroco, Lcdo. don Andrés José Cabeza, abogado de los Reales. Consejos[3] en su nombre y en el de los síndicos de los conventos establecidos dentro de su feligresía, exceptuando el de monjas, se le surtiesen de aquella agua continuando las tuberías de piedra hasta las cisternas monacales, y a tal pretensión no fué conveniente por aquel entonces acceder, máxime, que la obra era de puro interés público. y no de beneficios particulares significados, Esta resolución concejil, dio motivo a que el Lcdo. Cabeza, con su carácter de párroco, y los monjes, que estaban sumisos a tan geniudo pater, tomasen con frialdad los proyectados festejos, que el vecindario tenía preparados para el día de «El correr del agua clara», y a pesar de haber sido invitados previamente a una reunión (en la cual que se discutía el programa de los mismos), dejaron de asistir. Algo dio que decir en el pueblo el brillar por sus ausencias en tan importante sesión, aquellas fraternidades, pero al fin o a/ cabo, el confeccionado programa fué el siguiente: «A las 5 de la mañana, repique general de campanas y salida por las calles de la Tarasca[4] amenizada por una música ratonera bastante nutrida» «A las 10. misa en la Parroquia en honor de San Patricio y con asistencia del clero, comunidades conventuales, esclavitudes, tropa y demás autoridades civiles y militares[5]» «A las 12, bendición de la pila y colocación de la lápida de mármol en la columna que sostiene al plato enterizo y terminada aquella, tomará la palabra el señor alcalde y demás personas que deseen hacerlo para ensalzando la conducta del sindico Personero don Nicolás Bernardo Valois y luego marchará la comitiva a la casa de éste benemérito donante a darle personalmente las mas reconocidas gracias en nombre del vecindario[6] » Y así lo propusieron se efectuase, y así parece ser se hizo sin ninguna alteración en los pocos números que integraban el consabido programa acuático de la fiesta de «El correr del agua clara».

II

Oficialmente fuéron invitados por la primera autoridad local todos y cada uno de los individuo» que por su viso social y demás circunstancias debían formar parte integral en los festejos señalados para el 17 de Marzo del año de 1737, que es la fecha de la inauguración de la pila vieja. La música ratonera[7] y la Tarasca en ese día, había cumplido su cometido; la misa a San Patricio, fué celebrada breve por breve y sin vérseles el pelo al clero, frailes y demás hermandades, sobre todo, a los franciscanos del convento de San Juan Bautista[8] que tanto en estos actos gustaban hacer presencia. Llegado el momento de ser bendecida la fuénte, se esperó por el párroco, pero éste no daba señales de presencia; escusóse pasando recado con el sacristán de hallarse indispuesto y lamentando no poder cumplir con el Compromiso. Este Lcdo. Cabeza parece era hombre de morro duro. Por esta vez lo demostró, sosteniendo tan a las claras sus resquemores con el Concejo municipal, poniéndole con su ausencia, en el más grande de los aprietos y aun cuando su sacristán tenía de antemano la bandeja de plata con los ornamentos y demás objetos del culto para la bendición preparada sobre los bordes de la pila, no fué pequeño el responsorio que le endilgó aquel, al enterarse de todo lo sucedido por su culpa. Intimóse en llamar con urgencia a uno de los Priores de los Conventos para que éste salvase al Sr. alcalde de tal compromiso, efectuando la ceremonia invocativa, va que nadie, buenamente, que vestía sotana, quería hacerlo; cuando de pronto, un joven de veinte y cuatro años de edad[9], apeándose de su caballo, el que dió a sostener a su servicial, incorporóse a la comitiva, oye lo ocurrido y descubriéndose, después de pedir la palabra (la que le fué concedida) dijo en alta voz:

Lápida de la fuente de agua clara
Lápida de la fuente de agua clara

Señores: Soy un indigno soldado de Cristo, (N. S.)—aquí inclinó su cabeza—, pero en estos momentos quiero cumplir con la misión que me tía encomendado la Santa Madre Iglesia,  Católica, Apostólica y Romana, cuando por boca del Obispo mi pastor, al ordenárseme claramente, dando lectura al sagrado texto, S. I. decía: Consecrare et santictificare dignerio. Domine manus istas:. .. ut quaecumque benedixerin benicantur; y aquí estoy para cumplirlo. Y la pila fué inmediatamente bendecida, pasándose luego a la colocación de la lápida de mármol que el propio Pardo de Montenegro encajó con prontitud maravillosa, luciendo la inscripción siguiente: Dióse fin a este acto, con el Discurso encomiástico del Sr. alcalde; quién recibió atronadores aplausos del público, al cual lanzó varias monedas de plata, las que pronto los muchachos a la Arrebatiña y contentísimos metieron en sus casos o en sus bolsillos casi en estado deplorables.

