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	<title>Canarízame &#187; Recuerdos</title>
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		<title>Tipos de gofio (Extracto del libro A través de las Islas Canarias de 1900)</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Sep 2010 16:33:38 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#8220;Muchas clases hay de gofio y todas ellas excelentes, decía mi cicerone, entre el trasiego de dos papas. El principal es de trigo; ¡nada como el gofio de trigo! sobre todo si es de la Laguna, donde se cosechan 30.000 fanegas de este grano. Para hacerlo se toma un tostador de barro, vasija grande, ancha [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&#8220;Muchas clases hay de gofio y todas ellas excelentes, decía mi cicerone, entre el trasiego de dos papas. El principal es de trigo; ¡nada como el gofio de trigo! sobre todo si es de la Laguna, donde se cosechan 30.000 fanegas de este grano. Para hacerlo se toma un tostador de barro, vasija grande, ancha y baja de fondo, con bordes, que se pone al fuego con el trigo que se quiere tostar, el que se agita incesantemente para que no se carbonice, con el remejiquero este no es más que un palo corto con una pelota de trapo en su extremo.<span id="more-252"></span></p>
<p>Cuando se ve que el trigo está doradito se aparta y se le echa un poco de sal de comer. Después se lleva al molino, se reduce a harina y está hecho el gofio. Este como V. ve, se come en polvo, amasado con agua formando pellas, con leche y con miel de abeja o de caña; lo llevan dentro de un zurrón de baifo ó cabrito, curtido su interior, y en el mismo los campesinos ponen un poco de agua y estrujando el cuero sacan ya hecha la bola de gofio, dispuesta para comerle. ¡Le voy llevar á V. a comer un escaldón en la Laguna, que se va chupar los dedos!</p>
<p>-¡Escaldón!-eso tendrá guindillas picantes, ¿no es verdad?-¡Que, Pimienta! Lo que le digo es que me va a dar las gracias después que lo coma.</p>
<p>Hay también el gofio de cebada que es muy sano, nutritivo y fresco y es una especialidad para tomar con leche. Lo hay así mismo de millo o maíz; éste se tuesta añadiendole un poco de arena, con el objeto de que se florée, formando lo que se llama chafeña, cosa muy del gusto de los muchachos. También se hace de trigo; se tuesta éste un poco más para que el grano quede mas tiernecito, poniéndole un poco de sal y se muele en el molino. Esta harina es muy sabrosa y nutritiva, usándose con agua, caldo, leche, y miel de abejas y de caña, haciendo de este modo las delicias no solo de los pequeños sino también de los mayores. ¡Cosa buena! &#8230; También se hace gofio de garbanzos tostados; tampoco es malo el gofio de chochos ó altramuces según dicen, porque no lo he probado; se muele en la Palma, y cuando V. vaya por allí ya le hablarán de él.</p>
<p>Se suelen mezclar algunos de estos granos, sobre todo el trigo, con millo o cebada, y con garbanzos; este es el gofio macho, que llaman. Y por último, en años de carestía, la clase pobre se ve obligada á comerlo hecho de simientes de cosco y de raíz de helecho, que al contrario de los otros es un gofio detestable.&#8221;</p>
<address><strong><em>Es curioso que este último el de helecho era uno de los consumidos por los guanches al no haber en esta tierra, millo, trigo, chocho, garbanzos&#8230;</em></strong><br />
</address>
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		<title>El Robado</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Sep 2010 23:04:23 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Tradición Portuense Para el presbítero don Manuel Díaz Pacheco, conocedor del sitio del que trata este relato. Aún conservo en mi memoria esta frase: “En Cuaco hay brevas”, “brevas hay en Cuaco”,  la que, dicha de una a otra forma, fué oída siendo niño de labios que jamás mintieron (1) y la que, más tarde, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Tradición Portuense</strong></p>
<p style="text-align: right;">Para el presbítero don Manuel Díaz Pacheco,<br />
conocedor del sitio del que trata este relato.</p>
<div id="attachment_248" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><a href="http://www.canarizame.com/wp-content/uploads/2010/09/rs_el-robado.jpg"><img class="size-medium wp-image-248" title="Casa del Robado" src="http://www.canarizame.com/wp-content/uploads/2010/09/rs_el-robado-300x112.jpg" alt="Casa del Robado" width="300" height="112" /></a><p class="wp-caption-text">Casa situada en el Robado.</p></div>
<p>Aún conservo en mi memoria esta frase:</p>
<p>“En Cuaco hay brevas”, “brevas hay en Cuaco”,  la que, dicha de una a otra forma, fué oída siendo niño de labios que jamás mintieron (1) y la que, más tarde, vino a satisfacer mi curiosidad, en explicación categórica hecha con pelos y señales por la vieja medianera de Malpeis Alto, una tal cha Cecilia Amador, persona que sabía el por qué de ella, y aplicarle, si era menester, cuando llegase el caso.<span id="more-247"></span></p>
<p>Y parece ser, que allá en los años que anduvo por el mundo, mejor dicho, que durante los soles que tuvo de vida “Tía María Castaña” cuidaba de todo el Malpeis de Cuaco o Monte Miseria hasta el Callejón del Risco de Oro, en que termina el “Vulcán de la  Corte”, un labriego, hombre recio al trabajo, muy madrugador y de un genio tan grande, que jamás se le vio con nadie chanciar ni menos por gusto arrearse. Este labriego se llamaba cho Patricio. Así le contaron a cha Cecilia sus abuelos, cuyo relato es como sigue:</p>
<p style="text-align: center;">I</p>
<p>“Como todo terreno de vulcán. Este lo fué de piedra riquemada e indino, tan pior, que poco se podía aprovechar de él para sembradura, por lo que cho Patricio habló con el amo que era un caballeo mayurajista muy felicoso (2) y consiguió el permiso necesario para soribarlo.</p>
<p>A los pocos meses, metió mano, arrancó infinidad de cardones y tabaibas, plantando en su lugar gran número de puyas de higueras, a las que diariamente atendía con esmerada solicitud. A su tiempo, de aquellas puyas se formaron árboles y estos dieron abundantes frutos, por lo que el cho Patricio no perdía momento en sitio ni lugar, que, públicamente, dejase de ponderarías brevas de Cuaco, que habían nacido tan grandes como/ jormas y de un saborcito a almibarado malacotón palmero.</p>
