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		<title>Tipos de gofio (Extracto del libro A través de las Islas Canarias de 1900)</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Sep 2010 16:33:38 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#8220;Muchas clases hay de gofio y todas ellas excelentes, decía mi cicerone, entre el trasiego de dos papas. El principal es de trigo; ¡nada como el gofio de trigo! sobre todo si es de la Laguna, donde se cosechan 30.000 fanegas de este grano. Para hacerlo se toma un tostador de barro, vasija grande, ancha [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&#8220;Muchas clases hay de gofio y todas ellas excelentes, decía mi cicerone, entre el trasiego de dos papas. El principal es de trigo; ¡nada como el gofio de trigo! sobre todo si es de la Laguna, donde se cosechan 30.000 fanegas de este grano. Para hacerlo se toma un tostador de barro, vasija grande, ancha y baja de fondo, con bordes, que se pone al fuego con el trigo que se quiere tostar, el que se agita incesantemente para que no se carbonice, con el remejiquero este no es más que un palo corto con una pelota de trapo en su extremo.<span id="more-252"></span></p>
<p>Cuando se ve que el trigo está doradito se aparta y se le echa un poco de sal de comer. Después se lleva al molino, se reduce a harina y está hecho el gofio. Este como V. ve, se come en polvo, amasado con agua formando pellas, con leche y con miel de abeja o de caña; lo llevan dentro de un zurrón de baifo ó cabrito, curtido su interior, y en el mismo los campesinos ponen un poco de agua y estrujando el cuero sacan ya hecha la bola de gofio, dispuesta para comerle. ¡Le voy llevar á V. a comer un escaldón en la Laguna, que se va chupar los dedos!</p>
<p>-¡Escaldón!-eso tendrá guindillas picantes, ¿no es verdad?-¡Que, Pimienta! Lo que le digo es que me va a dar las gracias después que lo coma.</p>
<p>Hay también el gofio de cebada que es muy sano, nutritivo y fresco y es una especialidad para tomar con leche. Lo hay así mismo de millo o maíz; éste se tuesta añadiendole un poco de arena, con el objeto de que se florée, formando lo que se llama chafeña, cosa muy del gusto de los muchachos. También se hace de trigo; se tuesta éste un poco más para que el grano quede mas tiernecito, poniéndole un poco de sal y se muele en el molino. Esta harina es muy sabrosa y nutritiva, usándose con agua, caldo, leche, y miel de abejas y de caña, haciendo de este modo las delicias no solo de los pequeños sino también de los mayores. ¡Cosa buena! &#8230; También se hace gofio de garbanzos tostados; tampoco es malo el gofio de chochos ó altramuces según dicen, porque no lo he probado; se muele en la Palma, y cuando V. vaya por allí ya le hablarán de él.</p>
<p>Se suelen mezclar algunos de estos granos, sobre todo el trigo, con millo o cebada, y con garbanzos; este es el gofio macho, que llaman. Y por último, en años de carestía, la clase pobre se ve obligada á comerlo hecho de simientes de cosco y de raíz de helecho, que al contrario de los otros es un gofio detestable.&#8221;</p>
<address><strong><em>Es curioso que este último el de helecho era uno de los consumidos por los guanches al no haber en esta tierra, millo, trigo, chocho, garbanzos&#8230;</em></strong><br />
</address>
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		<title>El Robado</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Sep 2010 23:04:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Tradición Portuense Para el presbítero don Manuel Díaz Pacheco, conocedor del sitio del que trata este relato. Aún conservo en mi memoria esta frase: “En Cuaco hay brevas”, “brevas hay en Cuaco”,  la que, dicha de una a otra forma, fué oída siendo niño de labios que jamás mintieron (1) y la que, más tarde, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Tradición Portuense</strong></p>
<p style="text-align: right;">Para el presbítero don Manuel Díaz Pacheco,<br />
conocedor del sitio del que trata este relato.</p>
<div id="attachment_248" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><a href="http://www.canarizame.com/wp-content/uploads/2010/09/rs_el-robado.jpg"><img class="size-medium wp-image-248" title="Casa del Robado" src="http://www.canarizame.com/wp-content/uploads/2010/09/rs_el-robado-300x112.jpg" alt="Casa del Robado" width="300" height="112" /></a><p class="wp-caption-text">Casa situada en el Robado.</p></div>
<p>Aún conservo en mi memoria esta frase:</p>
<p>“En Cuaco hay brevas”, “brevas hay en Cuaco”,  la que, dicha de una a otra forma, fué oída siendo niño de labios que jamás mintieron (1) y la que, más tarde, vino a satisfacer mi curiosidad, en explicación categórica hecha con pelos y señales por la vieja medianera de Malpeis Alto, una tal cha Cecilia Amador, persona que sabía el por qué de ella, y aplicarle, si era menester, cuando llegase el caso.<span id="more-247"></span></p>
<p>Y parece ser, que allá en los años que anduvo por el mundo, mejor dicho, que durante los soles que tuvo de vida “Tía María Castaña” cuidaba de todo el Malpeis de Cuaco o Monte Miseria hasta el Callejón del Risco de Oro, en que termina el “Vulcán de la  Corte”, un labriego, hombre recio al trabajo, muy madrugador y de un genio tan grande, que jamás se le vio con nadie chanciar ni menos por gusto arrearse. Este labriego se llamaba cho Patricio. Así le contaron a cha Cecilia sus abuelos, cuyo relato es como sigue:</p>
<p style="text-align: center;">I</p>
<p>“Como todo terreno de vulcán. Este lo fué de piedra riquemada e indino, tan pior, que poco se podía aprovechar de él para sembradura, por lo que cho Patricio habló con el amo que era un caballeo mayurajista muy felicoso (2) y consiguió el permiso necesario para soribarlo.</p>
<p>A los pocos meses, metió mano, arrancó infinidad de cardones y tabaibas, plantando en su lugar gran número de puyas de higueras, a las que diariamente atendía con esmerada solicitud. A su tiempo, de aquellas puyas se formaron árboles y estos dieron abundantes frutos, por lo que el cho Patricio no perdía momento en sitio ni lugar, que, públicamente, dejase de ponderarías brevas de Cuaco, que habían nacido tan grandes como/ jormas y de un saborcito a almibarado malacotón palmero.</p>
