Un barril

barrilUn barril, escondite, vivienda, cebo, almacén. ¿Sólo un barril? Para Jim fue escondite, en la isla del tesoro, vivienda para diógenes y el chavo del ocho, cebo para Fortunato en el barril de amontillado, almacén en cualquier barco en travesía a ultramar, regalo de un vencido.

Sólo un barril, promesa de un buen vivo, acompañado de castañas, prohibido a las mujeres, en esos días.

Abuelo de los cacharros, bajaba a bañarse en la playa. Nieto de las ánforas, hermano de las botas y los porrones. Padre bastardo del tetra brick.

Almacenaban antaño, galletas de gorgojos, vino de canarias, manzanas y limas.

Desechados por el bodeguero, porque envejecen el vino. Desmontados cuatro en uno, montados una habitación.

Un barril, sólo un barril.

Desembarcó en el viejo muelle. Olor a viejos palos podridos, mordidos por el agua salada anciana de antaño, que remojaba los pilotes sumergidos. Ella lo miraba desde su lugar. El barril. Sentada con las piernas recogidas, con su falda turquesa y su cascabel en el tobillo. Él la reconoció, la miró y ella bajó la mirada, escondiéndose en sus sueños.

De fibra alimentada con gotas de alisios, madurada sobre arenas negras de volcán. Sólo es un barril… Un barril de por aquí.

2 pensamientos en “Un barril

  • 05/10/2009 en 9:25 pm
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    Desembarcó en el viejo muelle. Olor a viejos palos podridos, mordidos por el agua salada anciana de antaño, que remojaba los pilotes sumergidos. Ella lo miraba desde su lugar. El barril. Sentada con las piernas recogidas, con su falda turquesa y su cascabel en el tobillo. Él la reconoció. La miró y ella bajó la mirada, escondiéndose en sus sueños.

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