<p>Pero&#8230; el diantre, que siempre mete la pata en todo lo güeno, hizo que la fama de las brevas llegase a oídos de cierta clase de sarapicos (así llamaban a los estudiantes en aquella época) y estos, previo acuerdo, determinaron darle durante aquel verano la batida a las brevas celebradas por mismo cultivador.</p>
<p>El pobre cho Patricio, mientras quedaba un solo fruto en las higuera no dormía. Corre que baja, corre que sube, grita aquí y amenazaba allá, de esta positura se las pasaba de noche y día el cho Patricio; era un aperriado, era un desgraciado &#8211;  ¡así lo semos tuitos los que atendemos a las malditas medianeriyas! &#8211; hasta que, afatigado, se risolvió dar parte al justicia y su amo, con el fin de que currigiesen las malegnidades acometidas por aquella mala pandilla,  y ansina se pudiese atajar el no llevarse las pocas brevas que en las gajadas  aun quedaban.</p>
<p>El alcalde del pueblo, que hacía de justicia, parece que amonestó reciamente a los saltiadores y robones de brevas, y el amo de cho Patricio, de seguro, le aconsejaría que si aquellos volvían a su finca, les diese un buen susto, un gran escarmiento; lo cierto fué que el viejo, envalentonado con la ritremenda del justicia y consejo del dueño de las tierras, cargó hasta la boca un largo fosil de dos cañones, atacóle de papeles y granada resalga  y ¡armas al hombro! esperó que al cerrarse la noche llegaran a los posaderos la bandada de sarapicos, para poderlos ahuyentar.</p>
<p>Y así sucedió. El enjambre de muchachos allegaron y el susto que produjo el primer disparo de arma entre ellos, lo fué de «padre y muy señor mío». Estos «nos vieron tierra por adonde juir»; corrieron despavoridos y saltando de uno a otro matorral como bayfos se jicieron una camalidades.</p>
<p>Muchos de los sarapicos, casi pierden el Pico de vista; sus gorras, sus sombreros, sus cachorras volaron para no encontrarse jamás; otros dejaron entre los retoños de las gajadas de los árboles, sus pantalones, sus medias, sus «amarras y algunos si tomaron casa, lo fué de una manera milagrosa.</p>
<p>Los menos magullados, arrastraron a sus compañeros hasta el callejón próximo para evitarla no cayesen en la apresa del cho Patricio, y a duras penas consiguieron bajarles a la pela con las piernas y brazos desconchabados y jechos unos penitentes. Sus caras rasjusñadas y bañadas en sangre como un Ise Homo formaba reguero copioso por do quier.</p>
<p>Este suceso dió que decir en el pueblo, cuyos habitantest, en su mayoría, desde luego, se pronunciaron en favor del cho Patricio, pero algunas discusiones suscitadas  llegaron a tal altura, que hubo menester de la imprescindible intervención del señor cura párroco para poder aplacar un tanto los ánimos alterados de los elementos disconformes y partidarios de los sarapicos que yacían en sus hechaduras como si fuese en la época de la muda “</p>
<p style="text-align: center;">II</p>
<p>“Pasó todo el mes de Agosto y entró Septiembre, sin que los sarapicos sanasen de sus herida y se les viesen pulular por las calles y plazas. Sus reuniones en «El Montullo» &#8211; que era el lugar donde celebraban las sesiones secretas &#8211; , aún permanecía desierto, solitario&#8230;</p>
<p>Tal o cual estudiante salía a tomar aire marino o recorría los sitios más ocultos de la población, llevando en  su semblante el marcado sello de la culpabilidad y siempre con la mirada sospechosa, con la inquietud de aquel que, por haber hecha un daño no goza de tranquilidad absoluta y teme ser castigado, siente ser vigilado&#8230;”</p>
<p>La musa popular ya había patentizado el hecho. Con todo el sabor y color, fueron lanzadas al viento algunas coplas de las que hoy recordamos las siguientes:</p>
<pre>Como en Cuaco ya no hay brevas,
La gente de la Ranilla
Come uvas, como peras
Y muele el gofio en la Villa.</pre>
<pre>Muchachos, tener cuidado
No subáis al Malpaís
Que Cho Patricio, «El Robado»,
Ha cargado su fucil.</pre>
<pre>Ni el cañón de Santa Bárbara
Con tanto daleve ejercicio,
Pudo hacer blanco en el agua
Como en Cuaco Cho Patricio.</pre>
<p>Y termina el relato Cha Cecilia, en forma pausada y de manera sotil, con sorma&#8230;</p>
<p>“Por fin ganaron de sus magullamientos los pájaros o saltiadores” y el labriego, que a diario bajaba a la población a hacer sus compras, frecuentemente era amenazado; otras, improperado y las más, atormentado con infernales griterías en las que le decían: ¡EI Robado&#8230;! ¡El Robado&#8230;! ¡Muera El Robado! a lo que con sarcástica sonrisa contestaba por defensa: «En Cuaco hay brevas», «brevas hay en Cuaco», y señalando con su vara reluciente y atachonada hacia el &#8220;Monte Miseria”, añadía: Subid alla&#8230;, id alli si las queréis aprobar (3). Ellas, ya deben estar más que pasaditas.</p>
<p><strong>Francisco P. Montes de Oca García.</strong></p>
<p>Cronista titular del Puerto de la Cruz.</p>
<p>Marzo de 1923.</p>
<address>(1) Don Wenceslao Luis Delgado, distinguido patricio y alcalde que fué de esta población.</address>
<address>(2) El primer Sr. marqués de la Candia.</address>
<address>(3) Esta finca, fué dividida en varios trozos; uno de ellos perteneció a don Juan Pedro  Dominguez; otro, a doña Micaela de Jesús, otro a don Carlos Emith y el mayor, lo vendieron los herederos del dicho marqués, al Sr. coronel inglés Owem Peel Wetherd,  por escritura celebrada en la Orotava ante el notario don Vicente Martínez de la Peña y Real, en 6 de Junio de 1892.</address>
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		<title>Un viejo castillo</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Sep 2010 10:01:20 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[En la desembocadura del barranco de Taoro (1), sobre plúmbeas y potentes rocas que junto al mar se alzan con gesto triunfador, manchados sus arrugados paredones por zumos salitrosos, encontramos un recinto heroico, que ha cerrado para siempre su portalón de entrada a toda contienda belicosa. Artillado en su fundación, hoy ni siquiera una férrea [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_242" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><a href="http://www.canarizame.com/wp-content/uploads/2010/09/Castillo-San-Felipe2.jpg"><img class="size-medium wp-image-242" title="Castillo San Felipe" src="http://www.canarizame.com/wp-content/uploads/2010/09/Castillo-San-Felipe2-300x187.jpg" alt="Castillo San Felipe" width="300" height="187" /></a><p class="wp-caption-text">Castillo San Felipe</p></div>
