Castillo de Paso Alto

Paso Alto
Paso Alto

En 1587, el ilustre ingeniero militar Leonardo Torriani efectuó un estudio de las fortificaciones y de las necesidades existentes en las islas. Torriani vio que para la defensa del puerto de Santa Cruz era necesario completar el sistema de protección con dos bastiones colocados en ambos flancos del mismo, uno en la Caleta de Negros (cerca del Puerto Caballos, actual zona del Parque Marítimo, antigua zona del Lazareto) y el otro en la zona de Paso Alto, para que sus tiros cruzados completaran los del Castillo de San Cristóbal (que había sido construido entre 1575 y 1578) y así cubrir toda la costa e impedir cualquier desembarco.

El Castillo de Paso Alto resultaba tan necesario como el de San Juan; se había estudiado su emplazamiento concienzudamente, ya que iba a estar situado en el nacimiento de la bahía, lugar exacto donde los vientos dominantes y las corrientes obligaban a pasar muy cerca de la costa a los barcos que quisiesen bombardear Santa Cruz. Ya desde 1582 existía un “fuertecillo”, que se había transformado en reducto en 1657, dotado con cuatro piezas de bronce y cuatro de hierro, y conocido con el nombre de Santo Cristo. Es en 1669 cuando el Capitán General Conde de Puertollano decide fabricar el definitivo Castillo, realizando las obras a expensas de la Hacienda Real. Debió influir en la decisión al ataque del Almirante Robert Blake en 1657. Dicen los historiadores que el 30 de Abril la fortaleza de Paso Alto recibió el mayor daño, pues las balas que daban en el risco de La Altura desencajaban muchas piedras que caían sobre la plataforma. Una idea de la intensidad del combate la puede dar el hecho de que en la fortaleza de Paso Alto habían caído 1.200 balas y 200 palanquetas.

El castillo se componía de una plataforma baja, casi a flor de agua, y a sus espaldas un edificio de dos plantas que aprovechaba el desnivel del terreno, de tal forma que el techo del piso bajo servía de plataforma a la planta alta. En la noche del 18 al 19 de Diciembre de 1774 una tormenta causó graves destrozos, procediéndose a su reparación de 1776 a 1782, dándole la forma semicircular por la que después fue conocido. De acuerdo con la ordenanza de 1788, estaba artillado con 10 cañones de a 24, ocho de a 16, cuatro de a 8 y dos morteros de a 12.

En Julio de 1797, el contraalmirante Nelson se dirige hacia Santa Cruz con una flota de 9 barcos con trescientos noventa y tres cañones, y una columna de desembarco de unos 1.500 hombres. Ante él, el General Antonio Gutiérrez, dispuesto a plantarle cara sólo dispone de 1.600 hombres, de los que 387 son artilleros que guarnecen los 91 cañones y morteros de la plaza. El 22 de Julio desembarca parte de sus hombres, pero es obligado a reembarcarlos; el 24 insiste y a las nueve de la noche dos naves intencan acercarse a la costa; los castillos de Paso Alto y San Miguel hacen fuego y rechazan la agresión. A media noche Nelson reúne todas sus naves, y poniéndose al frente de ellas intenta el último desembarco. Son descubiertos e inmediacamente se inicia el fuego desde los fuertes obligando a todos los barcos a retirarse. Nelson es herido en el brazo derecho por disparo de metralla, según la cradición, del famoso cañón “El Tigre”, teniéndole que amputar el brazo. El día 26 la flota inglesa se retira derrotada, habiendo perdido parte de sus banderas y soldados. El día 28 el Gobernador del Castillo de Paso Alto D. Pedro de Higueras da parte al General Gutiérrez sobre el daño causado por nuestro fuego y el del enemigo a fin de que se reconozca y proceda a su composición, indicando: “Haviendo reconocido menor en el Castillo de mi cargo el estrago que pudo haver ocasionado el desembarco del dia 22 y el bombardeo que executó la noche del 24 del corriente la Escuadra Ynglesa del cargo del Almirante Horacio Nelson, en que verificó el segundo, y sin embargo de haver dirigido más de 41 bombas al referido Castillo, sólo he hallada que por una de ellas rebentada en el ayre, cayó un casco en la cocina rompiendo algunas texas, tablas y un lado de tabique de una alacena continua á un quarto donde havia paja para bestias, sin gue ésta se hubiera incendiado…”

Sirvió de prisión durante gran parte del siglo XIX. En 1881 se reformó, abriéndose nuevas troneras y reartillándolo con 3 cañones de hierro de 15 cm y 2 obuses de hierro de 21 cm. Posteriormente cae en desuso, conservándose la batería anexa de Paso Alto. En 1930 vuelve a ser prisión militar y en 1952 fue vendido a la Junta de Obras del Puerto por 330.087 pesetas con 50 céntimos. Se restauró y embelleció para conmemorar la gesta del 25 de Julio de 1797 y así recordar a las sucesivas generaciones nuestra historia, en los lugares que fueron escena de la misma. Actualmente se conserva la plataforma circular donde todavía se encuentran los cañones “El Orrible”, “Espanto”, “El lnvencible” y ” Torpe”, junto con “El Tigre”, que desde febrero de 1988 se encuentra en la planta alta del Museo Militar Regional de Canarias. Los cuatro primeros cañones son de a 24 y fueron fundidos en el año 1717, durante el reinado de Felipe V EI “Tigre” fue fundido en Sevilla en 1768 durante el reinado de Carlos III.
(Fuente: Museo Regional Militar de Canarias)

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