Carta del guardiamarina William Hoste a su padre  (15 de agosto de 1797)

Theseus, 15 de agosto de 1797

Querido padre:

Debo sentarme ahora y darte un relato detallado de nuestra desafortunada expedición contra la isla de Tenerife. A pesar de lo incómodo de esta tarea, estoy seguro de que será mejor explicado por mí que por ningún otro; además de que te convencerás de que estoy bien y, créeme, desearía poder decir lo mismo de todos los de a bordo. Sin ningún prefacio más, por tanto, comenzaré.

Dejamos la Flota situada frente a Cádiz el día 14 de junio, en compañía de dos navíos de línea, tres fragatas, el cúter Fox y una bombarda. Las órdenes del almirante Nelson eran -las recibí de él mismo- hacer un vigoroso ataque al pueblo de Santa Cruz, en la isla de Tenerife. El día 20 avistamos la isla, y el 22 por la mañana los soldados de marina y los marineros armados pertenecientes al escuadrón -entre todos, 600 ó 700 hombres- desembarcaron a unas 2 millas al este del pueblo, pero fueron obligados a reembarcarse de nuevo a bordo de las fragatas antes del anochecer, estando los habitantes alarmados y sin ninguna apariencia de éxito por aquel lugar. Fue entonces cuando se decidió atacar el pueblo en la noche del 24. Creo que no puedes tener una mejor idea de lo que pasó si no te envió una copia del diario de abordo, desde el momento del ataque hasta el día siguiente. Por ese motivo, empezaré. Será necesario que te informe para una mejor comprensión que el Leander, un navío de 50 cañones, se unió al escuadrón el 23. A las 5 anclamos al este del pueblo, en compañía del Culloden, Zealous, Leander -todos barcos de línea-, y las fragatas Seahorse, Terpsichore y Emerald; el cúter y la cañonera se mantenían enfrente de la ciudad. A las 7 y media la bombarda comenzó a arrojar bombas al pueblo. A las 10 y media los soldados de marina y los marineros de los diferentes barcos se reunieron y comenzaron a remar en dirección a la cabeza del muelle, bajo el mando de nuestro valiente almirante.

A la 1 de la madrugada empezó uno de los cañoneos más intensos de los que yo haya sido testigo desde el pueblo sobre nuestros botes, así como un fuego de fusilería bastante regular, que continuó casi sin interrupción por espacio de 4 horas. A las 2, el almirante Nelson regresó a bordo terriblemente herido en su brazo derecho por la metralla. Te dejo que juzgues mi situación, señor, cuando encontré a aquel hombre, que puedo decir que ha sido como un segundo padre para mí; al ver su brazo derecho colgándole por su costado, mientras con su izquierda saltaba a la borda del barco, y con un espíritu que dejó atónitos a todos, le dijo al cirujano que preparara sus instrumentos, porque sabía que debía perder el brazo y que cuantos antes fuese, mejor. Soportó la amputación con la misma firmeza y coraje que siempre han marcado su carácter, y me siento feliz de decir que ahora se halla en buen estado de recuperación.

A las 4, muchos de los botes regresaron a bordo sin haber podido desembarcar debido al fuego mantenido por el enemigo. Nos dieron la desagradable noticia de que un cañón de 24 libras había alcanzado al Fox y que éste se había hundido con rapidez, con 150 almas a bordo, la mayor parte de los cuales se había ahogado. Todos los botes del escuadrón se emplearon en salvar a los hombres.

Las baterías, al mismo tiempo, seguían manteniendo un fuego incesante. Al amanecer, el enemigo empezó a cañonear a los navíos, a lo que nosotros respondimos, silenciándolos pronto. Entonces comenzamos a albergar malas esperanzas de nuestros hombres en tierra, y no sin razón, ya que media hora después, un bote que había escapado de la costa nos informó que toda nuestra gente había sido obligada a rendirse con la condición de que fueran enviados inmediatamente a bordo de sus respectivos barcos, lo que fue garantizado por el gobernador.

A las 9 llegó una bandera de paz desde Santa Cruz con un oficial español y el capitán del Emerald, quien, entre otras malas noticias, nos dijo que el teniente Wetherhead estaba mortalmente herido en el vientre. Este fue un duro golpe del que, de hecho, pude con dificultad sostenerme; sin embargo, convencido de que no hay tiempo para rendirse, preparé todo lo necesario a mi alcance para su llegada, y sobre las 11, fue transportado a bordo en una cuna. El cirujano examinó la herida y dijo que pensaba que era imposible que viviese mucho. Siento decir que sus palabras resultaron enteramente ciertas.

Y ahora, señor, llega la peor parte de mi narración. Sobrevivió hasta el sábado 29 de julio, y luego falleció, aparentemente sin dolor. AI perderle a él, pierdo a un buen compañero y a un verdadero amigo; y, créeme, puedo decir que la Nación ha perdido al oficial más valiente que nunca ha estado a bordo de un navío. Era el encanto de la tripulación, y era universalmente querido por todos aquellos que tuvieron el placer de conocerle. Su cuerpo fue arrojado a las profundidades el domingo 30; 3 descargas de fusilería se dispararon en honor a su memoria.