III

La tropa desfiló; las aguadoras, con sus inmemoriales botijos, tallas y bernegales, provistas de largas cañas, se surtieron del agua necesaria para aquel día; mientras tanto, la comitiva daba las gracias al Sr. Valois, haciéndole relación de lo ocurrido con el párroco y del hecho casual de ser bendecido el Pilar por un joven sacerdote. Don Nicolás, correspondió a tan finos parabienes, despidiendo atentamente a cada uno de los miembros que integraban al núcleo representativo del pueblo, y antes de poner estos los pies en la amplia escalera de tea que daba acceso al saguán de su morada, profirió esta frase que pronto se hizo célebre:

Fuente plaza de la iglesia
Fuente de la plaza de la iglesia

«Cualquier cosa en mi pueblo es ingente.» Han pasado algunos años. El Pilar con su inscripción, con su plato enterizo y sus tuberías de piedra todo, faltando al mayor respeto lo han desaparecido del sitio donde debió de conservarse o habérsele restaurado. Hoy, ocupa su lugar una fuénte, imitando cuatro conchas artísticamente talladas de cemento con un cisne haciendo perennemente gargaritas. [10] Por ello el Sr. Aguilar y Medina indignadísimo nos decía: «Ya el publico no puede ver «El correr del agua clara»; desde que derrumbaron la pila vieja y de postizo le han remplazado por otra de alfeñique, se inició para el Puerto de la Cruz el periodo de «El correr del agua turbia». Yo, parodiando la frase de Valois digo: que por estos tiempos modernos en mi pueblo a cualquier cosa hacen gente*.

  • [1] El capitán don Rodolfo de Guatier.
  • [2] Hizo declaración de su entierro y Codicillo en este pueblo ante el escribano público don Gabriel del Álamo Viera (véase el Registro de 1738-39 folios 121 vuelto y 186 vuelto)
  • [3] Falleció el día 6 de Abril de 1753.
  • [4] Figura de serpiente monstruosa que se sacaba delante de la procesión del Corpus o en otras festividades.
  • [5] Este santo que fué de la mayor devoción de los Valois y a quien le erigieron una Capilla, cumplía en ese día el 734 aniversario de su muerte.
  • [6] La casa de don Nicolás no es otra que la hoy llamada Hotel Marquesa y la edificaron sus antepasados los Franchis Luzardo y López Gallego.
  • [7] Música mala en si, o ejecutada por malos instrumentos.
  • [8] Fabricado por el Almojarife Juan de Tejera a modo de ermita casi a raíz de la fundación del pueblo.
  • [9] Don Esteban de Herrera, nacido el 29 de Junio de 1713 y más tarde llegó a ser Vicario, dignidad de Toledo, falleciendo en 19 de Abril de 1770.
  • [10] Obra del notable pintor don Marcos Baeza y Carrillo, inaugurada en 1901, y a la cual, el popular poeta don Gregorio M. Carmona le compuso los siguientes versos:
    Gloria a don Marco Baeza
    Que esta pila construyó,
    Loor a quien la inició *
    Y por tan gran entereza
    A un pueblo en que no nació,
    Perdonarla la torpeza
    Del Cisne que nos legó
    Que resultó linda pieza,
    Y en pago al desprendimiento
    ya que su nombre ocultó
    Erigirle un monumento
    En Ceuta o Fernando Póo.** * Se alude a don Domingo Aguiar y Quesada, natural de Las Palmas de Gran Canaria, verdadero apóstol del arbolado en Tenerife, iniciador de esta obra.

    ** Este vate parece sentirse poco afectuoso con el señor Aguilar y Quesada. Creemos lo motivara ciertos disgustos surgidos, con referencia a suprimirle aquel, el cargo a éste de proveedor del Gran Hotel Taoro de cuyo establecimiento fué don Domingo director gerente.

***

Glosario:
Sindico personero: El ‘procurador síndico general’ era en los Ayuntamientos o Concejos el encargado de promover los intereses de los pueblos, defender sus derechos y quejarse de los agravios que se les hacían, y el ‘síndico personero’ era el procurador que se nombraba por elección en los pueblos, sobre todo en aquellos en que el oficio de procurador síndico general era perpetuo o vitalicio.

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