<p>Pero&#8230; el diantre, que siempre mete la pata en todo lo güeno, hizo que la fama de las brevas llegase a oídos de cierta clase de sarapicos (así llamaban a los estudiantes en aquella época) y estos, previo acuerdo, determinaron darle durante aquel verano la batida a las brevas celebradas por mismo cultivador.</p>
<p>El pobre cho Patricio, mientras quedaba un solo fruto en las higuera no dormía. Corre que baja, corre que sube, grita aquí y amenazaba allá, de esta positura se las pasaba de noche y día el cho Patricio; era un aperriado, era un desgraciado &#8211;  ¡así lo semos tuitos los que atendemos a las malditas medianeriyas! &#8211; hasta que, afatigado, se risolvió dar parte al justicia y su amo, con el fin de que currigiesen las malegnidades acometidas por aquella mala pandilla,  y ansina se pudiese atajar el no llevarse las pocas brevas que en las gajadas  aun quedaban.</p>
<p>El alcalde del pueblo, que hacía de justicia, parece que amonestó reciamente a los saltiadores y robones de brevas, y el amo de cho Patricio, de seguro, le aconsejaría que si aquellos volvían a su finca, les diese un buen susto, un gran escarmiento; lo cierto fué que el viejo, envalentonado con la ritremenda del justicia y consejo del dueño de las tierras, cargó hasta la boca un largo fosil de dos cañones, atacóle de papeles y granada resalga  y ¡armas al hombro! esperó que al cerrarse la noche llegaran a los posaderos la bandada de sarapicos, para poderlos ahuyentar.</p>
<p>Y así sucedió. El enjambre de muchachos allegaron y el susto que produjo el primer disparo de arma entre ellos, lo fué de «padre y muy señor mío». Estos «nos vieron tierra por adonde juir»; corrieron despavoridos y saltando de uno a otro matorral como bayfos se jicieron una camalidades.</p>
<p>Muchos de los sarapicos, casi pierden el Pico de vista; sus gorras, sus sombreros, sus cachorras volaron para no encontrarse jamás; otros dejaron entre los retoños de las gajadas de los árboles, sus pantalones, sus medias, sus «amarras y algunos si tomaron casa, lo fué de una manera milagrosa.</p>
<p>Los menos magullados, arrastraron a sus compañeros hasta el callejón próximo para evitarla no cayesen en la apresa del cho Patricio, y a duras penas consiguieron bajarles a la pela con las piernas y brazos desconchabados y jechos unos penitentes. Sus caras rasjusñadas y bañadas en sangre como un Ise Homo formaba reguero copioso por do quier.</p>
<p>Este suceso dió que decir en el pueblo, cuyos habitantest, en su mayoría, desde luego, se pronunciaron en favor del cho Patricio, pero algunas discusiones suscitadas  llegaron a tal altura, que hubo menester de la imprescindible intervención del señor cura párroco para poder aplacar un tanto los ánimos alterados de los elementos disconformes y partidarios de los sarapicos que yacían en sus hechaduras como si fuese en la época de la muda “</p>
<p style="text-align: center;">II</p>
<p>“Pasó todo el mes de Agosto y entró Septiembre, sin que los sarapicos sanasen de sus herida y se les viesen pulular por las calles y plazas. Sus reuniones en «El Montullo» &#8211; que era el lugar donde celebraban las sesiones secretas &#8211; , aún permanecía desierto, solitario&#8230;</p>
<p>Tal o cual estudiante salía a tomar aire marino o recorría los sitios más ocultos de la población, llevando en  su semblante el marcado sello de la culpabilidad y siempre con la mirada sospechosa, con la inquietud de aquel que, por haber hecha un daño no goza de tranquilidad absoluta y teme ser castigado, siente ser vigilado&#8230;”</p>
<p>La musa popular ya había patentizado el hecho. Con todo el sabor y color, fueron lanzadas al viento algunas coplas de las que hoy recordamos las siguientes:</p>
<pre>Como en Cuaco ya no hay brevas,
La gente de la Ranilla
Come uvas, como peras
Y muele el gofio en la Villa.</pre>
<pre>Muchachos, tener cuidado
No subáis al Malpaís
Que Cho Patricio, «El Robado»,
Ha cargado su fucil.</pre>
<pre>Ni el cañón de Santa Bárbara
Con tanto daleve ejercicio,
Pudo hacer blanco en el agua
Como en Cuaco Cho Patricio.</pre>
<p>Y termina el relato Cha Cecilia, en forma pausada y de manera sotil, con sorma&#8230;</p>
<p>“Por fin ganaron de sus magullamientos los pájaros o saltiadores” y el labriego, que a diario bajaba a la población a hacer sus compras, frecuentemente era amenazado; otras, improperado y las más, atormentado con infernales griterías en las que le decían: ¡EI Robado&#8230;! ¡El Robado&#8230;! ¡Muera El Robado! a lo que con sarcástica sonrisa contestaba por defensa: «En Cuaco hay brevas», «brevas hay en Cuaco», y señalando con su vara reluciente y atachonada hacia el &#8220;Monte Miseria”, añadía: Subid alla&#8230;, id alli si las queréis aprobar (3). Ellas, ya deben estar más que pasaditas.</p>
<p><strong>Francisco P. Montes de Oca García.</strong></p>
<p>Cronista titular del Puerto de la Cruz.</p>
<p>Marzo de 1923.</p>
<address>(1) Don Wenceslao Luis Delgado, distinguido patricio y alcalde que fué de esta población.</address>
<address>(2) El primer Sr. marqués de la Candia.</address>
<address>(3) Esta finca, fué dividida en varios trozos; uno de ellos perteneció a don Juan Pedro  Dominguez; otro, a doña Micaela de Jesús, otro a don Carlos Emith y el mayor, lo vendieron los herederos del dicho marqués, al Sr. coronel inglés Owem Peel Wetherd,  por escritura celebrada en la Orotava ante el notario don Vicente Martínez de la Peña y Real, en 6 de Junio de 1892.</address>
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		<title>Un viejo castillo</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Sep 2010 10:01:20 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[En la desembocadura del barranco de Taoro (1), sobre plúmbeas y potentes rocas que junto al mar se alzan con gesto triunfador, manchados sus arrugados paredones por zumos salitrosos, encontramos un recinto heroico, que ha cerrado para siempre su portalón de entrada a toda contienda belicosa. Artillado en su fundación, hoy ni siquiera una férrea [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_242" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><a href="http://www.canarizame.com/wp-content/uploads/2010/09/Castillo-San-Felipe2.jpg"><img class="size-medium wp-image-242" title="Castillo San Felipe" src="http://www.canarizame.com/wp-content/uploads/2010/09/Castillo-San-Felipe2-300x187.jpg" alt="Castillo San Felipe" width="300" height="187" /></a><p class="wp-caption-text">Castillo San Felipe</p></div>
