La Casa del Barco de La Verdellada

por Melchor Padilla

Buscando información gráfica en la red nos hemos encontrado casualmente con una antigua postal de un fotógrafo sin identificar que, posiblemente entre 1895 y 1900, plasmó con su cámara una escena que titula ‘Tenerife. El barco; capricho campestre’. En ella podemos contemplar una casa tradicional canaria y, tras ella, un árbol de cierto porte sobre el cual aparece el esqueleto de un barco velero con dos mástiles y un bauprés. Desde este barco una pareja de jóvenes mira hacia la cámara. ¿En qué parte de la isla está tomada esa fotografía?

Un elemento del paisaje nos revela el secreto, pues a la izquierda de la imagen aparece la estampa inconfundible de la montaña de San Roque, vista desde la zona que hoy ocupa el lagunero barrio de La Verdellada. Con estos datos nos atrevemos a asegurar que estamos contemplando una de las imágenes más antiguas de la que hoy es conocida como la Casa del Barco. En las imágenes de esta casa en la actualidad podemos ver el mismo árbol, un alcornoque, que sostuvo en tiempos el velero, aunque la montaña ya no se divisa con claridad debido a la construcción de un edificio en las últimas décadas.

La Casa del Barco, cuyos orígenes algunos sitúan en el siglo XVI, fue el núcleo fundacional de lo que hoy es el barrio de La Verdellada, cuyo nombre procede, al parecer, de la uva verdello que se cultivaba en la zona. Se trataba de una casa rural con un aljibe que permitía el regadío de los cultivos de la finca. Ese aljibe existe aún hoy en día y sobre él aparece el que quizá sea el último molino de viento de este tipo de Tenerife.

Estos molinos, llamados de tipo americano, fueron producidos masivamente en Estados Unidos desde finales del siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial. Al finalizar el siglo XIX sólo la compañía Aermotor produjo más de ochocientos mil molinos de viento. La tecnología del molino americano se difundió en todo el mundo durante la última década del siglo XIX y se producían, bajo licencia o con diseños similares, en muchos países. La implantación de la electricidad hizo que fueran desapareciendo paulatinamente de nuestro paisaje, aunque todavía es posible ver alguno funcionando en la isla de Fuerteventura.

En la época en que se hizo la fotografía la casa fue dedicada a merendero, que contaba como principal atractivo con el barco sobre el árbol en el que se podían degustar las viandas y bebidas del establecimiento. En una imagen aérea de 1961, vemos la casa y la finca con una era, hoy desaparecida, lo que prueba la importancia del cultivo de cereales en la zona. El plano del barrio apenas se está empezando a configurar en esa época, pues solo existe la manzana entre la avenida de La Salle, el Camino Real y la calle Francisco Afonso Carrillo. Por encima, unas pocas casas dispersas que no llegan hasta la actual calle Domingo Pérez Minik. Esta imagen nos da, pues, una idea de lo que fue esta zona de La Laguna antes del gran desarrollo poblacional de los años 60 y 70.

La Casa del Barco fue salvada de su demolición gracias a la acción de los vecinos de la Verdellada que ven en ella todo un símbolo de su barrio. En el año 2009, el ayuntamiento se comprometió a restaurar la casa y convertirla en un centro de carácter sociocultural, pero hasta el momento no se han iniciado los trabajos.

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