<p>En la desembocadura del barranco de Taoro (1), sobre plúmbeas y potentes rocas que junto al mar se alzan con gesto triunfador, manchados sus arrugados paredones por zumos salitrosos, encontramos un recinto heroico, que ha cerrado para siempre su portalón de entrada a toda contienda belicosa.</p>
<p>Artillado en su fundación, hoy ni siquiera una férrea bala guarda en su seno para muestra; la fuerza de que gozaba le truncó, en mal hora, cierto decreto antidinástico, y caído y sin giro los ejes del pesado puente que antaño, anocheciendo, era elevado por medio de broncíneas cadenas a la voz de mando de un sargento de Milicias provinciales, en tinieblas lleno, cual aterrorizado fantasma, se presenta a las gentes pescadoras y caminantes que frente a su cara y a diario parar pretenden.</p>
<p><span id="more-237"></span>Ya sobre la cumbre de su enana puerta no luce el escudo de armas rematado por corona mural, representando la voluntad del fundador del pueblo (2) y que tan guardado estaba dentro de una hornacina &#8211; para señalar a las generaciones portuenses que la población que se llamó &#8220;la llave de la isla&#8221; (3) jamás se apartaría del Signo de la Redención y que &#8220;con esta señal vencerás&#8221; &#8211; , ni por sus troneras ya se ven aquellos cañones temidos por los piratas. Los cañones han desaparecido, no vomitan fuego, balas, granadas&#8230;</p>
<p>¡El viejo castillo ha quedado desmantelado y sola presta albergue al enterrador de los muertos!&#8230;</p>
<p>Por sobrenatural esfuerzo en tenerse en pie, talmente nimbado con sus pasadas glorias, puede ofrecer ejemplarísimo modelo de hispana arquitectura del siglo XVII, quejándose de ser abandonado, pero ansioso de volver a tener dentro de su seno la pujanza perdida, tensa y renovada con toda fortaleza.</p>
<p>¡Quiere alzarse! ¡Quiere hacerse fuerte! (4) ¡Quiere hacerse joven, ¡muy mozo!&#8230;</p>
<p>Sus almenados parapetos, la acción de los tiempos, las aves nocturnas y reptiles los han derruido, y el polvo que cierne sobre la romboide plataforma que sostuvo las cureñas de sus piezas guerreras, parece exaltar sobre su visionario romanticismo. (5).</p>
<p>¡Parece querer pedir a grandes voces su perdida mocedad, pedir bríos, pedir&#8230;!</p>
<p>Triste y friolento, tiene por vecino a un Cementerio católico, y a sus plantas, los arrecifes del mar, al choque de las olas enfurecidas, le estremecen y, con coraje, hacen avivar algo en su tibio espíritu. (6).</p>
<p>¡Oh viejo centinela solitario y triste! ¡La nativa musa te ha consagrado un salmo  recordatorio, un canto vivificador a tu memoria perdurable!</p>
<pre>¡Castillo de San Felipe,
Centinela y Patriarca!
Tú no has muerto;
Eres consuelo de la estirpe,
Heredero y Monarca
De este Puerto.</pre>
<p>En tus garitas ya el soldado isleño no monta guardia; el farol de la retreta no llega a tus murallas consumiendo el aceite de pescado que los :marinos por obligación tenían que vender a sus alcaides y castellanos; todo ha pasado, todo ha desaparecido&#8230; (7).</p>
<p>¡Cuánta mudanza en tus centurias has contemplado! ¡Has vivido tanto!</p>
<p>Y si a pasadas glorias unimos los innumerables auxilios que has prestado bajo las bóvedas de tus cuadras y dormitorios, en épocas presentes &#8211; y por acoger centenares de damnificados, con motivo de las inundaciones y epidemias que han sufrido los moradores de este Puerto (8) &#8211; , muy obligados estamos para que, con caracteres de fino y bruñido oro, inscriban en la ejecutoria de tus nobles y heroicas acciones los títulos a que eres merecedor y con justicia se te puede llamar &#8220;Viejo Castillo, Benéfico y Hospitalario&#8221;. (9).</p>
<p><strong>F. P. Montes de Oca García</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Cronista Oficial de Canarias</p>
<p>13-05-1933</p>
<address>(1) Hoy es llamado de San Felipe, La Plataforma fundada por Lutzardo de Franchi, sirvió para edificar el Castillo por los años de 1650 a 51.</address>
<address>(2) Antonio Lutziardo de Franchi, regidor del Cabildo tinerfeño con orden expresa llevó a efecto el acto de 3a fundación de este pueblo, el día de los Santos Reyes del año 1604.</address>
<address>(3) Así se titula la Real Cédula de nombramiento de Villa de la Orotava y su Puerto.</address>
<address>(4) Notables son sus sótanos y calabozos, las arquerías de construcción.</address>
<address>(5) Desde el corredor que sale fuera de sus dormitorios se puede contemplar una hermosísima vista panorámica que abarca toda la zona marítima del Distrito, comprendido de la &#8220;Punta del Viento&#8221; a la de Teno.</address>
<address>(6) En el Camposanto se empezó a enterrar los cadáveres pertenecientes a los muertos católicos en el año 1811.</address>
<address>(7) Los Gobernadores de las Armas eran elegidos por todos entre la nobleza del país canario.</address>
<address>(8) El Ramo de Guerra cedió en usufructo al Ayuntamiento de este Puerto esta fortaleza según R. O. De 29 de julio de 1891.</address>
<address>(9) El Pendón que antiguamente en las funciones de la Santa Cruz presidía al Consejo Municipal, era conducido por el teniente de alcalde Castellano del fuerte de San Felipe, escoltándolo un piquete de milicianos del arma de Artillería, desde la Plazuela Concejil la parroquia.</address>
<address> Suprimidas las guarniciones de las fortalezas del pueblo, pasó a ser guardado en la Casa-colegio de Jesuitas de la Orotava, y habiéndose incendiado ésta, fué pasto de las llamas juntamente con los documentos del Ayuntamiento que abarcaban un período de más de ciento cuatro años.</address>
<address> En memoria de este Pendón, desde mayo de JI924 conserva el Ayuntamiento otro, que contiene pintadas las mismas piezas heráldicas que figuraban en el escudo de armas desaparecido de dicho Castillo de San Felipe.</address>
