El ARBOL SANTO
¡Oh Terebinto! Eres el árbol de la noble estirpe bimbachina. El divino manantial de la peña de ensueños y leyendas milenarias, el de poéticas concejal, el que nacido en ¡a patria de Armiche, con tu néctar, apagarias en hora de angustia la sed a sus solitarios súbditos y luego… el prisionero principe Angerón, dándote a conocer a los hispanos conquistadores, a los que turbaron el reposo y la paz del solar de tu natalicio, por tan benéfica causa, titulándote ÁRBOL SANTO. Leer el resto de la entrada »
A Francisco L, Machado Herrera,
I
-¡Qué batalla!. ¡qué lucha aquella!, Sí, Estalló la guerra y Tanaúsu llama en su ayuda a los de Mirca; sus sobrinos citaron a los suyos, quienes habían oído hablar de las promesas de Lugo, y, entusiasmados por el aliciente del botín se repartirían, prestos acudieron en tal número que el Rey pensó ya a no temer por la seguridad de su posición en la Caldera. Leer el resto de la entrada »