Publicado por admin | Publicado en Cantos de trabajo, El zurrón | Publicado el 30-04-2011
0
Yo nací en un tierra
donde cordones trancaban las puertas
y con sólo tirar de ellos
quedaba la casa abierta
los niños no cogían berrinches
pillaban una perrera.
Yo nací en una tierra verde
donde la vista pusieras,
con dragos, palmeras, retamas
y miles de plataneras.
Yo nací en una tierra
en la que estanques
llenaban de espejos la vega
para que el sol se mirase
y reflejase su belleza.
Donde el día se medía,
por las sombras de la higuera
y las prisas se perdían
en las curvas de la carretera.
Donde el largo del camino
sembrado estaba de ventas
rosquetes, queso, vino,
chochos, sardinas, ¡recuerdas!
Una tierra donde todos
compadres de risa eran
y una guitarra y un timple
bastaban para una fiesta.
Yo nací en una tierra
orgullosa de lo que era
y mirábamos con sonrisas
las mañas de los de afuera.
¿Qué ha sido de esa tierra
que mis hijos no recuerdan?
La ven en algunas fotos,
pedazos de cuentos de viejas.
¿Por qué perdimos del todo
lo que los abuelos cuentan?
Las cosas que desde el fondo
hacen que canario me sienta.
Alejandro Carracedo Hernández – 2010
Publicado por admin | Publicado en Cantos de trabajo | Publicado el 10-10-2009
8
Dejaré una vela encendida
para que alumbre tus recuerdos
las cosas que nunca hicimos
las que quedaron dentro,
batallas de historias perdidas
perfumes de otros momentos
rugidos, cantos, tambores,
también algunos silencios.
Dejaré una vela encendida
para no morir por dentro
y reconstruir con cuidado
lo que hoy echo de menos;
vivir con lo que has dejado
un vacío completo,
lleno de chistes malos,
historias, batallas, recuerdos.
Déjame una vela encendida
para que termines de contarme el cuento.
Publicado por admin | Publicado en Cantos de trabajo | Publicado el 05-10-2009
3
Una tarde se escaparon
del colegio cinco letras,
las cinco letras vocales,
risas y llantos de seda.
Se pusieron a jugar
en el jardín de la escuela
y jugaron a los novios,
con las flores por parejas.
Publicado por admin | Publicado en Cantos de trabajo | Publicado el 28-09-2009
2
Un barril, escondite, vivienda, cebo, almacén. ¿Sólo un barril? Para Jim fue escondite, en la isla del tesoro, vivienda para diógenes y el chavo del ocho, cebo para Fortunato en el barril de amontillado, almacén en cualquier barco en travesía a ultramar, regalo de un vencido.
Sólo un barril, promesa de un buen vivo, acompañado de castañas, prohibido a las mujeres, en esos días.
Abuelo de los cacharros, bajaba a bañarse en la playa. Nieto de las ánforas, hermano de las botas y los porrones. Padre bastardo del tetra brick.
Almacenaban antaño, galletas de gorgojos, vino de canarias, manzanas y limas.
Desechados por el bodeguero, porque envejecen el vino. Desmontados cuatro en uno, montados una habitación.
Un barril, sólo un barril.
Publicado por admin | Publicado en Cantos de trabajo | Publicado el 24-09-2009
0
Inocencia perversa con sed de amor,
acallas tus libélulas mensajeras
con el hambre de mis besos,
mordiendo con ansia
Publicado por admin | Publicado en Cantos de trabajo | Publicado el 15-09-2009
1

Mariposas
Son curiosos los cazadores de mariposas, persiguen una de las más bellas criaturas de este mundo, y en su afán de admirarlas las destruyen para poder observarlas sólo ellos, para ponerlas en una caja detrás de un cristal. Para que los demás sientan celos de lo que solamente ellos poseen.
No conocen la satisfacción de que una mariposa se pose en sus manos por propia voluntad, para descansar,atraída por algún color, por algún olor. No conocen la dulzura infinita de sus alas acariciando tu piel al levantar el vuelo. Si alguna mariposa hiciese eso, la atraparían con su red para clavarla detrás del cristal y que todos admirasen su trofeo muerto.
Algunas veces creemos que la belleza es nuestra porque la poseemos, porque la atravesamos con un alfiler como una muesca más en nuestro ranking de conquistas, la escondemos detrás de un cristal para que nadie más la posea, y muchas veces tarde descubrimos que su belleza no es más que un pálido reflejo de su interior, que al clavarla detrás de un cristal le hemos quitado lo más preciado, la vida, y que al final realmente, sólo hemos poseído ese instante que ella nos regaló posándose en nuestros dedos.
La próxima vez que una mariposa se pose en tus dedos, limítate a mirarla, disfrutando de ese momento que te está regalando y siente el suave roce de sus alas al levantar el vuelo, porque de esa manera, y sólo de esa, quizás vuelva algún día a deleitarte con su presencia, y a lo mejor esa vez sea para siempre.
P.D.: Gracias por posarte en mi mano