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		<title>El pulpo-policía (Orígen del nombre del Charco de la Coronela).</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Aug 2010 13:42:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[TRADICIÓN PORTUENSE A Don Amaro Riverol, anciano marino, capitán de puerto y comandante militar del trozo de Orotava, que, en un tiempo, llegó a ser alcalde del Puerto de la Cruz, conservó hasta la hora de su muerte la gran memoria que Dios le dio. Cierto día, hablando de cosas preteridas, con razón se lamentaba; [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>TRADICIÓN PORTUENSE</p>
<p>A Don Amaro Riverol, anciano marino, capitán de puerto y comandante militar del trozo de Orotava, que, en un tiempo, llegó a ser alcalde del Puerto de la Cruz, conservó hasta la hora de su muerte la gran memoria que Dios le dio.</p>
<p>Cierto día, hablando de cosas preteridas, con razón se lamentaba; «Todo lo antiguo se va derruendo; todo lo antiguo, que es lo que evoca el recuerdo grato de lo pasado y nos proporciona las emociones más intimas en nuestras almas, toma el rumbo de desaparecer.»</p>
<p>Y entre el arsenal de curiosidades que poseía frescamente en su privilegiada maza encefálica, brotó una, la que desde niño le conservo, y como ya voy para viejo, tengo por debilidad de que, antes de achocharme, darle a la luz pública.</p>
<p>Allá vá. Habla el viejo Riverol:<span id="more-219"></span></p>
<p style="text-align: center;">I</p>
<p>«En el bajío de arriba, el de San Telmo, y a la terminación de la playa de este nombre, está, como todo porteño sabe, la Charca de los Linaderos.» (1)</p>
<p>«Por esta Charca, hace algunos años, unos ingenieros ingleses opinaban se debía de trazar el muelle del porvenir para todos los pueblos del distrito de Taoro y capaz de servir a toda importación y exportación de mercancías pues, siendo yo alcalde de esta población, ayudé muchísimo, como autoridad y como náutico, participándoles a aquellos técnicos mis opiniones sobre las formas en que debían de hacerse ios proyectos.»</p>
<p>«De estas observaciones, mi amigo don Benigno Carballo Wangüemert, en su obra «Las Afortunadas, viaja descriptivo a las Islas Canarias» (2) páginas 139 y 140, se ocupa, y no dudó de incluirlas como nota, en la forma siguiente:</p>
<p>«No no soy el más competente para, fabricar planos de obras de este género, pero debo a un entendido hijo del país una observación que no dudo someter al juicio del lector, Hay un punto, denominado Martianez, en donde la construcción de una muralla de 600 metros bastaría para resguardar el puerto de los vientos del O., N. O. y N. que son los de travesía, encontrándose al abrigo de los demás vientos por la configuración de la tierra. Esta obra tendría en su favor una gran abundancia de materiales para la escollera en sus mismos contornos, al paso que podría servirle de cimientos un bajío de cerca de 400 metros, con metro y medio de agua, poco más o menos. Este bajío es el de la playa denominada de San Telmo, el cual finaliza en donde deberla construirse dicha muralla, y tiene a su continuación hacia las laderas de Martianez un hermoso fondeadero de arenas, susceptible de ser ensanchado cuando se quiera. Repito que no me atrevo a juzgar acerca de la obra, y que me ha comunicado esta observación un hijo del Puerto de la Cruz.»</p>
<p>«Ya esto, que Carballo Wargüeírert se apresuró a poner en letras de molde, hoy por experiencia añado: Sobre el citado bajío, hasta los riscos de La Restinga, bien mazizado y con su muralla cernistente al frente de igual elevación que la ya referida, se debía de construir un terraplén propio para (instalar almacenes y puestos de cargas y descargas, pudiendo ser factible hacerse desviar, por medio de un túnel subterráneo, el barreneo de Martianez (3) hacia la Charca de los Linaderos, dejando franca la playa en que desemboca aquel, a fin de que sirva ésta de varadero a les embarcaciones menores.»</p>
<p style="text-align: center;">II</p>
<p>«Pero es el caso, que en el año a que nos vamos a referir, ¡1858! era primer teniente de alcalde de esta población el Sr. don Francisco Luis Calderón de la Barca, Caballero profeso de la Orden militar de Alcántara y da las nacionales de San Fernando y San Hermenegildo, condecorado con la de Lis de Francia y otras distinciones, coronel de Caballería retirado y cojo por añadidura, quién tenía por costumbre tomar baños de mar por esta charca durante los meses de Julio y Agosto, acompañado de su vieja sirvienta seña Maruca (a) la coronela (4), y en uno de esos meses, ambos se fueron a aquel paraje donde un chicuelo aprovechando que ellos se encontraban en el agua, le sustrajo a don Francisco su bastón de mando, mejor dicho, el sostén de la inutilidad, en extrema risa, del legitimo pariente del gran poeta de tan célebre apellido (5).</p>
<p>«Y tuvo que regresar a su casa el don Francisco apoyado del brazo de la coronela, y en vano encontró el menistro. —Antonico Martín—, (6) el bastón de su superior gerárquico, pues el pícaro chicuelo que lo había robado, en la retirada de ambos de la playa, le ocultó en un covacho que está a la margen del poniente de tal charca.</p>
<p style="text-align: center;">III</p>
<p>«A la mañana siguiente, parece ser que unos marinos mariscadores corrieron alarmados a dar parte al primer teniente alcalde, de que cierto chicuelo se encontraba preso de ambas manos y medio ahogado por un pulpo en el bajío de arriba y que viniesen pronto a ordenar se le sacase aquel sitio antes que la marea llenase».</p>
<p>«Allí acudió D. Francisco, la coronela y el menistro, como también los marinos, a quienes le facultó su señoría para que, adelantándose, salvaran al sujeto en peligro, y éstos, provistos de fijas y bicheros, cazaron al pulpo, librándose de perecer anegado».</p>
<p>«Dicho molusco octópodo, traía enrredado en sus rejos, el bastón desaparecido (7)».</p>
<p>«El tamaño de este pulpo, era casi igual a la altura del ladroncillo. Su cabeza lucía mayor que la del que gastaba gorra en Vez de sombrero; era una señora cabeza, con más casos que la vana del chicuelo&#8230;»</p>
<p>«Y que feroz estaba D. Francisco&#8230;»</p>