<p>En la desembocadura del barranco de Taoro (1), sobre plúmbeas y potentes rocas que junto al mar se alzan con gesto triunfador, manchados sus arrugados paredones por zumos salitrosos, encontramos un recinto heroico, que ha cerrado para siempre su portalón de entrada a toda contienda belicosa.</p>
<p>Artillado en su fundación, hoy ni siquiera una férrea bala guarda en su seno para muestra; la fuerza de que gozaba le truncó, en mal hora, cierto decreto antidinástico, y caído y sin giro los ejes del pesado puente que antaño, anocheciendo, era elevado por medio de broncíneas cadenas a la voz de mando de un sargento de Milicias provinciales, en tinieblas lleno, cual aterrorizado fantasma, se presenta a las gentes pescadoras y caminantes que frente a su cara y a diario parar pretenden.</p>
<p><span id="more-237"></span>Ya sobre la cumbre de su enana puerta no luce el escudo de armas rematado por corona mural, representando la voluntad del fundador del pueblo (2) y que tan guardado estaba dentro de una hornacina &#8211; para señalar a las generaciones portuenses que la población que se llamó &#8220;la llave de la isla&#8221; (3) jamás se apartaría del Signo de la Redención y que &#8220;con esta señal vencerás&#8221; &#8211; , ni por sus troneras ya se ven aquellos cañones temidos por los piratas. Los cañones han desaparecido, no vomitan fuego, balas, granadas&#8230;</p>
<p>¡El viejo castillo ha quedado desmantelado y sola presta albergue al enterrador de los muertos!&#8230;</p>
<p>Por sobrenatural esfuerzo en tenerse en pie, talmente nimbado con sus pasadas glorias, puede ofrecer ejemplarísimo modelo de hispana arquitectura del siglo XVII, quejándose de ser abandonado, pero ansioso de volver a tener dentro de su seno la pujanza perdida, tensa y renovada con toda fortaleza.</p>
<p>¡Quiere alzarse! ¡Quiere hacerse fuerte! (4) ¡Quiere hacerse joven, ¡muy mozo!&#8230;</p>
<p>Sus almenados parapetos, la acción de los tiempos, las aves nocturnas y reptiles los han derruido, y el polvo que cierne sobre la romboide plataforma que sostuvo las cureñas de sus piezas guerreras, parece exaltar sobre su visionario romanticismo. (5).</p>
<p>¡Parece querer pedir a grandes voces su perdida mocedad, pedir bríos, pedir&#8230;!</p>
<p>Triste y friolento, tiene por vecino a un Cementerio católico, y a sus plantas, los arrecifes del mar, al choque de las olas enfurecidas, le estremecen y, con coraje, hacen avivar algo en su tibio espíritu. (6).</p>
<p>¡Oh viejo centinela solitario y triste! ¡La nativa musa te ha consagrado un salmo  recordatorio, un canto vivificador a tu memoria perdurable!</p>
<pre>¡Castillo de San Felipe,
Centinela y Patriarca!
Tú no has muerto;
Eres consuelo de la estirpe,
Heredero y Monarca
De este Puerto.</pre>
<p>En tus garitas ya el soldado isleño no monta guardia; el farol de la retreta no llega a tus murallas consumiendo el aceite de pescado que los :marinos por obligación tenían que vender a sus alcaides y castellanos; todo ha pasado, todo ha desaparecido&#8230; (7).</p>
<p>¡Cuánta mudanza en tus centurias has contemplado! ¡Has vivido tanto!</p>
<p>Y si a pasadas glorias unimos los innumerables auxilios que has prestado bajo las bóvedas de tus cuadras y dormitorios, en épocas presentes &#8211; y por acoger centenares de damnificados, con motivo de las inundaciones y epidemias que han sufrido los moradores de este Puerto (8) &#8211; , muy obligados estamos para que, con caracteres de fino y bruñido oro, inscriban en la ejecutoria de tus nobles y heroicas acciones los títulos a que eres merecedor y con justicia se te puede llamar &#8220;Viejo Castillo, Benéfico y Hospitalario&#8221;. (9).</p>
<p><strong>F. P. Montes de Oca García</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Cronista Oficial de Canarias</p>
<p>13-05-1933</p>
<address>(1) Hoy es llamado de San Felipe, La Plataforma fundada por Lutzardo de Franchi, sirvió para edificar el Castillo por los años de 1650 a 51.</address>
<address>(2) Antonio Lutziardo de Franchi, regidor del Cabildo tinerfeño con orden expresa llevó a efecto el acto de 3a fundación de este pueblo, el día de los Santos Reyes del año 1604.</address>
<address>(3) Así se titula la Real Cédula de nombramiento de Villa de la Orotava y su Puerto.</address>
<address>(4) Notables son sus sótanos y calabozos, las arquerías de construcción.</address>
<address>(5) Desde el corredor que sale fuera de sus dormitorios se puede contemplar una hermosísima vista panorámica que abarca toda la zona marítima del Distrito, comprendido de la &#8220;Punta del Viento&#8221; a la de Teno.</address>
<address>(6) En el Camposanto se empezó a enterrar los cadáveres pertenecientes a los muertos católicos en el año 1811.</address>
<address>(7) Los Gobernadores de las Armas eran elegidos por todos entre la nobleza del país canario.</address>
<address>(8) El Ramo de Guerra cedió en usufructo al Ayuntamiento de este Puerto esta fortaleza según R. O. De 29 de julio de 1891.</address>
<address>(9) El Pendón que antiguamente en las funciones de la Santa Cruz presidía al Consejo Municipal, era conducido por el teniente de alcalde Castellano del fuerte de San Felipe, escoltándolo un piquete de milicianos del arma de Artillería, desde la Plazuela Concejil la parroquia.</address>
<address> Suprimidas las guarniciones de las fortalezas del pueblo, pasó a ser guardado en la Casa-colegio de Jesuitas de la Orotava, y habiéndose incendiado ésta, fué pasto de las llamas juntamente con los documentos del Ayuntamiento que abarcaban un período de más de ciento cuatro años.</address>
<address> En memoria de este Pendón, desde mayo de JI924 conserva el Ayuntamiento otro, que contiene pintadas las mismas piezas heráldicas que figuraban en el escudo de armas desaparecido de dicho Castillo de San Felipe.</address>