Dejamos la isla de Tenerife el 27, y estamos ahora de regreso a Cádiz. No terminaré esto hasta que no nos hallamos te unido con la flota, donde seré capaz de darle un breve relato de cómo van las cosas hasta ese momento. Casi he olvidado decir que con la muerte del pobre Wetherhead, el almirante Nelson me dio una comisión para actuar como teniente en su vacante; me habría hecho feliz el que hubiera sido dada a cualquier otro, ya que siempre lamentaré su pérdida. [..]

Afectuosamente, su obediente hijo

William Hoste


 

Theseus, August 15th, 1797. At sea

My Dear Father,
I must sit down & give you a detail of our unfortunate expedition against the island of
Teneriffe. However unpleasant the task may be, yet I am sure it will come better from my
hand than from any body else; as it will convince you that I am safe, & believe me, I wish I
could say so of every person on board. Without any further preface, therefore, I shall begin.
We left the Fleet off Cádiz the l4th day of June, in company of two Battle Ships, Three
Frigates, Fox Cutter & a Mortar Boat. Admiral’s orders were (I have this from himself), to
make a vigorous attack on the island of Teneriffe at the Town of Santa Cruz. On the 20th we
made the Island, and early on the 22nd the marines & small armed men belonging to the
squadron (in all between 6 or 700 men) landed about 2 miles to the eastward of the Town,
but were obliged to embark again on Board the Frigates before night, the inhabitants being
alarmed & not any appearance of success from that quarter. It was then resolved to attack the
Town the night of the 24th. I think you cannot have a better idea of what happened, than
by giving you a copy of the ship’s log, from the time of the attack to next day. Therefore, I
shall begin. It will be necessary to inform you for your better information, that the Leander,
50 gun ship, joined the squadron the 23rd. At 5, carne to an anchot to the eastward of the
Town, in company with the Culloden, Zealous, Leander, Line of Battle Ships, & Seahorse,
Terpsichore, Emerald, Frigates, Cutter & Gun Boat standing towards the Town. At 1/2 past
7 the Mortar Boat began to throw shells into the Town. At 1/2 past 10 the marines & seamen
from the different ships put off & began to tow towards the mole head. At 1 o’clock
commence done of the heaviest cannonading I ever was witness to from the Town upon our
boats, likewise avery regular fire of Musquetry, which continued without intermission for the
space of 4 hours. At 2, Admiral Nelson returned on board being dreadfully wounded in his
right arm with a Grape Shot. I leave you to judge of my Situation sir, when I found that the
man, whom I may say has been a second father to Me; To see his Right arm dangling by his
side, while with his left he jumped up the ship’s side, and with a spirit that astonished every
one, told the surgeon to get his instruments ready, for that he knew he must lose his Arm &
that the sooner it was off the better. He underwent the Amputation with the same firmness
& courage that have always marked his Character, & I am happy to say is no win a fair way
of recovery. At 4, Several of the boats returned to the Ship not having able to Land by reason
of the Fire kept up by the Enemy. They gave us the unpleasant Intelligence that a 24 pounded
has struck the Fox & that she went down inmediately, with 150 souls on Board, the major
part of whom were drowned. All the boats of the Squadron employed saving the men. The
Batteries at the same time keeping up an inccesant Fire. At daylight the Enemy began to
cannonade the Shipping, which we returned 8c soon silenced them. We now began to
entertain bad hopes of our men on Shore; and not without reason, for in less than half an
hour afterwards, a Boat that had escaped from the Shote, informed us that all our people were
obliged to surrender, on Condition that they were inmediately sent on Board their respective
Ships, which was granted by the Governor. At 9, a Flag of Truce came off from Santa Cruz
with a Spanish officer Se the Captain of the Emerald, who, besides other bad news, informed
us that Lieutenant Wetherhead was Mortally wounded in the Belly. This was a Stroke which,
indeed, I could hatdly stand against; however, convinced that it was not a time to give way,
I got every thing in my power ready for this Reception, & about 11, he was conveyed on
Board in a Cradle. The Surgeon examined his wound, and said he thought it impossible he
could live long. I am sorry to say his Words proved too true. And now Sir, am I come to the
Worst part of my story. He lingered out to Saturday the 29th of July, & then departed,
seemingly without pain. In losing him I lost a Good Companion & a true Friend; and I
believe I may say the Nation lost a Brave an officer as ever stepped on Board a Ship. He was
the Darling of the Ship’s Company, & universally beloved by every person who had the
pleasure of his Acquaintance. His Body was committed to the deep on Sunday the 30th; 3
vollies of Musquetry fired in honour to his Memory. We left the island of Teneriffe the 27th,
and are now on our return to Cádiz. I shall not finish this until we join the Fleet, where I
shall be able to give you a short account now things go on in that Quarter. I had almost forgot
to say that on the death of poor Wetherhead, Admiral Nelson gave me a commission to act
as Lieutenant in his Vacancy; happy would it have made me had it been in any other, as I
shall ever regret the Loss of him.

I remain, dear Father, Your Affectionate Dutiful Son

William Hoste

Fuente:
FUENTES DOCUMENTALES DEL 25 DE JULIO DE 1797
Fuentes documentales del 25 de julio de 1797 de la victoria del General Gutiérrez, las tropas regulares y las milicias isleñas sobre la escuadra inglesa del Contralmirante Nelson.
Recopilación, transcripción y notas de Pedro Ontoria Oquillas, Luis Cola Benítez y Daniel García Pulido.

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