<p>«El menistro trató de conducir a la cárcel al ladronzuelo instado por D. Francisco, pero la coronela se opuso, diciéndole a su amo.»</p>
<p>-«Dejad, mi Sr., en paz a ese monigotillo, que bien caro ha pagado su travesura; dadle como propina el pulpo—policía, y de castigo, que coma carne de tan excelente opresor.»</p>
<p>«Don Francisco, movido de compasión, concede la gracia pedida por su humanitaria sirvienta y desde aquella fecha los pescadores y cogedores de mariscos, bautizaron a la famosa Charca de los Linaderos con el nombre de CHARCO DE LA CORONELA.</p>
<p>«Y el coronel retirado, se retiró con su bastón, con su coronela y diciéndole al monigotillo&#8230;.»</p>
<p>—En la mar el pulpo agarra, &#8211; a lo que contesta el rapaz.<br />
—Lo hace mejor que un menistro (como que sin ser chupadera del Monecipio se las gasta de primera); ¡tiene chupadera (8) y de las buenas! Mejor que las un gindilla. (9) ¡Este si que es un gran policía!</p>
<p><strong>Francisco P. Montes de Oca García.</strong></p>
<p>Cronista titular del Puerto de la Cruz.</p>
<p>Junio da 1922.</p>
<address style="text-align: left;">(1) Desde antiguamente se abría el tino por este sitio.<br />
(2) Madrid, 1862.<br />
(3) Antes Cuaco.<br />
(4) María Carmen Orta y Calzadilla.<br />
(5) Era de caña de indias, con puño y regatón de oro.</address>
<address style="text-align: left;">(6) Portero del M, I, Ayuntamiento.<br />
(7) Véase, Legajo núm 13 1er. inventario, Archivo Municipal, documento núm. 13, (Acta de entrega de bienes a D. Pedro de Ponte, que dejó a su óbito D. Francisco, en poder de D.ª Isabel Distón del Alamos) por el comandante militar de este Puerto, D. Genaro Valmaceda, en 23 de Junio de 1866.<br />
(8) Los tentáculos.<br />
(9) Policía, guardia o Celador.</address>
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		<title>El loco de Martiánez ha muerto</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Feb 2010 20:34:30 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Ha dos días, con sol abrasador, respiraba libremente, vivía la viva troglodita, Aquel, que sin ser marinero, que sin ser pescador de oficio, sabía pescar; aquel que, con su raspona, se afanaba en el campo haciendo las labores cotidianas primorosamente. Y salió el gigante muy de temprano, y salió abismada sus hercúleas fuerzas, inclinando la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ha dos días, con sol abrasador, respiraba libremente, vivía la viva troglodita,</p>
<p>Aquel, que sin ser marinero, que sin ser pescador de oficio, sabía pescar; aquel que, con su <em>raspona</em>, se afanaba en el campo haciendo las labores cotidianas primorosamente.<span id="more-182"></span></p>
<p>Y salió el gigante muy de temprano, y salió abismada sus hercúleas fuerzas, inclinando la cabeza, antes, tan altiva, tan altanera, para no volver. No&#8230;</p>
<p>Llevaba sobre sus hombros un taleguillo y dentro, contenía el sustento coidiano, el gofio imprescindible del día. ¡Cuánto luchar para un mal vivir!</p>
<p>La Cueva de Martianez quedó solitaria, quedó sin su guanche, ¿Donde ha marchado?</p>
<p align="center">***</p>
<p>¡Oh! ¡no me oyen! ¡ no me escuchan!</p>
<p>- Laureano, Laureano&#8230;, ¿Estará aún de partida?</p>
<p>¡Oh! ¡no me responden! ¡no me han oido..!</p>
<p>- ¿Laureano está enfermo? ¿Qué le pasa al guardián de Martianez?</p>
<p>- ¿Dónde esta el loco? ¿Nadie contesta?&#8230;</p>
<p>Pregunté a una <em>medianera</em> que  trabaja el predio bajo, si en lo alto, en la Cueva-habitación del hombre guanchinesco, ocurría algo, y me dice:</p>
<p>&#8211; Tienda Vd. su vista a la playa y verá. Ocurre mucho, muchísimo&#8230;</p>
<p>- ¿Y qué acontecimiento puede desarrollarse en la playa de Martianez? ¿Qué han motivado esos lloros que siento? ¿Cual es la causa?¿Por ventura o desgracia, le ocurre algo al Loco de la Fuente?</p>
<p>- Mire Vd. Abajo, junto a la playa, yace su amigo. ¡Pobrecillo, pobrecillo!</p>
<p>Una sombra desconocida y pálida, corrió ante mis ojos y tendí la mirada a aquel punto.</p>
<p>Todo fué realidad, todo fué la seguranza de mi pensar en cosas fatídicas.</p>
<p>Laureano, yacia muerto y tendido en la arena. Junto a él, el taleguillo heredado de sus mayores, ¡Pobrecillo! ¡Pobrecillo!&#8230;</p>
<p>Hoy, es lunes 6 de Marzo de 1922. Pobre Laureano, pobre guanche de miscuentos.</p>
<p>¡”Este es”! exclamé. ¡Cuidado, no le toquen; cuidado, no le muevan!</p>
<p>Rodeado de acompañantes, su cuerpo frió estaba salpicado de gotas de rocío, de lágrimas, cual perlas brotadas por la mar bravia, que ronca, lloraba tanto infortunio; que, ronca, gemía tristemente.</p>
<p>El es; él es el guanche que muerto vive aun dentro de mi caldeante cerebro.</p>
<p>Su recuerdo, vivirá la vida de mi existir, la vida de mis pesares inauditos&#8230;</p>
<p>iLaureano ha muerto! ¡Pobrecillo, pobrecillo!&#8230;</p>
<p>Su rostro venerable, conservaba el poco rubicundo color de su pasada existencia, y los rayos solares caldeaban su tez, matizada de pleno por les sales marinera o por el polvo de la tierra ingrata.</p>
<p>Parecía estar con ánima, parecía vivir, durmiente, sobre el lecho plúmbeo de las arenillas movedizas, de los terroncillos marineros de Arautapala.</p>
<p align="center">***</p>
<p>Ya falleció el gran protagonista de mis cuentos, El Loco de Martianez.</p>
<p>Él no me oye, él no me escucha. ¡Oh! Ha dejado su caverna solitaria, ha dejado para siempre la fuente de las aguas sguss cristalinas; se marchó al Empíreo&#8230; Adiós amigo, descansa en paz, que yo seré el guardián de tu tumba, por la que ignoradas gentes pasarán, sin detenerse a contemplarla. Yo te llore y te lloraré mientras viva.</p>
<p>Descanta en paz, y álzese sobre las arenas humilde túmulo que perpetué el recuerdo imperecedero de este hombre cuerdo, a quien los muchos enagenados le tenían por loco,</p>
<p>Eleven al cielo las almas justas, una plegaria santa y fervorosa en sufragio de este alma inofensiva.</p>
<p align="center">***</p>
<p>¡Señor de las alturas, acoge en tu seno al ser que partió del mundo maleante para  gozar de dichas mil en el tuyo, si lo crees de tu agrado!</p>
<p><strong>Francisco P. Montes de Oca García.</strong></p>
<p>Puerto de la Cruz. 6 de Marzo de 1922.</p>