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		<title>Terrible coincidencia en la montaña de Ofra (1914)</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Aug 2010 12:37:11 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Ayer, por la mañana falleció en el Hospital civil el infeliz obrero Manuel Cabrera de la Rosa, que el día anterior tuvo la desgracia de despeñarse en la montaña de Ofra, donde trabajaba, y de cuyo desgraciado suceso dimos cuenta. Como rarísima y triste coincidencia, se nos dice que también en la madrugada de ayer [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ayer, por la mañana falleció en el Hospital civil el infeliz obrero Manuel Cabrera de la Rosa, que el día anterior tuvo la desgracia de despeñarse en la montaña de Ofra, donde trabajaba, y de cuyo desgraciado suceso dimos cuenta.</p>
<p>Como rarísima y triste coincidencia, se nos dice que también en la madrugada de ayer y víctima de una rapidísima enfermedad, falleció en sitio próximo á la misma montaña de Ofra, donde vivía, la joven novia de aquel.</p>
<p>Descansen en paz y reciban las familias doloridas nuestro pésame.</p>
<address>Diario de Tenerife 27-05-1914</address>
<address> </address>
<pre><strong><strong>Extraña curiosidad, añado.</strong></strong></pre>
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		<title>El pulpo-policía (Orígen del nombre del Charco de la Coronela).</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Aug 2010 13:42:09 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[TRADICIÓN PORTUENSE A Don Amaro Riverol, anciano marino, capitán de puerto y comandante militar del trozo de Orotava, que, en un tiempo, llegó a ser alcalde del Puerto de la Cruz, conservó hasta la hora de su muerte la gran memoria que Dios le dio. Cierto día, hablando de cosas preteridas, con razón se lamentaba; [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>TRADICIÓN PORTUENSE</p>
<p>A Don Amaro Riverol, anciano marino, capitán de puerto y comandante militar del trozo de Orotava, que, en un tiempo, llegó a ser alcalde del Puerto de la Cruz, conservó hasta la hora de su muerte la gran memoria que Dios le dio.</p>
<p>Cierto día, hablando de cosas preteridas, con razón se lamentaba; «Todo lo antiguo se va derruendo; todo lo antiguo, que es lo que evoca el recuerdo grato de lo pasado y nos proporciona las emociones más intimas en nuestras almas, toma el rumbo de desaparecer.»</p>
<p>Y entre el arsenal de curiosidades que poseía frescamente en su privilegiada maza encefálica, brotó una, la que desde niño le conservo, y como ya voy para viejo, tengo por debilidad de que, antes de achocharme, darle a la luz pública.</p>
<p>Allá vá. Habla el viejo Riverol:<span id="more-219"></span></p>
<p style="text-align: center;">I</p>
<p>«En el bajío de arriba, el de San Telmo, y a la terminación de la playa de este nombre, está, como todo porteño sabe, la Charca de los Linaderos.» (1)</p>
<p>«Por esta Charca, hace algunos años, unos ingenieros ingleses opinaban se debía de trazar el muelle del porvenir para todos los pueblos del distrito de Taoro y capaz de servir a toda importación y exportación de mercancías pues, siendo yo alcalde de esta población, ayudé muchísimo, como autoridad y como náutico, participándoles a aquellos técnicos mis opiniones sobre las formas en que debían de hacerse ios proyectos.»</p>
<p>«De estas observaciones, mi amigo don Benigno Carballo Wangüemert, en su obra «Las Afortunadas, viaja descriptivo a las Islas Canarias» (2) páginas 139 y 140, se ocupa, y no dudó de incluirlas como nota, en la forma siguiente:</p>
<p>«No no soy el más competente para, fabricar planos de obras de este género, pero debo a un entendido hijo del país una observación que no dudo someter al juicio del lector, Hay un punto, denominado Martianez, en donde la construcción de una muralla de 600 metros bastaría para resguardar el puerto de los vientos del O., N. O. y N. que son los de travesía, encontrándose al abrigo de los demás vientos por la configuración de la tierra. Esta obra tendría en su favor una gran abundancia de materiales para la escollera en sus mismos contornos, al paso que podría servirle de cimientos un bajío de cerca de 400 metros, con metro y medio de agua, poco más o menos. Este bajío es el de la playa denominada de San Telmo, el cual finaliza en donde deberla construirse dicha muralla, y tiene a su continuación hacia las laderas de Martianez un hermoso fondeadero de arenas, susceptible de ser ensanchado cuando se quiera. Repito que no me atrevo a juzgar acerca de la obra, y que me ha comunicado esta observación un hijo del Puerto de la Cruz.»</p>
<p>«Ya esto, que Carballo Wargüeírert se apresuró a poner en letras de molde, hoy por experiencia añado: Sobre el citado bajío, hasta los riscos de La Restinga, bien mazizado y con su muralla cernistente al frente de igual elevación que la ya referida, se debía de construir un terraplén propio para (instalar almacenes y puestos de cargas y descargas, pudiendo ser factible hacerse desviar, por medio de un túnel subterráneo, el barreneo de Martianez (3) hacia la Charca de los Linaderos, dejando franca la playa en que desemboca aquel, a fin de que sirva ésta de varadero a les embarcaciones menores.»</p>
<p style="text-align: center;">II</p>
<p>«Pero es el caso, que en el año a que nos vamos a referir, ¡1858! era primer teniente de alcalde de esta población el Sr. don Francisco Luis Calderón de la Barca, Caballero profeso de la Orden militar de Alcántara y da las nacionales de San Fernando y San Hermenegildo, condecorado con la de Lis de Francia y otras distinciones, coronel de Caballería retirado y cojo por añadidura, quién tenía por costumbre tomar baños de mar por esta charca durante los meses de Julio y Agosto, acompañado de su vieja sirvienta seña Maruca (a) la coronela (4), y en uno de esos meses, ambos se fueron a aquel paraje donde un chicuelo aprovechando que ellos se encontraban en el agua, le sustrajo a don Francisco su bastón de mando, mejor dicho, el sostén de la inutilidad, en extrema risa, del legitimo pariente del gran poeta de tan célebre apellido (5).</p>
<p>«Y tuvo que regresar a su casa el don Francisco apoyado del brazo de la coronela, y en vano encontró el menistro. —Antonico Martín—, (6) el bastón de su superior gerárquico, pues el pícaro chicuelo que lo había robado, en la retirada de ambos de la playa, le ocultó en un covacho que está a la margen del poniente de tal charca.</p>
<p style="text-align: center;">III</p>
