Identidad Canaria

Es verdad que en nosotros pervive el alma guanche, que generación tras generación hemos ido transmitiendo las costumbres de nuestros ancestros, creando una tradición no escrita de costumbres y pareceres, un conjunto de actitudes que componen nuestra idiosincrasia.

Es verdad que continuamos la manera de ser del guanche que quedó, el que se convirtió al cristianismo y cambio su nombre aborigen por el de un santo cristiano y se atribuyo un apellido que no era el de su familia, el que aprendió rápidamente las costumbres del invasor y las adoptó como suyas defendiéndolas y exagerándolas para no ser tildado de nativo, el que rápidamente olvidó su lengua y costumbres para aferrarse a las nuevas importadas y alababa todo lo que venía de fuera, despreciando los de aquí por miedo a ser acusado de aborigen.

Mantenemos la tradición del mimetismo exagerado con el invasor, y aún hoy, hay muchos que prefieren lo “bueno” de fuera a lo nuestro, aunque lo bueno de fuera, en última instancia sea contratado y desarrollado por empresas locales.

Prefiero el alma del guanche que no quedó, que prefirió ser esclavizado a convertirse a la nueva religión. Somos buenos, nuestras costumbres son nuestras, nuestra forma de ser no la cambio por nada, y prefiero el aplatanamiento a los nuevos usos y costumbres de depredador importada de fuera que están marcando a nuestras empresas, prefiero al profesional de aquí al comercial arrogante, agresivo de fuera que viene a vendernos un producto cuya única marca de calidad es su origen “hecho en godilandia”…

3 pensamientos en “Identidad Canaria

  • 29/10/2011 en 2:18 pm
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    Esto, querido, es nacionalismo victimista. Somos lo que somos porque es lo que queremos ser. Culpar ahora al invasor de nuestros males no es sino autoexculpación. En el principio, no había canarias, sino unas cuantas tribus megalíticas, no hablemos de nación. Respecto a “.. continuamos la manera de ser del guanche…”… no hay maneras de ser que aguanten 600 años de invasión. Pregúntale a los escoceses, galeses o irlandeses. La mitad, por no decir el 80% de nuestro “idioma” es castellano, portugués, francés, inglés y vete tú a saber cuánto más. El problema de canarias es el de cualquier territorio periférico: Clientelismo político, dependencia de un sector basado en factores geográficos y medioambientales (mírese lo pasado con el Hierro, y sustitúyase “volcán” por cualquier otro desastre que afecte a las islas e impacte en el turismo).

    Ahora el dictador es el cacique, herencia del jefe tribal que hacía y deshacía según su capricho, reforzada y institucionalizada por el “invasor” (como alguien diga que vivir en una tribu es la quintaesencia de la democracia, mejor que se calle).

    La economía que sobrevive es la del conocimiento, la de aportar valor, la de hacer las cosas mejor y más rápido o más eficientemente. Eso se llama “innovación”, y no lo que se vé por estos lares. El primer ingrediente de la innovación lo tenemos: Se llama talento.

    Dejémonos de preocuparnos por el paro, el sueldito a final de mes o el chanchullo sin factura. Preocupémosnos por un 40% de abandono escolar, porque sin formación (aspecto fomentado por “El turismo es nuestra actividad económica o dicho de otra manera, mi niño, pa que quieres ir a la universidad si pa servir copas y papas arrugás al guiri no necesitas más que enterder inglés o alemán) no hay talento.

    Pues mira… yo no prefiero ser ese guanche (con el que no me une nada). Si hubiera ganado al “conquistador”, hoy seríamos marroquíes. La pregunta no es si hubiesen o no sido conquistados, sino cuando y por quién.

    “Mantenemos la tradición del mimetismo exagerado con el invasor, y aún hoy, hay muchos que prefieren lo “bueno” de fuera a lo nuestro, aunque lo bueno de fuera, en ultima instancia sea contratado y desarrollado por empresas locales” Eso se llama chanchullo y políticas de contratación. Pasa en Canarias, en Madrid, en Almería y en huesca. Es lo que votamos, así que atengámonos a las consecuencias.

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  • 29/10/2011 en 4:37 pm
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    Estimado Jose Luis, precisamente no le echo la culpa al de fuera, se la echo al de aquí que se sigue vendiendo y prefiere despreciar y condenar a la eterna pobreza a su gente, porque quiere que sigamos siendo una raza de vencidos, analfabetos e iletrados para que con dos partidos de fútbol, unos carnavales y cuatro fiestas más, sigamos creyendo que vivimos en el paraíso.

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  • 29/10/2011 en 5:21 pm
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    Uis lo de “estimado”…. con lo bien que había quedado yo con lo de “querido”….

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