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		<title>El loco de Martiánez</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Feb 2010 20:31:15 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Bajo mis plantas y en declive se bifurca serpenteando estrecha vereda, la que finaliza junto a la charca de la fuente&#8230; Estamos rodeados de palmeras. Por entre unas y otras, medios cubiertos de ramajes, lucen los claros que apartan sus obscuros troncos;  y entrelazadas sus espinosas cortezas, y a plena luz solar, se deja ver [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Bajo mis plantas y en declive se bifurca serpenteando estrecha vereda, la que finaliza junto a la charca de la fuente&#8230;</p>
<p>Estamos rodeados de palmeras. Por entre unas y otras, medios cubiertos de ramajes, lucen los claros que apartan sus obscuros troncos;  y entrelazadas sus espinosas cortezas, y a plena luz solar, se deja ver él horizonte lontano.</p>
<p>Estamos en la Plazoleta de la Paz. La silueta de la tierra de Tanausú se destaca majestuosa, señalando multítud de penachos, de verdinegros pinos que la coronan; y abajo el bravo mar rizado de espumas, que, indómito, viene a luchar con los guijarros del bajío tapizado de amarillentos musgos. Sus olas moribundas besan las playas taorinas, las playas de Martiánez, las playas de Arautápala.<span id="more-175"></span></p>
<p>Sobre el gran arenal plúmbeo, indolentes lucen recostadas las bañistas de trajes vistosos y riveteados de múltiples colorines, con cinturones, y sin ellos; ellas esperan sumergirse en las aguas y esperan que el rudo mar las transforme en encantadoras sirenas.</p>
<p>Los insaciables paseantes, aguardan hasta tanto que por sus ojos corran las desnudas líneas de los cuerpos contorneados, dentro del bañador ya humedecido; y sierran y abren sus dedos con ademanes nerviosos, imitando dar zarpasos. Insaciables se retiran, casi gimiendo, estos paseantes sátiros.</p>
<p>Ellas son aves de paso, ellos pasos de aves&#8230;</p>
<p>Nada han conseguido. Nada les viene a saciar. Con ver, la belleza no les satisface, y la hermosura produce apetito deleitoso. Son fantasías o locuras de curiosos&#8230;</p>
<p>Las bañistas gozan de sol. Los curiosos, comentan tanta grandeza, y aquellas, con estridentes carcajadas, deleitanse jugando con las arenas que brillan cual diamantes.</p>
<p align="center">***</p>
<p>Desde mis plantas y en declive, parte otra vereda mas estrecha de menos distancia, pero.., que conduce segura a la Cueva de los Guanches, a la cueva a los recuerdos legendarios.</p>
<p>Ya en esta lúgubre caverna sólo existen algunos restos de los de nuestra raza, de aquellos naturales &#8211; bravos guerreros &#8211; , que designaron aquellos lugares para cementerio de sus osamentas.</p>
<p>En siglos pasados a esta mansión de los muertos (¡Oh muertos!) nuestros más viejos abuelos, le llamaron Trifés, la Cueva de Trifés.</p>
<p>Luenga sepultura,.., secreto de las edades,.., yo te respeto, yo te evoco con ideal sempiterno.</p>
<p>Y en el sótano, formado por la base de las peñas ingentes, soportes de aquella lúgubre caverna, vive un demente, que no es pescador de oficio, y pesca; y que no es labriego y sabe hacer la labor como un buen hortelano.</p>
<p>Su nombre es Laureano. Es un guanche sin serlo, y cuenta cosas guachinescas, que antes de dar su adiós el sol a tan grandioso paisaje descrito, sube hasta la Plazoleta, y en traje casi de Adán junto a mi derecha se presenta; lanzando de mal tabaco bocandas de humo, saludándome muy amable me dice:</p>
<p><em>&#8220;¡Un cuentito, un cuentecito le voy a hechar</em><em>, le voy a proporcionar! Es un romance, que mi abuelo me contaba y yo de él le aprendí.&#8221;</em></p>
<p><em>&#8220;Mire, mire, son estos versitos, son estos&#8230;: &#8220;</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>A la fuente. que entre peñas</em></p>
<p><em>guarida de miles aves,</em></p>
<p><em>un día a bebér las aguas</em></p>
<p><em>sedienta subió Téibales,</em></p>
<p><em>sin más</em><em> traje que sus sayas</em></p>
<p><em>de pieles, muy estimables,</em></p>
<p><em>sin más tesoro, que un alma</em></p>
<p><em>nacida en sus patrios lares</em></p>
<p><em>pura y casta cual el alba</em></p>
<p><em>que asoma limpia de azares.</em></p>
<p><em>Y bebió con gran zozobra</em></p>
<p><em>de aquellas heladas aguas,</em></p>
<p><em>y en las mismas quiso verse</em></p>
<p><em>su imagen y sed saciada,</em></p>
<p><em>más, sin pensarlo, poco a poco</em></p>
<p><em>fué sintiéndose turbada</em></p>
<p><em>cayendo al fin en la Charca</em></p>
<p><em>su cuerpo frío, y sin habla</em></p>
<p><em>perdido el conocimiento</em></p>
<p><em>cual si fuese envenenada.</em></p>
<p><em>¡Pobre Téibales! • ¿Tú sueñas?-</em></p>
<p><em>Soy el guardián de éstas peñas.</em></p>
<p><em>La pobre Téibales muerta</em></p>
<p><em>dé las aves pasto fué,</em></p>
<p><em>y un zágal desde La Grieta</em></p>
<p><em>que por sus granados es</em></p>
<p><em>el pastor dé raza inquieta,</em></p>
<p><em>cruza, y recoge con fe</em></p>
<p><em>los despojos que respeta,</em></p>
<p><em>transportándoles después&#8230;</em></p>
<p><em>después, allá en la quieta</em></p>
<p><em>cueva guanchinesca de Trifés.</em></p>
<p><em>¡ Pobre Téibales! • ¿Tú sueñas?-</em></p>
<p><em>Soy el guardián de éstas peñas. &#8220;</em></p>
<p align="center">***</p>
<p>La noche, en su cortejo de sombras, empieza a cubrir el panorama.</p>
<p>Ya los tejados de color rojizo se confundía bajo un encapotado cielo.</p>
<p>Continuó Laureano sus endechas con un tono de tristeza, marcado y patético. Continuó las llamadas cosas guanchinescas muy interesantes:</p>
<p><em> </em></p>
<p><em>&#8221; No vayas moza a la fuente </em></p>
<p><em>a beber agu de aquellas</em></p>
<p><em>que las aves diariamente</em></p>
<p><em>envenenan, ¡Ay, sus querellas</em></p>
<p><em>en la Charca de la muerte</em></p>
<p><em>se aprcionan todas ellas!</em></p>
<p><em>¡Pobre Téibales! • ¿Tú sueñas?-</em></p>
<p><em>Soy el guardián de éstas peñas </em></p>
<p><em>desplegadas cual enseñas</em></p>
<p><em>que de tus huesos son dueñas.&#8221;</em><em> </em></p>
<p><em>No vayas nunca a la fuente,</em></p>
<p><em>moza, a la fuente no vayas</em></p>