<p>«A la mañana siguiente, parece ser que unos marinos mariscadores corrieron alarmados a dar parte al primer teniente alcalde, de que cierto chicuelo se encontraba preso de ambas manos y medio ahogado por un pulpo en el bajío de arriba y que viniesen pronto a ordenar se le sacase aquel sitio antes que la marea llenase».</p>
<p>«Allí acudió D. Francisco, la coronela y el menistro, como también los marinos, a quienes le facultó su señoría para que, adelantándose, salvaran al sujeto en peligro, y éstos, provistos de fijas y bicheros, cazaron al pulpo, librándose de perecer anegado».</p>
<p>«Dicho molusco octópodo, traía enrredado en sus rejos, el bastón desaparecido (7)».</p>
<p>«El tamaño de este pulpo, era casi igual a la altura del ladroncillo. Su cabeza lucía mayor que la del que gastaba gorra en Vez de sombrero; era una señora cabeza, con más casos que la vana del chicuelo&#8230;»</p>
<p>«Y que feroz estaba D. Francisco&#8230;»</p>
<p>«El menistro trató de conducir a la cárcel al ladronzuelo instado por D. Francisco, pero la coronela se opuso, diciéndole a su amo.»</p>
<p>-«Dejad, mi Sr., en paz a ese monigotillo, que bien caro ha pagado su travesura; dadle como propina el pulpo—policía, y de castigo, que coma carne de tan excelente opresor.»</p>
<p>«Don Francisco, movido de compasión, concede la gracia pedida por su humanitaria sirvienta y desde aquella fecha los pescadores y cogedores de mariscos, bautizaron a la famosa Charca de los Linaderos con el nombre de CHARCO DE LA CORONELA.</p>
<p>«Y el coronel retirado, se retiró con su bastón, con su coronela y diciéndole al monigotillo&#8230;.»</p>
<p>—En la mar el pulpo agarra, &#8211; a lo que contesta el rapaz.<br />
—Lo hace mejor que un menistro (como que sin ser chupadera del Monecipio se las gasta de primera); ¡tiene chupadera (8) y de las buenas! Mejor que las un gindilla. (9) ¡Este si que es un gran policía!</p>
<p><strong>Francisco P. Montes de Oca García.</strong></p>
<p>Cronista titular del Puerto de la Cruz.</p>
<p>Junio da 1922.</p>
<address style="text-align: left;">(1) Desde antiguamente se abría el tino por este sitio.<br />
(2) Madrid, 1862.<br />
(3) Antes Cuaco.<br />
(4) María Carmen Orta y Calzadilla.<br />
(5) Era de caña de indias, con puño y regatón de oro.</address>
<address style="text-align: left;">(6) Portero del M, I, Ayuntamiento.<br />
(7) Véase, Legajo núm 13 1er. inventario, Archivo Municipal, documento núm. 13, (Acta de entrega de bienes a D. Pedro de Ponte, que dejó a su óbito D. Francisco, en poder de D.ª Isabel Distón del Alamos) por el comandante militar de este Puerto, D. Genaro Valmaceda, en 23 de Junio de 1866.<br />
(8) Los tentáculos.<br />
(9) Policía, guardia o Celador.</address>
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		<title>La de los ojos de oro&#8230;</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Aug 2010 07:35:02 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Cerina le nombran. No nació en Tanagra (Beoda), ni es poetisa como lo fue aquella  de quien nos habla Pausanías (1). No es la Corina a quien Pindaro enseñara los primeros rudimentos del arte poético, guiándole, hasta llegar a competir con los más famosos cantores de su tiempo, no. Corina la niñera, Corina la de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cerina le nombran. No nació en Tanagra (Beoda), ni es poetisa como lo fue aquella  de quien nos habla Pausanías (1).</p>
<p>No es la Corina a quien Pindaro enseñara los primeros rudimentos del arte poético, guiándole, hasta llegar a competir con los más famosos cantores de su tiempo, no. Corina la niñera, Corina la de los ojos de oro la que, a los llorones infantititos hace acallar en la playa de las arenas negras, es una divinidad, es muy hermosa y muy angelical para servir de modelo a un genial artista, para creadora de otro sin igual cuadro pictórico que venga a representar a su tocaya e inspirada vate en el solemnísimo momento de ceñirse a su frente la triunfal cinta ganada en el Parnaso.<span id="more-209"></span></p>
<p style="text-align: left;">Esta Corina, tiende con cariño miradas maternales a los enfermitos niños, y sin ser madre, sabe agasajarlos, sabe darles consuelo, atraerles a su regaso&#8230;</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p style="text-align: left;">La joven de los ojos de oro, vió su luz primera ha veinte Abriles en Tejina la bella, de bellezas femeninas repleta. Allí nació Corina la niñera, allí se meció su natalicio, allí tiene su casita blanca, a la que ella quiere mucho.</p>
<p style="text-align: left;">El albergue de la tejinera, es pobre y sencillo; su guarida patriarcal es para si, un edén, un algo como su misma vida, por quien siempre suspira. La choza de Corina, le recuerda los tiempos mejores de su edad juvenil, de su libertad campestre y de todo lo que fué en días más felices quelos presentes.</p>
<p style="text-align: left;">Posee la niñera de los ojos de oro, un gran factor en su cara, destellante, sugestivo y magnético. Posee un tesoro.</p>
<p style="text-align: left;">Unos ojos de oro como los de Cerina y de miradas cariñosísimas, son luceros secadores de lagrimitas dulces, de perlas que mojan las pupilas de seres inofensivos, de seres llorones, pero de llantos tiernos e inocentes&#8230;</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p style="text-align: left;">El traje original de la tejinera, todas las mañanas está bordado de gotas de rocío, de cuentecillaB melosas, que los niños derraman sobre de él; y tantas cuentecitas plata, y tantas lágrimas preciadas, las seca instantáneamente Corina con sus ojos de oro. Si.</p>
<p style="text-align: left;">Los matinales destellos de los ojos de la niñera que va a la playa muy a diario, son elocuentes, caritativos y afortunados; son ráfagas determinadoras de lloro y de un valor incalculable, inapreciable&#8230;</p>
<p style="text-align: left;">La vista de Corina es mágica. ¡Impresiona a las límpidas almas de los playerinos llorones de cuerpos enfermos!</p>
