Señor de las Tribulaciones – Señor de Santa Cruz

Señor de las Tribulaciones
Señor de las Tribulaciones

“Señor de las Tribulaciones,
ante tu imagen venerada,
quiero reconocer mi maldad y mi pecado,
pero confío en tu bondad infinita,
y en tu perdón, te amo y quiero amarte siempre.
Renuévame, Señor.
Hazme de malo, bueno,
de pecador ingrato,amigo fiel
tuyo hasta la muerte”.

Así dice una antigua  y popular oración del Señor de las Tribulaciones, tambien llamado señor de Santa Cruz.

La imagen del Señor de las Tribulaciones es de busto. La talla es de autor anónimo y existen varias versiones sobre su origen y procedencia, aunque se cree que lo más probable es que fuera realizado por indígenas ecuatorianos. Fue esculpida con la técnica de la pasta extraída del corazón de la caña del maíz, como la de los indios tarascos de los cristos de Icod y Garachico.

Los primeros datos que existen sobre la imagen del Señor de las Tribulaciones hablan  de su pertenencia a la capilla del desaparecido Hospital de Nuestra Señora de los Dolores, donde fue llevada por el presbítero Fernando de Fuentes. Este sacerdote se trasladó a La Laguna, aunque la imagen quedó a cargo del administrador del hospital Francisco de Tolosa, militar que llegó a alcanzar el rango de teniente coronel de milicias y considerado como uno de los héroes que participaron en la victoria sobre el almirante Nelson cuando aún era capitán.

La imagen del Señor de las Tribulaciones fue donada en 1802 por Don José Carta (Tesorero General de las Reales Rentas) al Convento Franciscano de San Pedro de Alcántara (actual Parroquia de San Francisco de Asís).

La popularidad y la devoción que durante mucho tiempo alcanzó la imagen del Señor de las Tribulaciones se debió a muchas razones, entre ellas; la devoción de los enfermos del antiguo Hospital de Nuestra Señora de los Desamparados de la capital, quienes acudían para suplicarle la salud.

Uno de los primeros milagros de esta imagen ocurrió en la primavera de 1795, cuando la imagen se hallaba en el domicilio particular de José Carta. Hasta su residencia se llevó el busto del Señor de las Tribulaciones con motivo de una grave enfermedad que sufría su esposa, María Nicolasa Eduardo. En una carta que remitió al vicario de Santa Cruz, Tolosa hace constar que “(…) habiendo llevado la imagen el Tesorero General de Reales Rentas don José Carta a la habitación con motivo de hallarse gravemente accidentada doña María Nicolasa Eduardo, su mujer, se observó una erupción de varias partes del rostro de dicha escultura al parecer como agua, según el líquido y cristalino de las gotas que formaba, en vista de lo cual recogieron en unos algodones, dejando dicho rostro enjuto, pero habiendo vuelto a observar lo mismo a poco rato, envió a llamar al citado don José Carta al teniente don Pedro Ortiz, quien haciendo igual diligencia de enjugarlo y atribuyendo la causa de este acontecimiento acaso a la cercanía de la lámpara que al Señor ardía, la hizo retirar y, sin embargo, sucedió lo mismo tercera vez no sólo a presencia de dicho señor sino del presbítero don Juan González y de varios seculares que había en el cuarto, por lo que le suplico que en atención a lo expuesto, se sirva mandar a presencia de VD y ante notario público se examinen los testigos que presenciaron dicho acontecimiento declarando con toda individualidad a tenor de este escrito”(…)

Descartados todos los supuestos, se tuvo como un milagro, conocido posteriormente como el milagro del sudor, que fue atestiguado bajo escritura notarial por decisión de don Francisco Tolosa, teniente coronel de Milicias Provinciales.

Es a partir de ese momento cuando el Señor de las Tribulaciones comenzó a adquirir enorme popularidad y devoción por los habitantes de Santa Cruz, de tal manera que su propietario, el presbítero Fernando de Fuentes, que lo guardaba celosamente en su casa, se comprometió a realizar un retablo en el desaparecido convento de San Pedro Alcántara, para colocar en perpetuidad la sagrada imagen, como así ocurrió en 1802.

Pero sobre todo la tradicional vinculación del Señor de las Tribulaciones con la terrible epidemia del cólera-morbo asiática causada en 1893 por la presencia en el puerto de Santa Cruz de Tenerife del barco italiano Remo.  Introducida por San Andres, se extendió pronto por la zona sur de la capital. Junto con el Lazareto, las ermitas de San Sebastián, San Telmo y Regla servían de hospital de aislamiento. Los barrios de obreros (Cabo, Los Llan  os) fueron los más afectados. La actitud del pueblos santacrucero durante la enfermedad le valio el titulo de “Muy Benéfica” y la Cruz de Primera Clase de la Orden de Beneficencia de la Ciudad.

El barrio del Toscal permaneció libre de aquellos terribles estragos que provocó la enfermedad y la posterior desaparición milagrosa de aquel mal de la capital santacrucera. Este milagro fué justamente atribuido al Señor de las Tribulaciones debido a que la propagación de la enfermedad paró poco después de realizarse la procesión de la imagen en rogativas por las calles de la ciudad.

En acción de gracias, los fieles aclamaron que el lugar exacto donde aconteció el milagro (la entonces calle de Oriente) pasase a llevar el nombre de “calle del Señor de las Tribulaciones”, por lo que el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife celebró el 4 de enero de 1894 un pleno en el que acordó grabar el nombre.

Cada año la imagen del Señor de las Tribulaciones sale en procesión el Martes Santo por la noche desde la Iglesia de San Francisco por las calles del barrio del Toscal hasta la calle del Señor de las Tribulaciones para cumplir con el voto que hizo la capital en 1893 en gratitud por librarla de la epidemia del cólera, ya que, según la historia, por la presencia de la imagen en aquel lugar, paró el mal.

Es tradición que por las calles por donde pasa la procesión se realizen alfombras con sal coloreada para recibir a la imagen, durante la procesión el Señor de Santa Cruz recibe los cantos de isas y una ofrenda floral de pétalos, que caen de los balcones y ventanas en forma de lluvía, un espectaculo digno de admiración y devoción para cualquier santacrucero.

 

 

2 pensamientos en “Señor de las Tribulaciones – Señor de Santa Cruz

  • 26/03/2013 en 11:03 am
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    Gracias por compartir la historia del. Señor de las. Tribulaciones me a gusta mucho que el. Señor nos ayude a todos y nos bendiga

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  • 31/03/2015 en 2:04 pm
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    Se trata de una imagen muy venerada en la ciudad y aún en otras partes de la isla. Es a raíz del milagro por el que salvó a la ciudad de la epidemia que se le dio el título primero popular y después oficial de Señor de Santa Cruz. Pasa algo parecido con la Virgen de los Dolores, Patrona de Lanzarote, isla en la que yo he vivido. Esta Virgen salvó a la isla de unas erupciones volcánicas y desde entonces se la llama Virgen de los Volcanes, en honor a los volcanes que paró, como el Señor de Santa Cruz en honor a la ciudad que salvó. Dos imágenes sobrecogedoras y que inspiran gran devoción.

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