Villancico, publicado en «El Isleño» el 20-01-1866

Por el ritmo del verso parece que lleve la música de «Ande, ande, ande la marimorena», es curioso descubrir el marcado caracter político de algunos versos, disfruten.

Cantando villancicos
Cantando villancicos

Esta noche és noche buena
para la unión liberal,
venid todos al pesebre
que ya es hora de cenar.
O’Donnell lloraba,
Posada reia,
y Alonso Martinez
yo no sé que hacia. Leer más

Fábula del Oso, la Mona y el Cerdo, de D. Tomás de Iriarte.

Leer con mucha atención
deberían nuestros políticos,
la fábula de animalicos
que pongo a continuación.

Aquel que tanto le gusta
que le regalen el oido
los «regalos» del otro partido
debería de valorar.

Porque no es deshonra el pensar
¿Habré actuado mal, es normal
que de los míos, tanto y tanto alabar?

Si digo hoy blanco, y mañana digo negro
¿Por qué me aplauden todavía,
si ni yo mismo me entiendo?

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Extensión y fama del oficio de puta de D. Tomás de Iriarte

No te quejes, ¡oh, Nise!, de tu estado
aunque te llamen puta a boca llena,
que puta ha sido mucha gente buena
y millones de putas han reinado.

Dido fue puta de un audaz soldado
y Cleopatra a ser puta se condena
y el nombre de Lucrecia, que resuena,
no es tan honesto como se ha pensado;

esa de Rusia emperatriz famosa
que fue de los virotes centinela,
entre más de dos mil murió orgullosa;

y, pues todas lo dan tan sin cautela,
haz tú lo mismo, Nise vergonzosa;
que aquesto de honra y virgo es bagatela.

  • Nada nuevo hemos inventado, el tachar a los demás con etiquetas sigue siendo el deporte nacional.

Yo nací

Cordón que tranca la puerta.
Cordón que tranca la puerta.

Yo nací en un tierra
donde cordones trancaban las puertas
y con sólo tirar de ellos
quedaba la casa abierta,
los niños no cogían berrinches
pillaban una perrera.

Yo nací en una tierra verde
donde la vista pusieras,
con dragos, palmeras, retamas
y miles de plataneras.

Yo nací en una tierra
en la que estanques,
llenaban de espejos la vega,
para que el sol se mirase
y reflejase su belleza.

Donde el día se medía
por las sombras de la higuera,
y las prisas se perdían
en las curvas de la carretera.

Donde el largo del camino
sembrado estaba de ventas,
rosquetes, queso, vino,
chochos, sardinas, ¡recuerdas!

Una tierra donde todos
compadres de risa eran,
y una guitarra y un timple
bastaban para una fiesta.

Yo nací en una tierra
orgullosa de lo que era,
y mirábamos con sonrisas
las mañas de los de afuera.

¿Qué ha sido de esa tierra
que mis hijos no recuerdan?
La ven en algunas fotos,
pedazos de cuentos de viejas.

¿Por qué perdimos del todo
lo que los abuelos cuentan?
Las cosas que desde el fondo
hacen que canario me sienta.

Alejandro Carracedo Hernández – 2010

Dejaré una vela encendida

Dejaré una vela encendida
para que alumbre tus recuerdos
las cosas que nunca hicimos
las que quedaron dentro,
batallas de historias perdidas
perfumes de otros momentos
rugidos, cantos, tambores,
también algunos silencios.

Dejaré una vela encendida
para no morir por dentro
y reconstruir con cuidado
lo que hoy echo de menos;
vivir con lo que has dejado
un vacío completo,
lleno de chistes malos,
historias, batallas, recuerdos.

Déjame una vela encendida
para que termines de contarme el cuento.

Genialidad

Víctor Álamo de la Rosa
Víctor Álamo de la Rosa

Sin duda uno de los escritores canarios vivos digno de mención en el panorama actual es Víctor Álamo de la Rosa. Escritor, poeta, profesor, pero sobre todo persona. Disfruta siguiendo los pasos de Gonzalo Rojas, escribiendo tigremente, pero también corderitamente (perdonen por el palabro). Canario internacional, de un mundo sin fronteras con sede en El Hierro.

Desde su reducto en blanco y negro nos pinta personajes vivos, que guían su pluma para narrar sus hazañas, dominándolo, tomando el control de sus dedos y obligándole a contar, obligándole a vivir, obligándonos a sentir.

Personajes vivos por lo cercano, por lo real, por lo tangible de su esencia, personajes cotidianos, y precisamente como lo cotidiano, diferentes, accesibles, transparentemente oscuros, diarios. Que ríen, viven, y sufren, y vuelven a sufrir. Leer más