Fábula del Oso, la Mona y el Cerdo, de D. Tomás de Iriarte.

Leer con mucha atención
deberían nuestros políticos,
la fábula de animalicos
que pongo a continuación.

Aquel que tanto le gusta
que le regalen el oido
los «regalos» del otro partido
debería de valorar.

Porque no es deshonra el pensar
¿Habré actuado mal, es normal
que de los míos, tanto y tanto alabar?

Si digo hoy blanco, y mañana digo negro
¿Por qué me aplauden todavía,
si ni yo mismo me entiendo?

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Señor D. Juan, quedito de D. Tomás de Iriarte

Señor D. Juan, quedito, que me enfado:
besar la mano es mucho atrevimiento;
abrazarme… no, D. Juan, no lo consiento.
Cosquillas… ay Juanito… ¿y el pecado?

Qué malos son los hombres… mas, cuydado
que me parece, Juan, que pasos siento…
no es nadie… pues despachemos un momento.
¡Ay, qué placer… tan dulce y regalado!

Jesús, qué loca soy, quién lo creyera
que con un hombre yo… siendo cristiana
mas… que… de puro gusto… ¡ay… alma mía!

Ay, qué vergüenza, vete… ¿y aún tienes gana?
Pues cuando tú lo pruebes otra vez…
pero, Juanito, ¿volverás mañana?

Extensión y fama del oficio de puta de D. Tomás de Iriarte

No te quejes, ¡oh, Nise!, de tu estado
aunque te llamen puta a boca llena,
que puta ha sido mucha gente buena
y millones de putas han reinado.

Dido fue puta de un audaz soldado
y Cleopatra a ser puta se condena
y el nombre de Lucrecia, que resuena,
no es tan honesto como se ha pensado;

esa de Rusia emperatriz famosa
que fue de los virotes centinela,
entre más de dos mil murió orgullosa;

y, pues todas lo dan tan sin cautela,
haz tú lo mismo, Nise vergonzosa;
que aquesto de honra y virgo es bagatela.

  • Nada nuevo hemos inventado, el tachar a los demás con etiquetas sigue siendo el deporte nacional.

Respuesta de Don Tomás de Iriarte a una dama que le preguntó que era lo mejor que hallaba en su cuerpo.

Con licencia, señora, de ese pelo
que en rubias ondas llega a la cintura,
y de esos ojos cuya travesura
ardor infunde al pecho más de hielo;

con licencia del talle, que es modelo
propuesto por Cupido a la hermosura,
y de esa grata voz cuya dulzura
de un alma enamorada es el consuelo,

juro que nada en tu persona he visto
como el culo que tienes, soberano,
grande, redondo, grueso, limpio, listo;

culo fresco, suavísimo, lozano;
culo, en fin, que nació, ¡fuego de Cristo!,
para el mismo Pontífice romano.

  • ¿Qué más que decir a tremendo piropo? Solo queda añadir, ¡que pena que no haya foto!

Perico y Juana, poema erótico de D. Tomás de Iriarte.

D. Tomás de Iriarte y Oropesa
D. Tomás de Iriarte y Oropesa

Este poema, el más conocido de su vertiente erótica, fue prohibido por la inquisición en 1804, 13 años después de la muerte de Tomás de Iriarte. El poema no puede ser más cándido, comparado con cualquier ejemplo de literatura actual y el trabajo de algún que otro Premio Nobel. Pero estoy convencido, que aún hoy, alguno, lo tachará de indecente.

Un día con Perico riñó Juana
por no se que disgusto o fantasía
pero antes que pasase una semana
ya de tanta altivez se arrepentía
con el zagal querido más humana
volver quiso a entablar nueva armonía
y para hacer las paces mano a mano
diole una cita que el aceptó ufano. Leer más

Proceso inquisitorial contra D. Tomás de Iriarte.

En el Santo Oficio de la Inquisición de Corte, á 11 días del mes de Agosto de 1779, estando en su audiencia de la mañana los señores Inquisidores Licenciado D. Joseph Escalzo y Dr. D. Bernardo Loygorri; habiendo visto la causa seguida contra D. Thomas de Iriarte, oficial traductor de la Secretaria del Despacho universal de Estado y Archivero del Consejo de Guerra, por delitos de proposiciones y leer libros prohibidos sin licencia, como tambien después de tenerla varios que con la general no pueden ser retenidos ni leídos, y asimismo otros que absolutamente no pueden leerse y por otros crimenes:

Dijeron: Que á este sujeto, en la posada del señor más antiguo, presente éste y un secretario del Secreto, se lea su sentencia sin méritos, abjure de levi, sea absuelto ad cautelam, gravemente reprehendido, advertido y conminado, haga unos ejercicios espirituales por el tiempo de 15 dias, pudiéndolo ejecutar sin nota, y á lo menos por el de 8 con la persona docta que se le señalare, la cual le instruya y fortifique en los misterios y dogmas de nuestra santa fe católica, y al fin de ellos una confesión general. Que por el tiempo de 2 años confieso y comulgue en las tres pascuas á lo menos y se le exorte á que execute lo mismo y frecuente los Sacramentos en el resto de su vida. Que por el mismo tiempo de 2 años ayune todos los viernes y rece en los sábados una parte de rosario á Nuestra Señora y un credo los domingos, haciendo los actos de fe, esperanza y caridad, y lea cada dia media hora en la Guia de pecadores, de Fray Luis de Granada, ú otro libro espiritual, y reteniéndosele las licencias de leer libros prohibidos, se le haga entender el grave delito que cometerla si se arroja á leerlos, no sólo por la contravención á los mandatos del Santo Oficio, sino es por el particular daño que causará á su alma, y que en caso de contravención será cnstigado con todo rigor de derecho, y antes de ejecutarse se remita á los señores del Consejo; y lo rubricaron, de que certifico. (Dos rúbricas).—Antonio Gómez de Lázaro, Secretario. (Rúbrica.)
(Archivo General de Simancas, Libros de Inquisición, núm, 877, fol. 151,)

Carta inédita y poesía de Iriarte

Tomás de Iriarte
Tomás de Iriarte

Ha tiempo que hemos venido prosiguiendo una labor de investigación sobre documentos inéditos, relacionados con el insigne fabulista don Tomás de Iriarte, que ya son bien conocidos de los centros docentes de España y Extranjero, y hoy, felizmente, en el Archivo municipal del Puerto de la Cruz, donde, como jefe del mismo prestamos nuestros modestos servicios y en su Apartado histórico, legajo F,—»Asuntos generales,»— 1.772—1.813,—Número 4, – 1.790—1.808. «Instrucción pública», descubrimos la sentida carta, acompañada de una laudatoria poesía que dedica a su querido pueblo natal, (ambas joyas literarias inéditas), por las que se viene patentemente a resolver las dudas que existían sobre la prolongada enfermedad que padeció el poeta y fecha más aproximada a la que nos dieron—refiriéndonos a su muerte—, los biógrafos de su tiempo y otros más modernos. Leer más