Carta de D. Francisco Grandi

Señor:

Don Francisco Grandi, Teniente de la Primera Compañía de Artilleros Provinciales agregados a Vuestro Real Cuerpo de Artillería en la Plaza de Santa Cruz de Tenerife, una de las islas de Canarias. A L. R. P. de V. M. reberentemente expone: Que sin embargo de la extrecha obligación que tienen los Gefes Militares de trasladar a V. M. noticia puntual de los Subalternos que con exmero se distinguen en acreditar su celo y amor al Real Servicio, mayormente en . las acciones de gracia en que se trata de repeler la fuerza con la fuerza por el honor de la Corona para que V. M. se digne premiar a cada uno con proporción a sus legítimos méritos; el fundado recelo de que estas noticias no hayan llegado a V. M. con la individualidad que tanto importa a la reputación de cada Individuo. constituye al Exponente en la presición de poner baxo los ojos de V. M. la relación de su conducta en la imbación que los Ingleses hicieron eh esta Plaza la memorable noche del día 24 al 25 de Julio del presente año.

 

Hallándose el Exponente encargado del mando del Castillo principal de San Cristóbal que defiende el centro de la Línea baxo la órdenes del capitán del Real Cuerpo don Antonio Eduardo, quando se presentó a imbadir esta Plaza la Esquadra Inglesa del contra-almirante Horacio Nelson, observó que la Plaza intermedia del muelle al Castillo de San Pedro, la más limpia y proporcionada para executar un desembarco, no estava defendida por ninguna Artillería, convidava a los Enemigos, muchos de los quales la habían frequentado. a introducirse por ella en el Pueblo, estableciéndose desde luego en la Plaza Principal, cuya posesión les facilitaría el asalto de dicho Castillo entonces indefenso por la parte de tierra.

 

Estas consideraciones indujeron al exponente a solicitar permiso del Comandante General para abrir en el mismo Castillo una tronera que flanquease aquel punto no defendido, y obtenida su lizencia colocó, en la noche del 23 de Julio, vn cañón que en la madrugada del 25 fue bien funesto a los Enemigos, pues dirigiéndose con parte de sus Lanchas a desembarcar por otra Plaza, según lluvia tenido el Exponente, al fuego que este hizo en persona con aquella Pieza, perdieron la vida, entre otros, el capitán Bowen, promotor de la Expedición, su segundo y el Práctico que los conducía, y fueron heridos quantos por allí desembarcaron viendose los que pudieron escapar a favor de la obscuridad, obligados a retirarse, llevándose consigo al contra-almirante Nelson. a quien el mismo cañón quitó vn brazo.

 

Verificado el desembarco de los Enemigos en otro punto de la Línea, e internados en la Plaza, tubo aviso el Comandante General de hallarse abandonada la Batería del Muelle; y siendo su conservación exencial ordenó al Exponente fuese a encargarse de ella, lo que executó sin dilación. y hallándola no solamente abandonada, sino clavada su Artillería, hubo que solicitar, durante el fuego de los Enemigos en el Pueblo, un herrero que luego la puso corriente.

 

Apenas preparado, sobrevino segundo desembarco que al rayar el día intentaron los Enemigos en quince Lanchas que governavan derechamente al mismo Muelle para reforzar a los que se hallavan en tierra; y reparando entonces el Exponente que había llegado a la expresada Batería de su cargo el Comandante del Real Cuerpo que venía a reconocer la cituación del Enemigo y dar aviso de ella al Comandante General le hizo presente el que expone que a causa de la disposición de dicha Batería Prolongada dentro del mar, avierta e indefensa por la parte de tierra, podían verse cortados por la espalda y por tanto le suplicó que evitase el peligro y se retirase, dexándole solo; pero haviendo este Gefe despresiado, valerosamente, y como tal olvido de su propia conservación estos avisos fué testigo del vigor y presencia de ánimo con que, sin más que ocho milicianos de Infantería de lo interior de la isla que jamás havían manejado cañones, y dos artilleros veteranos, mui corto número para servir una Batería de siete Piezas a barveta, se opuso el Exponente a la desigual fuerza de quince Lanchas Enemigas,ya vista del mismo Gefe del Real Cuerpo tuvo el acierto de hechar dos de ellas a pique, lo que dicidió la suerte de la Plaza, hasta entonces indecisa, porque los Enemigos que se hallaban establesidos en el Convento de Religiosos de Santo Domingo, y formados en Batalla en su Plazuela observando del campanario del propio Convento la facilidad con que fué rechasado el socorro que havían pedido por medio de señales, se acobardaron, e inmediatamente propuciero capitular.

 

El Exponente, Señor, a más de lo que deja reberentemente expuesto obró en la acción de más peligro en que se ha visto la Isla de Tenerife de pasar a dominio extraño, es un oficial que desde que logró ser admitido en el servicio de V. M., se ha dedicado incesantemente a instruirse en todo lo que corresponde al mejor desempeño de su obligación, y desde Julio de 95, se halla encargado de la Ayudantía mayor de su Cuerpo sin extipendio alguno, lo que hace presente; y animado de la gran munificencia con que V.M. recompensa a los que. le sirven con inteligencia, amor y lealtad.

 

Suplica a V. M. que si considera al Exponente acreedor al título de oficial benemérito se digne V. M. concederle esta gracia con lo más que fuere de su Real agrado, pera no quedar confundido con los que desempeñaaon mal su dever, que dimanando de la voluntad de V. M. se tendrá por suficientemente premiado, y alentará a sacrificarse en el cumplimiento de su obligación.

 

Plaza de Santa Cruz de Tenerife

Diciembre 12 de 1797.—

Señor.- A L.R.P. de V. M

Francisco Grandi.

 

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