<p style="text-align: left;">Al llorar antes sus ojos, al vertir lágrimas ante ellos, resuelto queda el agotamiento en los de la niña y surte más efectos,  de que ésta les tienda sus lumínicos fulgores, que la nodriza les entone el «Cantar de Cuna», que la mamá les recuerde el «negro coco» para acallarles o que el papaito, que en Reyes les comprare juguetes, narrase a la ligera el antiguo cuento del Conquistador feroche llamado el Tuerto (2) infundiéndoles miedo, atemorizándoles, entristeciéndoles&#8230;</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p style="text-align: left;">&#8220;La de los ojos de oro&#8230;,&#8221; ¡No sabe, el acaudalado papá de los infantitos enfermos lo que tiene en su casa! Digo mal; el ricachón señor que veranea en la playa de las arenas negras, padre de los preciocísimos niños de color de cera y que reciban las sanas brisas del mar salado, no ha podido designar mejor chitón para enmudecer el llorar de sus pedazos de corazón, que a la ideal Corina, a la joven tejinera, a la niñera hermosa y de traje original, quién solícita le sirve &#8211; aunque  asalariada —, de talismán precioso por tener los ojos que posee, los ojos de oro que secan lágrimas a diario.</p>
<p>Con unos ojos como los de Corina no hay niño que llore ni llanto que brote. Y ya un poeta enfermo lo dijo todo en cierta<br />
ocasión:<em><br />
«Niños tristes: A la arena playera<br />
no vayáis a llorar,<br />
que allí la ideal tejinera<br />
os hará acallar.»</em></p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>No solo a la niñez hace Corina, por medio de los centellantes reflejos de su vista envidiada, retener llantos y secar  lagrimitas, no; también hay en la playa, madrugadores bañistas, que han querido llorar y al fijar sus ojos en lo de oro de la niñera — ¡críticos momentos! —, sollozando, se introducen en las aguas para apagar el fuego que les manda aquellos luceritos alumbradores que no matan, pero parecen quererles quemar, quererles consumir&#8230;</p>
<p>El valer en el oficio de niñera está en poseer unos ojos de Oro; en la tejinera Corina, son ejemplares y serán siempre un tesoro envidiado.</p>
<p>Ellos encierran todo un poema, ellos valen todo lo que son.</p>
<p><strong>El Barón de IMOBACH.</strong><br />
Septiembre, 1922.</p>
<address>(1) Aldo Manuelo, &#8220;El Itinerario&#8221;, (Venecia, 1516)</address>
<address>(2) Pedro Benitez, primo del Adelantado</address>
<address>Mayor de Tenerife Y San Miguel de la Palma, don Alonso Fernández de Lugo, muerto a manos de los moros en Berbería.</address>
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		<title>Risco de Oro</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Aug 2010 14:07:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Tradiciones Portuenses]]></category>
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		<description><![CDATA[TRADICIÓN PORTUENSE A Luis y Francisco Padrón García, con todo afecto. I En un florido vergel, por mirtos y azucenas perfumado, cual relíquia intangible de la edad pretérita y con diadema formada de indígenas matas, se levanta, se alza desde su peana augusta, el peñón que dió en tiempos mejores, en tiempos felices al recolector [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;">TRADICIÓN PORTUENSE</p>
<p>A Luis y Francisco Padrón<br />
García, con todo afecto.</p>
<p>I</p>
<p>En un florido vergel, por mirtos y azucenas perfumado, cual relíquia intangible de la edad pretérita y con diadema formada de indígenas matas, se levanta, se alza desde su peana augusta, el peñón que dió en tiempos mejores, en tiempos felices al recolector de la riqueza que el Cielo sobre de él habla depositado, pingües e Incalculables resultados para mejorar sus cortos pasos en el azaroso camino de la vida.</p>
<p>Y en una vivienda humilde y uraño, allá por el año de 1635&#8230;<span id="more-199"></span></p>
<p>Solitario el &#8220;Orchillero&#8221; (1)<br />
Que sin ser rico ni pobre.<br />
Tenia por compañero<br />
Un perro llamado &#8220;Cobre&#8221;.<br />
Cierto dia, el animal<br />
Anunció con ahullido<br />
Que el tronco del oroval<br />
Sobre del Risco nacido,<br />
Algo había de anormal,<br />
De extrañable y confundido&#8230;<br />
Y el Orchíllero. medroso<br />
Guiado de su guardián.<br />
Sube aquel Risco famoso,<br />
Y apartando con afán<br />
Las matas, vé gozoso<br />
Una luz angelical.<br />
Era la imagen del santo<br />
Paduano de su devoción.<br />
Era, el Antoniano encanto<br />
Que allí se le apareció<br />
Presto a su choza llevó<br />
La Imagen aparecida;<br />
Ante ella oro, pidió<br />
A Dios le diese vida.<br />
Saiud y.,, luego, oyó<br />
Cierta voz que le decía:<br />
&#8220;0rchillero, buen cristiano<br />
No pierdas la fe, si esperas,<br />
En aquel Risco, temprano<br />
Tu felicidad le encuentras.&#8221;</p>
<p>II</p>
<p>Aunque el sol no habia mandado sus rayos fúlgidos a la tierra para diluir aquellas gotas de rocío, que sobre la floresta,<br />
dorante la pasada noche a la de la aparición de la imagen de San Antonio de Padua, mimosas descendieron desde las nubes el Orchillero, acompañado de su &#8220;Cobre&#8221;, de su perro fiel, marchó hacia el Risco, hacia el lugar de su felicidad brindada por la voz extraña, y cual no seria su asombro, al ver que la piedra Ingente se hallaba cubierta por un brillante color oro viejo, Cual si fuese bruñida con la ágata más famosa del «Artífice Creador del Universo».</p>
<p>Ante aquel fenómeno, realizado por promisión divina, el buen cristiano quedó enternecido, impulsado por los mandatos de su noble corazón, se acerca a la roca, y tocándole con el dedo, nota que aquel orificado color consistía en haber nacido durante la noche misteriosa, y con toda lozanía, grandes cantidades de yerba Orchilla (2), que en el país son llamados manchones o greñas tintoreras, y como pocas, hasta entonces, vistas dentro del Valle de Taoro.</p>
<p>De tan buena nueva, de tan extraordinario acontecimiento. pronto se hizo eco la gente comarcana.</p>
<p>Y llegaban, de los campos y pueblos en tropel, peregrinos, a visitar el sitio donde aparecer quiso la Imagen del paduano Santo y ante ella, contritos, oraban, ofreciendo sus votivas limeanas, las que, depositadas en manos del Orchillero, pudiesen algún día servir para erigir una ermita (&#8220;escogiendo lugar más llano y señalándole una Capellanía, dotando a los sacerdotes bien, los que decentemente aplicasen la Santa misa por sus almas&#8221;) (3).</p>
<p>III</p>
