A mi querido amigo
Fernando Luis Pérez.

Martiánez y La Paz
Sobre el alto y pétreo macizo de Martiánez (1) se sitúa una encantada finca, celebrada mansión señorial que, con blasón marmóreo, en días de opulencia y de gesta hidalguía, mandó superar la puerta de su entrada un gran caballero cruzado.
En otros tiempos heroicos y feudales, estos dominios orlados estaban, y muy caracterizados lucían con sus plantíos de dragos y palmeras; hoy, a hurtadillas, “razziados” han sido; el fuego y el hacha devastadora, con odio atávico de jaurías de beduinos y anómalos, al servicio de un nuevo señor y “como cantado guerra a lo verde”, truncó para siempre la hermosura sugestiva de aquel paisaje encantador.
Publicado por admin | Publicado en Guanchinesco, Imobach | Publicado el 16-08-2010
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El ARBOL SANTO
¡Oh Terebinto! Eres el árbol de la noble estirpe bimbachina. El divino manantial de la peña de ensueños y leyendas milenarias, el de poéticas concejal, el que nacido en ¡a patria de Armiche, con tu néctar, apagarias en hora de angustia la sed a sus solitarios súbditos y luego… el prisionero principe Angerón, dándote a conocer a los hispanos conquistadores, a los que turbaron el reposo y la paz del solar de tu natalicio, por tan benéfica causa, titulándote ÁRBOL SANTO.
Publicado por admin | Publicado en Guanchinesco, Imobach | Publicado el 02-10-2009
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A Francisco L, Machado Herrera,
I
-¡Qué batalla!. ¡qué lucha aquella!, Sí, Estalló la guerra y Tanaúsu llama en su ayuda a los de Mirca; sus sobrinos citaron a los suyos, quienes habían oído hablar de las promesas de Lugo, y, entusiasmados por el aliciente del botín se repartirían, prestos acudieron en tal número que el Rey pensó ya a no temer por la seguridad de su posición en la Caldera.