Homenaje a un maestro. Benjamín J. Miranda. 22 de septiembre de 1918.

Hay una calle en el Puerto de la Cruz, que de la Amargura, pasó a tener el nombre que durante muchos años representó la enseñanza en el Puerto, Benjamín J. Miranda. El maestro D. Benjamín fue formador de muchos hombres:

“El buril educador del Sr. Miranda produjo los médicos, don Juan González Martel, don Jorge Pérez Ventoso, don Eusebio Pérez Perera, don Diego Guigou, don José García Estrada, don Luis izquierdo Yumar, don Julián Rodríguez Ballester; abogados, don Andrés González de Chavez, don Joaquin Estrada y Madan, don Mario Arozena, don Luis Rodríguez Figueroa, don Andrés de Arroyo, don Manuel García y García, don Miguel Díaz Llanos; farmacéuticos, don Manuel García Estrada, don Joaquín García Estrada, don Manuel Benítez, don Bernabé Rodriguez Ballester; ingenieros, don Víctor Pérez Ventoso, don Víctor Machado Pérez; militares de carreras facultativas, don Julio Pérez Perera, de la Armada, don Rosendo Mauriz Martínez y don José Tolosa Garda, de Artillería.”

Misa Mayor
Misa Mayor

Formó a tres generaciones de portuenses en sus 48 años de servicio docente, hombre afable y respetado y venerado por todo el mundo como persona sobresaliente, el ayuntamiento en una sabia y merecida decisión, formó una comisión compuesta por los concejales D. Sebastián Castro, D. Francisco Machado, y los vecinos don Guillermo Wildpret, D. Vicente Cartaya y D. Antonio Espinosa, encargada de declarar hijo adoptivo del pueblo a D. Benjamín J. Miranda, dar su nombre a la calle de la Amargura y colocar su retrato en la Escuela que regentó.

El acto de homenaje se realizó el 22 de septiembre de 1918 y comenzó con una misa solemne que continuó con el desplazamiento de una “inmensa sábana de gente” que cubría el patio y las galerías del exconvento, adornado con banderas, la concurrencia era tal, que llenaba las calles alrededor del edificio.

Homenaje en la escuela.
Homenaje en la escuela.

La banda de Música de la Orotava, anunció la llegada del maestro que apareció en el patio acompañado de su yerno, el capitán de artillería Francisco Bonnín. D. Benjamín subió a la tribuna, presidida por su retrato y se sentó a la derecha de la presidencia.

“El Alcalde, D. Melchor Luz, con breves y oportunas frases inauguró el acto.

Seguidamente el secretario del Ayuntamiento Sr. Redecilla dio lectura a los acuerdos de la Corporación, a un expresivo telegrama del Gobernador civil, excelentísimo Sr. D. Joaquín Santos Ecay, adhiriéndose al homenaje, a un B, L. M. del jefe de Correos, D. Ernesto Abad, en el mismo sentido, pero excusando su asistencia por impedírselo servicio a aquehora, y a más de sesenta adhesiones postales, telegráficas y telefónicas.

Ocupa la tribuna D, Sebastián Castro Día y con su elocuente palabra ofrenda el Homenaje, da lectura a un erudito trabajo biográfico del Sr. Miranda, debido a la pluma de D. Francisco P. Montes de Oca, y entrega al venerable anciano, entre atronadores aplausos, el Titulo de Hijo adoptivo de Puerto de la Cruz.

Benjamín, emocionadísimo, expresa su agradecimiento a aquel testimonio de perdurable gratitud.

El Maestro nacional don Antonio Domínguez de Vera, lee unas pulidas cuartilla memorando episodios de la vida del homenajeado.

Andrés de Arroyo, pronuncia un brillante discurso, aunque él le quitara este titulo, pletórico de bellas imágenes expresivas del respeto que le merece su maestro, que lo educó e instruyó a la perfección y concluyó entregando al Sr. Miranda un lujoso álbum con más de 300 firmas de sus discípulos y una grandiosa dedicatoria del inspirado vate Sr. Rodríguez Figueroa[…]

Cerró el acto D. Luis R. Figueroa con otro brillantísimo discurso, al que pone Broche de oro dando lectura a su citada poesía.”