<p><em>que allí, encontrarás la Muerte</em></p>
<p><em>vestida con otras sayas,</em></p>
<p><em>no las de Tribales, por suerte</em></p>
<p><em>esas ya se hicieron aguas!»</em></p>
<p>La noche tendió su negro manto, y al marchar de allí, con fuerte apretón de manos me despido del demente. Las tinieblas cerraron el paisaje.</p>
<p align="center">***</p>
<p>Él solitario Laureano – pensé – está tan cuerdo como los muchos que le llaman “EL LOCO DE MARTIANEZ”.</p>
<p>Y en la soledad desgarradora de aquellos sitios abruptos, llenos de rumores atlánticos, aquel hombre me pareció la rememoración de la gran raza heroica fenecida.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Francisco P. Montes de Oca García</strong></p>
<p>Puerto de la Cruz.</p>
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		<title>Mal tiempo sobre Tenerife</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Oct 2009 20:35:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>beita</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Historia]]></category>
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		<description><![CDATA[8 de Noviembre de 1826. Anoche siguió la tempestad más fuerte que ayer. Se vino a la playa un bergantín  goleta americano, se ahogaron de dicho barco tres marineros&#8230; Los estragos que hubo en este Pueblo son incalculables, con la fuerza del agua que venía por las calles las han desempedrado y el Barranco de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-caption alignleft" style="width: 190px"><img class=" " style="margin-top: 4px; margin-bottom: 4px; margin-left: 6px; margin-right: 6px;" title="Aluvión 1826" src="http://photos-h.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc1/hs206.snc1/7321_1265102870436_1315695034_733295_6497265_a.jpg" alt="Aluvión 1826" width="180" height="126" /><p class="wp-caption-text">Aluvión 1826</p></div>
<p><strong>8 de Noviembre de 1826.</strong></p>
<p>Anoche siguió la tempestad más fuerte que ayer. Se vino a la playa un bergantín  goleta americano, se ahogaron de dicho barco tres marineros&#8230; Los estragos que hubo en este Pueblo son incalculables, con la fuerza del agua que venía por las calles las han desempedrado y el Barranco de Santos se llevó el puente sin dejar más que un pie y eso mudado de su puesto,  fue tan fuerte el viento que tumbó casas, dejó ventanas con nada más que las molduras, en fin no hay memoria de que en las Islas Canarias haya habido semejante diluvio y huracán de viento.<span id="more-137"></span></p>
<p>Todavía no se sabe nada del interior de la isla, pero se cree haya perecido mucha gente. Hoy ha seguido lo mismo que anoche y se ha sabido que el Castillo de San Miguel el agua del Barranco le llevó el costado izquierdo y dos cañones de a 24 montados, todo el monte está en la playa, que lo arrancó el viento y lo trajo el agua.</p>
<p><strong>Día 9</strong>. Ha habido noticias de lo acaecido en La Laguna en la gran tempestad de los días 7 y 8 de este mes. No quedó una canal derecha, las cañerías tupidas, el viento tumbó siete molinos de viento. En la Catedral se vino a bajo la media naranja del techo, entró por allí el viento y no dejó Santo en Nicho, La Virgen de Los Ramedios la hizo pedazos. En Las Mercedes el barranco se llevó un pajar con cinco personas y animales, ha destrozado todo el Llano de los Viejos y se ha venido mucho monte a La Laguna que lo trajo el agua.</p>
<p><strong>Día 10.</strong> Hoy se ha sabido que en Candelaria se cayó la casa del Cabildo, la mitad del Convento y el Castillo que se fue a la mar con once personas en su interior que se habían refugiado en él, y la Virgen de Candelaria no aparece ( así desaparecio la primitiva imagen de la patrona de Canarias). En El Puerto pasó el mar por detrás de su puerto 120 pasos, un castillo que estaba allí  llamado San Telmo se lo llevó el mar con tres soldados&#8230; Las casas de recreo y buena hacienda que hay por los contornos del Puerto quedaron las casa en el suelo y las haciendas en la laja, se cayeron muchas casas en el Puerto.</p>
<address style="text-align: right;"><em>(Fuente:  &#8221;La Laguna de anteayer y otras historias&#8221; de Enrique Ruméu Palazuelos.)</em></address>
<p><span style="font-style: normal;">Según a F. Martínez de Fuentes en este aluvión</span><em> &#8220;perecieron 261 personas, 1.080 cabezas de ganado mayor y menor, 344 casas, 16 puentes, 8 acueductos, 10 molinos, 3 castillos, 3 templos y 3 buques de alto bordo, y las pérdidas en más de 7.000.000 de pesetas&#8221;.</em></p>
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		<title>Un barril</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Sep 2009 00:35:42 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Curiosidades]]></category>
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		<category><![CDATA[Recuerdos]]></category>

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		<description><![CDATA[Un barril, escondite, vivienda, cebo, almacén. ¿Sólo un barril? Para Jim fue escondite, en la isla del tesoro, vivienda para diógenes y el chavo del ocho, cebo para Fortunato en el barril de amontillado, almacén en cualquier barco en travesía a ultramar, regalo de un vencido. Sólo un barril, promesa de un buen vivo, acompañado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" style="margin-left: 6px; margin-right: 6px;" title="Barril" src="http://photos-h.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc1/hs226.snc1/7321_1250883114951_1315695034_694095_3884691_n.jpg" alt="" width="146" height="161" />Un barril, escondite, vivienda, cebo, almacén. ¿Sólo un barril? Para Jim fue escondite, en la isla del tesoro, vivienda para diógenes y el chavo del ocho, cebo para Fortunato en el barril de amontillado, almacén en cualquier barco en travesía a ultramar, regalo de un vencido.</p>
<p>Sólo un barril, promesa de un buen vivo, acompañado de castañas, prohibido a las mujeres, en esos días.</p>
<p>Abuelo de los cacharros, bajaba a bañarse en la playa. Nieto de las ánforas, hermano de las botas y los porrones. Padre bastardo del tetra brick.</p>
<p>Almacenaban antaño, galletas de gorgojos, vino de canarias, manzanas y limas.</p>
