El bronco son de la Semana Santa

por Melchor Padilla

Esta Semana Santa volverá a sonar, el Jueves y Viernes Santo, un extraño instrumento que podemos contemplar junto a la espadaña de la iglesia de Santo Domingo de La Laguna. Conocido con el nombre de matraca, el Diccionario de la Real Academia lo describe como “rueda de tablas fijas en forma de aspa, entre las que cuelgan mazos que al girar ella producen ruido grande y desapacible”.

Desde el punto de vista musical, las matracas forman parte del grupo de los idiófonos, es decir, de aquellos instrumentos que frotados, agitados o percutidos producen su sonido por el propio material de que se forman. La de Santo Domingo es de tipo compuesto y consta de un eje con manivela sobre el que hay dispuestas cuatro tablas formando aspas, entre las cuales cuelgan dos mazas que las golpean cuando se hace girar.

No son muy habituales en el archipiélago y es ésta que nos ocupa la que se encuentra en mejor estado desde que por parte de la Parroquia se procedió a su restauración hace unos años. Existe otra en la Catedral de La Laguna que se halla deteriorada y fuera de uso.

Su utilización está ligada desde antiguo a la liturgia de Semana Santa, pues tradicionalmente tenía como función principal sustituir a las campanas durante los días del triduo sacro, concretamente desde la hora nona del Jueves Santo, después del Gloria de la misa, hasta la tarde del sábado, y formaban parte importante del ya desaparecido Oficio de Tinieblas. Para la tradición católica su sonido recuerda el estruendo que se produjo en el momento en que “el velo del templo se rasgó en dos, de arriba a abajo; y la tierra tembló, y las rocas se hendieron”.

Podremos oír de nuevo el bronco sonido de la matraca en la tarde de este Jueves Santo, cuando salgan de la Parroquia de Santo Domingo los pasos del Cristo de la Humildad y Paciencia, Nuestra Señora del Mayor Dolor, Santos Varones, San Juan y la Magdalena y Nuestra Señora de la Soledad. También sonará en la procesión de madrugada cuando el Cristo de La Laguna llegue a Santo Domingo y, el Viernes Santo, cuando salga el Santo Sepulcro con destino a la Concepción a las tres de la tarde. Y por último, a la llegada a la parroquia de la procesión del silencio.

Del nombre de este instrumento proviene la expresión “dar la matraca” o “dar la matraquilla”, queriendo indicar insistencia pesada y molesta.

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