 

Descubren la placa

Terminado el acto protocolario en el ayuntamiento, marcha la comitiva hacia la calle de la Amargura, precedida por las banderas de la sociedad “La Lectura” y de la banda de música. Al llegar a la calle, en medio de indescriptibles entusiasmos y frenéticos vítores, el Alcalde descubre la plaza que a partir de ese momento diera nombre a la calle “Benjamín J. Miranda” y continúa el paseo hasta el domicilio del maestro donde fue obsequiada la representación oficial con un espléndido refrescote abundantes y ricos, dulces, helados, vinos y champaña.

 

Más tarde, la banda de música toco variadas piezas en el jardín del domicilio del maestro y fue galantemente obsequiada con un refrigerio. Por la noche, después de realizarse una procesión, la misma banda dio un concierto en la Plaza de la Constitución, que terminó de forma inesperada por un impresionante aguacero.

Marcha hacia la casa
Marcha hacia la casa

Es difícil en esta tierra recibir homenaje, pero más lo es recibirlo en vida, el maestro D. Benjamin J. Miranda lo recibió y unos días después quiso agradecerlo.

Sr. Director de «GACETA DE TENERIFE.
Muy estimado señor:

El día 22 del pasado fui honrado por este mi querido pueblo, por su Ilustre Ayuntamiento, autoridades y representaciones oficiales, con un homenaje verdaderamente inmerecido, pues durante cuarenta y ocho años como maestro de escuela, solamente cumplí con mi obligación; más no estando en mis facultades oponerme al unánime sentir de los que fueron mis discípulos, tuve que recibir resignado la expresión de su cariño, estimándola como el más fausto timbre de mi carrera profesional.

Cumpliendo con un deber de gratitud, envió a todos, a las Autoridades superiores y locales, a mis inolvidables discípulos, al pueblo en general y a la prensa periódica, que tan benévolamente recogió en sus ilustradas columnas esta manifestación, las más expresivas gracias y el sincero testimonio de mi profundo agradecimiento.

Es de V. Sr. Director, muy att°. y afmo. s. s. 

e. s. m.

Benjamín J. Miranda.

 

Puerto de la Cruz 1.° de Octubre de 1918

 

Humildad, vocación, devoción a le enseñanza, Salve Benjamín Miranda.

 


Procesión nocturna
Procesión nocturna

Poema leído en su homenaje

A mi querido Benjamín J. Miranda

Se mi ofrenda para ti maestro
Ante la blanca cima de tu testa
Hago una genuflexión, y arde mi rostro
Como antorcha ritual en sacra fiesta.

Hoy en un fausto día consagramos
Al que supo en la selva de la vida
Abrimos el camino por do vamos
Soñando aún la tierra prometida.

Resplandece en tu honor toda la gloria
De un alto ministerio que ennoblece…
¡Fue tu enseñanza una lustral victoria
Contra el analfabetismo que embrutece!

El pueblo ciudadano llega en coro,
Y al frente tus discípulos de antaño,
Para esculpir en caracteres de oro
El homenaje que te ofrece ogaño

Fin de fiesta aguado
Fin de fiesta aguado

Porque eres el patriarca de la escuela,
Ínclito pedagogo de la infancia
Y porque, como experto centinela
Del saber, diste el alto a la ignorancia.

Ahondando en la materia sensitiva
De nuestro pensamiento ensombrecido
Por la negra barbarie primitiva,
Hasta la luz lo alzaste redimido.

Es presente el pasado. Los que fueron
Niños ayer te exaltan reverentes,
Hombres ya hoy, que de tu voz oyeron
Lecciones y consejos elocuentes.

Hay en el fondo de nosotros algo
Que es fruto de tu espíritu selecto,
Y que renace con fervor hidalgo,
Para dar fe de nuestro noble afecto.

Dejas huella indeleble de tu paso
Y para todos vivirá bendito
Tu nombre en el recuerdo, que es el vaso
Donde no se corrompe lo infinito.

Luis Rodriguez Figueroa.


Bibliografía:

  • De la crónica del Homenaje, La Gaceta de Tenerife, nº 2507 del 26 de septiembre de 1918
  • De la carta de D. Benjamín J. Miranda. La Gaceta de Tenerife, nº 2515 del 4 de octubre de 1918
  • Dibujos depósitados en el Fondo Montes de Oca de la Universidad de La Laguna.
  • Semblanza de Benjamín J. Miranda, La Gaceta de Tenerife, nº 2509 del 29 de septiembre de 1918

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