<p>Desechados por el bodeguero, porque envejecen el vino. Desmontados cuatro en uno, montados una habitación.</p>
<p>Un barril, sólo un barril.</p>
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		<title>Canción de cuna</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Sep 2009 21:00:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Permítame admirada amiga, la señora doña María Zerolo de González Gamargo, en aceptar estas pomas literarias y genuinamente históricas, que le dedica su autor, como signo de homenaje a las santas virtudes de que está dotada. Hay para mi, y le conservo en el alma, un supremo encanto, un recuerdo de dulce envelezo, de clara [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;">Permítame admirada amiga, la señora doña María Zerolo de González Gamargo,<br />
en aceptar estas pomas literarias y genuinamente históricas, que le dedica su<br />
autor, como signo de homenaje a las santas virtudes de que está dotada.</p>
<p>Hay para mi, y le conservo en el alma, un supremo encanto, un recuerdo de dulce envelezo, de clara pureza, que me hace volver a la nueva vida, a pesar de que, de niño, forjara una primavera de color de rosa, la que, poco a poco y como ensueño infantil, se fuése deshojando ilusoriamente.</p>
<p>Ese recuerdo perdura, subsiste, no ha muerto.</p>
<p>He llegado a mi otoño y el candor de aquella sonrisa me conmueve grandemente, elocuentemente&#8230;<span id="more-45"></span></p>
<p>Inmensa alegría, floreciente primavera, renaciente otoñal, en el que la lírica armonía de una boca perlada, de una boca maternal, blanca, fresca y de áureos perfumes embalzamada, parece acercarse a la mía.</p>
<p>Ni los poetas tejiendo sonetos y madrigales, con sus rimas cadenciosas la igualan a aquella, sí, a aquella &#8220;Canción de Cuna&#8221; que, henchido de emoción, el númen de la que me dio el ser, mi vieja, mi madre, nimbara con su argentina garganta.</p>
<p>La edad del beso y de las caricias, hoy viene a mí, y viene pura y fresca de inocencia, cuajada de infinitas melodías.</p>
<p>Ella es consuelo, ella es dicha&#8230;, ella es todo un amor maternal&#8230;</p>
<p>A veces, le preguntaba enternecido a mi vieja: -¿Madre, y quién te enseñó a cantar esa hermosa canción? Y ella suspirando me contestaba: —Qué, te agrada, hijo mío; pues,&#8230; ella, ella, es la misma que me cantaba tu abuelita&#8230;</p>
<p>-Es el indígeno &#8220;arrorró&#8221; , el campestre canto con que las madres hacen adormecer a los inocentes, a los niños, a los pequeñuelos llorones, a sus chiquillos de pecho&#8230;</p>
<p>-¿No oyes?- me dice -, como no hay quien acalle a tu hermanito? ¡Qué impertinente está!; pues ahora, ahora verás.</p>
<p>Y comienza a dar columpios acompasados a la cuna del &#8220;nene&#8221;, y a boca cenada, en suave adagio, pero lángido, con honor de introducción y murmulleando, hacer salir de su garganta el lamento adormecedor de&#8230;</p>
<p>&#8220;¡Ah&#8230;, ah&#8230;, ah&#8230;, ahaahá&#8230;!&#8221;</p>
<p>para luego, seguidamente, cantar:</p>
<p>&#8220;Arrorró&#8221; mi amor chiquito<br />
No llores que viene el &#8220;Coco&#8221;<br />
Que se llevará prontito<br />
Los &#8220;nenes&#8221; que duermen poco.&#8221;<br />
&#8220;¡Ah&#8230;, ah&#8230;, ah&#8230;, ahaahá&#8230;!&#8221;</p>
<p>***</p>
<p>La negra parca entró en hora memorable por las puertas del hogar de mi natalicio y, el autor de mis días, dejando la materia en este mísero suelo, su espíritu, le dio al Creador; su alma justa subió a &#8220;lo Alto&#8221;.</p>
<p>Pobre y viuda mi madre, ella nos cobijó bajo su santo regazo &#8220;a todos&#8221;,- como la bíblica paloma a sus hijuelos &#8211; , dándonos calor, vida; mi vieja, adolecida por su constante sufrir, instóme en hora venturosa, a tomar compañera &#8211; dechado de mansedumbre y cristiana a toda prueba &#8211; y de la Casona, con este nuevo ángel y en nombre de Dios, poco a poco fué despejándose la congoja que le envolvía, que le agobiaba</p>
<p>Entró en buen hora la dicha, cesó el llanto, terminó el infortunio&#8230; Luego, vino un hijo, otro, más y muchos; nadie había nacido enfermo, nadie se aquejaba, nadie fungía el rostro en el espejo de las tristezas. Todo radiaba en alegría; &#8211; dadibosa gracia del Cielo nos había caído como maná sobre nuestro hogar.</p>
<p>Pero&#8230; una noche,&#8230; ¡Qué noche aquélla! ¡No lo quiero recordar!; una noche, mi vieja, oyó llorar a mi idolatrada &#8220;Lala&#8221;; parece que un algo en su cuerpecito alabastrino le dolía; en aquella noche, no quedó remedio que aplicarle de medicina casera (cocimientos de hierbajos), &#8211; de esos de que se valian las madres de antaño para conseguir el saneamiento de sus hijos &#8211; , y todo fue inútil; mi &#8220;Lala&#8221;, la enfermita Candelaria, la princesita más bella que en tierra; nivarienses, que en tierras de &#8220;guanches&#8221; ha nacido, seguía llorando y más llorando. ¡La niña lloraba mucho!</p>
<p>¿Qué hacer? ¿Con qué acallarle?; nada, nada, &#8211; dijo mi madre con espíritu de visionaria &#8211; ; aplicarle la mágica tonada, y comenzó a tararear&#8230;</p>
<p>&#8220;¡Ah.,., ah&#8230;, ah,.., ahaahá&#8230;!&#8221;</p>
<p>Movió suavemente con sus pies la cuna y continuó:</p>
<p>&#8220;Cállate princesa amada<br />
Que tu madre no está aquí<br />
Ella fué a Misa rezada<br />
Y muy pronto ha de venir&#8221;</p>
<p>- Ves, me dice; la &#8220;Lala&#8221; ya se ha dormido; &#8211; &#8220;Ah&#8230;. ah,,,, ah&#8230;, ahaahá,,,!&#8221;</p>
<p>- Ves qué pronto cesó su dolor, pues así, así mismo, yo te dormía, yo te cantaba, yo te besaba&#8230;</p>
<p>* * *</p>
<p>Y la edad del beso y de las caricias, hoy viene a mi, pura y fresca de inocencia, cuajada de una melodía infinita&#8230;</p>
<p>La edad del &#8220;arroró&#8221;, revive en mi ser, a pesar de estar en el otoñal de la vida, deshojado de toda ilusión.</p>
<p>Y vivirá por siempre, por siempre jamás,.. ,sempiternos&#8230;</p>
<p>Ese recuerdo supremo, ese&#8230;, es la &#8220;Canción de Cuna&#8221;, ese&#8230;, es el &#8220;Canto maternal&#8221;, el &#8220;¡A-rro-rró!&#8221;&#8230;</p>
<p><strong><em>El barón de IMOBACH</em></strong></p>
<p>Toscas de Barroso, Santa Úrsula, Marzo de 1933</p>
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