<p>Tomó estado el Orchillero (4), y como en Islas Canarias, el Comercio de las greñas tintoreras se hada en gran escala &#8211; por este puerto y el de Garachico, sin la menor Intercepción—, ello vino a proporcionarle mejores ventajas, puesto que, solo él,  recolectaba mayor cantidad que cuantos propietarios tenía el Valle en aquellos tiempos, pudiendo adquirir en poces años una regular fortuna.</p>
<p>El Orchillero, con parte de su riqueza compró un largo predio en &#8220;Las Cabezadas&#8221;, esto es, la finca rústica que hoy nombramos de &#8220;San Antonio de los Portugueses&#8221; la cual, roturada, no tardó en plantarla de árboles frutales y demás simientes para el consumo de su casa y reparto a los necesitados, que acudían diariamente a implorar tu protección.</p>
<p>La humilde vivienda de aquel afortunado labrador se transformó en casa de alto y bajo; ya nadie se atrevía a pronunciar ante su cara, el apodo del oficio a que hasta entonces se habla dedicado; y cuando los ricos, los mangantes, casi a secasle mentaban &#8220;el tío Bartolillo&#8221; o &#8220;Siñor Bartolo el Orchillero&#8221;, los pobres, olos desheredados de la fortuna, se apresuraban a darle, como ejecutoría de nobleza,en prueba de tantos méritos contraídos durante la santa vida que llevó en esta tierra, el tratamiento de don Bartolomé del Risco de Oro (5).</p>
<p><strong>Francisco P. Montes de Oca García.</strong><br />
Cronista titular del Puerto de la Cruz.<br />
Junio. 12 de 1923.</p>
<address>(1) Bartolomé González.</address>
<address>(2) Mascus Canariensis.</address>
<address>(3) Aunque Bactomé no llegó a cumplir con este voto, su hijo el Alferez José Borges Facundo y María Perera Orborán, su consorte, erigieron la ermita, cuyo patronato vendieron.</address>
<address>(4) Casó en la Concepción de Orotava con Ana Borges, hija de Bartolomé y de Juana,el 20 de Junio de 1637.</address>
<address>(5) Andando el tiempo, esta propiedad pasó a ser de don Isidoro María de la Luz y sus hijos, le amillararon en virtud de expediente posesorio aprobado por el señor Juez municipal de esta localidad con fecha 28 de Mayo de 1896 para enagenarla a favor de Mr. E. Campbell Fhilpot por escritura otorgada ante el notarlo don Agustín Delgado y García a 30 de dicho mes y año.</address>
<address>Da este Mr. E. Campbell, pasó a manos de Ms. Beatrices Inglés Marricott, quien, en 3 de Mayo de 19X9 y a ante el notario don</address>
<address>Antonio Cabrera Rodriguez, el Sr. D. Tomás M. Reid, como mandatario de la Ms. Beatrice, la traspasó a don Felipe Machado y Pérez, quien es en la actualidad el dueño del &#8220;Risco de Oro&#8221;</address>
<p style="text-align: left;">
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		<title>Mi cantiga a un viejo rey</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Aug 2010 18:11:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El ARBOL SANTO ¡Oh Terebinto! Eres el árbol de la noble estirpe bimbachina. El divino manantial de la peña de ensueños y leyendas milenarias, el de poéticas concejal, el que nacido en ¡a patria de Armiche, con tu néctar, apagarias en hora de angustia la sed a sus solitarios súbditos y luego&#8230; el prisionero principe [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El ARBOL SANTO</p>
<p>¡Oh Terebinto! Eres el árbol de la noble estirpe bimbachina. El divino manantial de la peña de ensueños y leyendas milenarias, el de poéticas concejal, el que nacido en ¡a patria de Armiche, con tu néctar, apagarias en hora de angustia la sed a sus solitarios súbditos y luego&#8230; el prisionero principe Angerón, dándote a conocer a los hispanos conquistadores, a los que turbaron el reposo y la paz del solar de tu natalicio, por tan benéfica causa, titulándote ÁRBOL SANTO.<span id="more-195"></span></p>
<p>Parte de tu anciano tronco, tal-vez fuese convertido por promición divina, después de muerta la savia que te vivificara, en efigie sagrada; en estatua de la madre de Dios, de la Virgen y Señora de los Reyes, en el austero retrato que, en aquellos pasados tiempos de bienaventuranzas, luciría radiante hermosura entre las auras milagrosas, quedas y adormitadas, sobre el continuo goteo de tus preciadas lágrimas, sobre tus perfumadas aguas, o bien de tarde en tarde cubriendo cual manto celestial la Alberca Tesoro de ellas, en la piscina salutífera que baña el terruño amado que la tradición rememora y evoca mi sima enamorada por vez primera «EL SEPULCRO DE GAROE».</p>
<p><strong>Francisco P. Montes de Oca García</strong></p>
<p>Puerto de la Cruz, Noviembre 1921.</p>
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		<title>El Balcón del Chantre</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Mar 2010 08:26:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>beita</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Historia]]></category>

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		<description><![CDATA[En la esquina de la C/ de la Carrera con la C/ Viana, donde se encuentra hoy el edificio que fue sede del Colegio Nava- La Salle, se encontraba el Balcón del Chantre, que fue testigo de importantes sucesos, y muy castigado por propios y extraños hasta que desapareció. No estaba a mucha altura de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En la esquina de la C/ de la Carrera con la C/ Viana, donde se encuentra hoy el edificio que fue sede del Colegio Nava- La Salle, se encontraba el Balcón del Chantre, que fue testigo de importantes sucesos, y muy castigado por propios y extraños hasta que desapareció.</p>
<p>No estaba a mucha altura de la calle, era un mirador largo y ancho, como la cámara de una antigua galera veneciana. Por el se paseaba el dueño de la casa, el Chantre, que desde él y a través de sus cristales observaba cuanto ocurría en la calle.<span id="more-189"></span></p>
<p>Tanto cristal no tardo en llamar la atención de los desocupados y estudiantes que lo hicieron blanco de sus disparos de piedras. Al principio el chantre se lo tomo muy mal, el hombre estaba muy enfadado, pero después se lo fue tomando con filosofía y cristal roto cristal puesto, para eso tenía en el desván una buena provisión de ellos.</p>
