El zurrónLa Cuesta

Capítulo 2. La Cuesta: Un Enclave Estratégico en la Conquista Canaria

La Cuesta fue un importante núcleo de población guanche, prueba de ello es la cueva de enterramiento intacta, localizada en 1944 en el margen derecho del Barranco de Santos en la zona del Becerril, y estudiada por Diego Cuscoy. En esta cueva se encontraron 50 enterramientos, acompañados de cuentas de collares y punzones de hueso, en varios estratos, lo que indica una utilización de las mismas a lo largo del tiempo.

4. Enterramientos en superficie de la cueva de El Becerril (Álvarez Delgado, 1947: lam. 8 / fig. 3)

Además, se han encontrado múltiples cuevas de habitación en la zona, incluyendo los alrededores de la montaña de Guerra y el barranco de Tabares, reutilizadas en tiempos históricos. Todo esto indica la localización de un enclave estable de habitación en la zona de la Cuesta.

El primero en enfrentarse a una “escaramuza” en La Cuesta es Francisco de Maldonado, gobernador de Gran Canaria, que tuvo tal descalabro en sus fuerzas de ataque cristianos que se asegura que después de esta aventura solía decir: “No más pleitos con los guanches de Tenerife”.[1]

Las crónicas de la Conquista narran la utilización de este lugar como lugar de vigilancia para avisar de la llegada de los conquistadores, según nos cuenta Espinosa: “y cogerles la cuesta, donde con su ligereza se pudiesen aprovechar de los nuestros. Mas no les salió como pensaban, porque o los centinelas se descuidaron o ellos (aunque apercibidos) no pudieron salir más aína, y así, cuando acudieron, ya los nuestros estaban en lo alto y puestos en ordenanza”.

Alonso de Lugo conoce la existencia de este poblado, no en vano varias fuentes indican que los primeros cautivos que tomó el Adelantado en la isla fueron de esta zona, y es aquí donde tiene una de sus primeras escaramuzas con los guanches. Es interesante reseñar que en el segundo y definitivo intento de conquista de Tenerife, establece su campamento en la zona de Gracia, seguramente en el lugar que hoy ocupa la ermita, siendo un baluarte natural con un único acceso posible.

 Rumeu de Armas en su obra, La Conquista de Tenerife 1494-1496, dice: “Rebasado el bosque de La Cuesta, las tropas prosiguieron su avance sin contratiempo alguno hasta arribar al torreón de Gracia”, bosque del que no podemos asegurar su existencia, pero si podemos analizar cómo era el terreno de esa zona y qué ofrecía como alicientes para su habitación.

Los terrenos de La Cuesta, desde el Barranco de Santos, hasta la montaña de Ofra, son bastante llanos, con una pendiente media muy suave y con un suministro de agua casi constante en el Barranco de Santos, no hay que olvidar que hasta principios del siglo XX fue una fuente de suministro de agua muy importante para la ciudad de Santa Cruz.

5. Cuevas reutilizadas en el barranco de Santos, zona del Becerril. Fondo Diego Cuscoy.

Estas características permiten tener una zona de pastoreo muy amplia, veteada por pequeños barrancos que en esta zona son poco más que hondonadas fáciles de cruzar, con un suministro casi constante de agua.

Si a esto unimos que las cuevas de habitación localizadas en el profundo cauce del Barranco de Santos constituyen un baluarte defensivo, accesibles sólo por pequeños senderos por el que solo se puede avanzar casi en fila india, conforman en su conjunto el entorno ideal para que nuestros ancestros se establecieran en sus alrededores.

6. Molino de agua en el Barranco de Santos, 1888.

[1] Historia de Canarias II, VIII. José de Viera y Claviio

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