El siguiente en caer.

Noticia de la inuguración
Noticia de la inuguración

El abandono que tiene nuestro patrimonio arquitectónico e histórico es manifiesto en todos los rincones de nuestra isla, pero cabe destacar el claro mal ejemplo de su área metropolitana, tanto en su “Patrimonio de la Humanidad” como en la capital de la isla.

La zona de Miraflores, conocida ampliamente por ser antaño y ogaño lugar de prostitución femenina, acoge varios inmuebles que, sin ninguna explicación, no tienen ningún tipo de protección.

En especial destaca el edificio de la esquina de Carmen Monteverde y Juan de Padrón, un imponente edificio en estilo ecléctico proyectado por el arquitecto Antonio Pintor y Ocete en 1908.

Fue el promotor del edificio, Enrique Pérez Soto, un empresario solvente de Santa Cruz, concejal de su Ayuntamiento y presidente de la Real Academia Canaria de Bellas Artes. Además, contribuyó de forma decisiva a hacer realidad el proyecto del hospitalito de niños del doctor Guigou, y donó varias obras del pintor Juan de Miranda al Museo Municipal. En 1911, Pérez Soto cede las oficinas del bajo de su edificio a una entidad de reciente creación.

El día 15 de marzo de 1911 se abre al público la oficina de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad (después conocida como CajaCanarias) en la esquina de las calles de Santa Isabel (Carmen Monteverde) y la Gloria (Juan de Padrón).

Mientras la sede estuvo en ese edificio fueron sus presidentes Eduardo Domínguez Afonso (1910-1916), Fernando de Massy y Guillón (1916-1922), Francisco La Roche Aguilar (1922-1948), personalidades reconocidas de nuestra isla, que por suerte no podrán ver el estado de la primera sede de la entidad que presidieron.

El 14 de abril se abre sucursal de esta entidad en La Laguna, en la Plaza de la Catedral nº 7 y en agosto de 1926, después de más de 15 años en el mismo local, son trasladadas estas oficinas a la calle Ruíz de Padrón nº 17, esquina San Juan Bautista.

Agosto de 1926. Las oficinas se trasladan a Ruíz de Padrón
Agosto de 1926. Las oficinas se trasladan a Ruíz de Padrón

A finales de 1929, trasladan de nuevo sus oficinas a los números 9 y 11 de Pérez Galdós.

La Caja de Ahorros y Monte de Piedad no sólo tuvo una enorme influencia financiera en nuestra isla, tanto en las economías familiares como empresariales, sino que realizó una enorme labor cultural y educativa, promocionando y participando en innumerables iniciativas públicas y privadas.

Esto hace que el edificio no sólo sea interesante por su empaque y estilo, o por ser un proyecto de Antonio Pintor y Ocete. Su vinculación con la historia de la ciudad y de una de sus entidades más significativas, ya desaparecida, nuestra Caja de Ahorros y Monte de Piedad, lo convierten en un elemento a proteger y conservar de nuestra historia que, si nada se arregla, si nada se hace, será el siguiente en caer.

Alejandro Carracedo Hernández

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