<p>Hay un testimonio gráfico en un cuadro de Juan Abreu, el cuadro costumbrita y anecdótico, en el que se representa la entrada en  La Laguna del primer obispo de la diócesis nivariense, D. Ramón Folgueras y Sión. El obispo está montado en la tradicional mula blanca, rodeado de gente. En la pintura a la izquierda y en primer término, está el balcón del Chantre con varias personas asomadas. Este cuadro se conserva en el salón de actos de la Real Sociedad Económica de La Laguna.</p>
<p>El transcurso de los años no impidió que los muchachos la emprendieran a pedradas con el balcón, pero no eran tan malos como parecían, cuando venía el santo del Chantre, le obsequiaban como podían con regalos, y estos se acumulaban con los tantos que sus amistades le enviaban. Algunos también le daban serenatas y al anochecer cuando terminaba la tregua, volvían a emprenderla a pedrada limpia contra los cristales, lo cual llenaba de regocijo al proveedor de los cristales.</p>
<p>A la muerte del chantre, la casa y el balcón cayeron en un creciente deterioro, pasó a ser ocupado por un parador para las diligencias, y los inquilinos no tenían la paciencia del antiguo propietario, lo que llevo a sonadas escaramuzas entre los estudiantes y los mozos de cuadras.</p>
<p>El balcón, servía ya para poco y una mañana se organizó un escuadrón de jinetes, que salieron en dirección al balcón del Chantre, para la destrucción de la galería acristalada. Al día siguiente solo quedaban escombros y vidrios rotos.</p>
<p><em>(Fuente:  &#8221;La Laguna de anteayer y otras historias&#8221; de Enrique Ruméu Palazuelos.)</em></p>
<p><em><br />
</em></p>
<p>* <strong><a title="Chantre" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Chantre">Chantre</a></strong>, el que estaba al gobierno del canto en el coro en cualquier catedral;</p>
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		<title>El loco de Martiánez ha muerto</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Feb 2010 20:34:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Tradiciones Portuenses]]></category>
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		<description><![CDATA[Ha dos días, con sol abrasador, respiraba libremente, vivía la viva troglodita, Aquel, que sin ser marinero, que sin ser pescador de oficio, sabía pescar; aquel que, con su raspona, se afanaba en el campo haciendo las labores cotidianas primorosamente. Y salió el gigante muy de temprano, y salió abismada sus hercúleas fuerzas, inclinando la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ha dos días, con sol abrasador, respiraba libremente, vivía la viva troglodita,</p>
<p>Aquel, que sin ser marinero, que sin ser pescador de oficio, sabía pescar; aquel que, con su <em>raspona</em>, se afanaba en el campo haciendo las labores cotidianas primorosamente.<span id="more-182"></span></p>
<p>Y salió el gigante muy de temprano, y salió abismada sus hercúleas fuerzas, inclinando la cabeza, antes, tan altiva, tan altanera, para no volver. No&#8230;</p>
<p>Llevaba sobre sus hombros un taleguillo y dentro, contenía el sustento coidiano, el gofio imprescindible del día. ¡Cuánto luchar para un mal vivir!</p>
<p>La Cueva de Martianez quedó solitaria, quedó sin su guanche, ¿Donde ha marchado?</p>
<p align="center">***</p>
<p>¡Oh! ¡no me oyen! ¡ no me escuchan!</p>
<p>- Laureano, Laureano&#8230;, ¿Estará aún de partida?</p>
<p>¡Oh! ¡no me responden! ¡no me han oido..!</p>
<p>- ¿Laureano está enfermo? ¿Qué le pasa al guardián de Martianez?</p>
<p>- ¿Dónde esta el loco? ¿Nadie contesta?&#8230;</p>
<p>Pregunté a una <em>medianera</em> que  trabaja el predio bajo, si en lo alto, en la Cueva-habitación del hombre guanchinesco, ocurría algo, y me dice:</p>
<p>&#8211; Tienda Vd. su vista a la playa y verá. Ocurre mucho, muchísimo&#8230;</p>
<p>- ¿Y qué acontecimiento puede desarrollarse en la playa de Martianez? ¿Qué han motivado esos lloros que siento? ¿Cual es la causa?¿Por ventura o desgracia, le ocurre algo al Loco de la Fuente?</p>
<p>- Mire Vd. Abajo, junto a la playa, yace su amigo. ¡Pobrecillo, pobrecillo!</p>
<p>Una sombra desconocida y pálida, corrió ante mis ojos y tendí la mirada a aquel punto.</p>
<p>Todo fué realidad, todo fué la seguranza de mi pensar en cosas fatídicas.</p>
<p>Laureano, yacia muerto y tendido en la arena. Junto a él, el taleguillo heredado de sus mayores, ¡Pobrecillo! ¡Pobrecillo!&#8230;</p>
<p>Hoy, es lunes 6 de Marzo de 1922. Pobre Laureano, pobre guanche de miscuentos.</p>
<p>¡”Este es”! exclamé. ¡Cuidado, no le toquen; cuidado, no le muevan!</p>
<p>Rodeado de acompañantes, su cuerpo frió estaba salpicado de gotas de rocío, de lágrimas, cual perlas brotadas por la mar bravia, que ronca, lloraba tanto infortunio; que, ronca, gemía tristemente.</p>
<p>El es; él es el guanche que muerto vive aun dentro de mi caldeante cerebro.</p>
<p>Su recuerdo, vivirá la vida de mi existir, la vida de mis pesares inauditos&#8230;</p>
<p>iLaureano ha muerto! ¡Pobrecillo, pobrecillo!&#8230;</p>
<p>Su rostro venerable, conservaba el poco rubicundo color de su pasada existencia, y los rayos solares caldeaban su tez, matizada de pleno por les sales marinera o por el polvo de la tierra ingrata.</p>
<p>Parecía estar con ánima, parecía vivir, durmiente, sobre el lecho plúmbeo de las arenillas movedizas, de los terroncillos marineros de Arautapala.</p>
<p align="center">***</p>
<p>Ya falleció el gran protagonista de mis cuentos, El Loco de Martianez.</p>
<p>Él no me oye, él no me escucha. ¡Oh! Ha dejado su caverna solitaria, ha dejado para siempre la fuente de las aguas sguss cristalinas; se marchó al Empíreo&#8230; Adiós amigo, descansa en paz, que yo seré el guardián de tu tumba, por la que ignoradas gentes pasarán, sin detenerse a contemplarla. Yo te llore y te lloraré mientras viva.</p>
<p>Descanta en paz, y álzese sobre las arenas humilde túmulo que perpetué el recuerdo imperecedero de este hombre cuerdo, a quien los muchos enagenados le tenían por loco,</p>
<p>Eleven al cielo las almas justas, una plegaria santa y fervorosa en sufragio de este alma inofensiva.</p>
<p align="center">***</p>
<p>¡Señor de las alturas, acoge en tu seno al ser que partió del mundo maleante para  gozar de dichas mil en el tuyo, si lo crees de tu agrado!</p>
<p><strong>Francisco P. Montes de Oca García.</strong></p>
<p>Puerto de la Cruz. 6 de Marzo de 1922.</p>
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